Kenny Barron & Dave Holland

barron-holland
46º Voll-Damm Festival Internacional Jazz Barcelona
Barts, Barcelona. 5 de noviembre de 2014

Tanto Barron como Holland (rondan los 70 años) pertenecen a esa generación que llegaron a tocar con los más grandes, Barron con Dizzy Gillespie y Holland con Mingus, pero todavía están en plena forma para que en sus proyectos participen los jóvenes leones actuales. Si además pueden permitirse el lujo de seguir grabando (otra cosas son las ventas), miel sobre hojuelas. Esta gira actual les sirve para presentar un trabajo recién acabado que lleva por título The art of conversation, Impulse, 2014. Creo que con el título ya queda claro de que trató el concierto, dos grandes músicos conversando, ni más ni menos. Ambos apostaron por una conversación tranquila de sobremesa, Kenny Barron estuvo trabajando todo el tiempo en la parte central de su piano (excepto un par de momentos más latinos en que la mano derecha buscó las agudas para dar más destello), por su parte el contrabajo de Holland, no abusó de solos, estuvo lírico y sobre todo destacaría su tono susurrante. Ambos se compaginaron perfectamente y fueron turnándose a la hora de presentar los temas o al compañero en cuestión. El público entregado desde un principio sabía a lo que iba, los músicos de la sala (tenía delante a Iñaki Sandoval, Ignasi Terraza y David Xirgu que no perdían detalle) disfrutaron de dos referentes básicos en el jazz y el resto pudimos comprobar la facilidad de estos maestros para emocionarnos. No es fácil el formato que presentan (como comentaba una vez Javier Colina en un dúo con Bebo Valdés, “al tocar dos, si uno se equivoca se nota mucho“), parece que falta la batería, pero en este caso al tratarse de composiciones creadas para este formato, ambos músicos se compaginaron muy bien y la conversación que podía haber quedado en dos monólogos, en ningún momento perdió intensidad. Me ocurrió en varias ocasiones que centrado en un instrumento no me había dado cuenta que el otro estaba quieto, eso ocurre cuando los músicos no están intentando ser los protagonistas, sino cuando se ceden la palabra mutuamente por que están escuchando, es muy diferente a cederla por que el otro no te escucha. Para cerrar, como no podía ser de otra manera, homenajearon a Monk. Y de nuevo ocurrió que a pesar de tenerlo más fácil Barron, como pianista, ambos supieron ofrecernos la música del maestro sin que primase el instrumento sino el músico. Ya se habían encendido las luces, pero animados por los aplausos volvieron a salir, y volvieron a conversar como si fuese de nuevo el principio, desde el respeto, escuchando al otro. + info | relacionados | Candido Querol