Kaulakau

Kaulakau en B!ritmos Kaulakau, algo más que folk-jazz

Kaulakau es un cuarteto catalán inusual que bebe tanto de la tradición del folclor como de las refrescantes fuentes del jazz o la música improvisada. Sus armas son la viola de roda (Marc Egea), la tenora (Jordi Molina), el contrabajo (Franco Moliari) y la batería (Enric Canada). Fruto de sus inquietudes y elucubraciones musicales es Bernoiver (Discmedi, 2008), un disco que huye de la cotidianeidad y busca nuevos cauces expresivos. 

¿De donde viene el nombre Kaulakau? La verdad es que suena un poco a nombre de isla o volcán polinesio.
Sí, bueno, suena un poco a Krakatoa. En realidad es una palabra antigua que proviene de los gnósticos. Significa la llave que abre las puertas del paraíso. No queremos ser pretenciosos, pero nos pareció bonito el significado y la musicalidad de la palabra.

¿Cuándo, cómo y porqué decidisteis dar vida a este inquieto grupo?
Hace algo así como tres años que fundamos el grupo. La verdad es que no sabríamos decirte por qué lo fundamos… nadie se pregunta por qué unos tipos fundaron el grupo Metallica, por ejemplo. Se supone que buscábamos un sonido y una manera de trabajar. Y eso fue lo que nos unió. Trabajamos despacio, pero no dejamos de hacerlo.

¿Qué formación musical teneis y en que grupos habeis tocado anteriormente?
Venimos de estilos musicales diferentes y eso es algo que también buscábamos. Desde el flamenco a la música clásica, pasando por el folk, el rock, etc. Cada uno de nosotros ha desarrollado una labor importante en su mundo y en su o en sus estilos propios, tocando con artistas de reputación internacional. Y lo que es cierto es que los cuatro estamos buscando constantemente. Con Kaulakau hemos encontrado algo juntos.

El vuestro es un cóctel de lo más inédito donde se conjugan ecos de música tradicional, jazz, nuevas músicas. En algunos sitios os tachan de que haceis folk-jazz, pero ¿Cómo definiriais vuestro sonido en unas pocas palabras?
Rústico pero moderno y novedoso. Nos gustaría darte un  ejemplo a seguir, fuera del ámbito de la música, un pintor de nuestra tierra: Miró.

¿Cúal es la filosofía de la banda?
Seguir adelante en todos los sentidos. Jordi tiene una palabra que ayuda a hacer posible esta filosofía: bestial!

¿Es cierto el rumor de que Marc Egea trabajó como animador de discotecas de la Costa Brava?
Bueno, ¿quién te ha dicho eso? ¡No está mal el rumor! Vaya con el Egea ese. Menuda pieza! Pero ¿qué hacía en realidad? ¿Qué más dice el rumor?

¿Qué método de trabajo seguis a la hora de componer las canciones, participais todos en el acabado de las mismas?
Sí. Normalmente uno de nosotros aporta una idea. Y la vamos configuranto poco a poco entre los cuatro. A veces aportamos un tema más o menos terminado, pero siempre cada uno pone su manera de tocar, su estilo, sus preferencias, etc. En realidad, en eso, no funcionamos de forma muy distinta a como lo hacen otras bandas.

¿Qué significa "Bernoiver", el título de vuestro disco?
Si le preguntas a Franco Molinari te dirá que es un animal. Y poca cosa más. Y tú le preguntarás: "Bueno, Franco, pero dime, qué animal?" Y él te responderá: "Un animal". Vale, pues mejor dejémoslo así.

Explicad un poco en que consiste el instrumento de la tenora.
No es más que un pariente del oboé, hautbois, shawm, chirimía o como quieras llamar a esa gran família de la doble lengüeta. Es uno de los instrumentos usados en la cobla de sardanas. Jordi lo toca de una manera muy especial además de ser, con él, un improvisador.

¿Tocais alguna versión en vuestros directos o solamente os centrais en repertorio propio?
Habíamos hecho algunas versiones al principio. Pero ahora ya sólamente nos centramos en nuestro repertorio, lo que no significa que en un futuro volvamos a hacer versiones o que encarguemos a colegas que nos escriban canciones.

¿Hasta que punto dejais márgenes para la improvisación en la música de Kaulakau?
La improvisación es el núcleo de nuestra música. Los cuatro nos sentimos muy cómodos en este terreno, a pesar de los instrumentos que tocamos. A veces suelen haber pautas y a veces no.

¿Cuales han sido los momentos más altos y más bajos de la banda?
Gracias a la palabra mágica de Jordi, no existen demasiados momentos bajos en el grupo, ni siquiera cuando en una gira conduces el coche y das al policía que te lo pide el permiso caducado. Bueno, los momentos altos están después de tocar un tema y ves que funciona. Que suena bien. Eso nos suele pasar más a menudo que estar tocando en un estadio ante 500.000 personas, si es que a eso se lo puede llamar momento alto de una banda…

¿En que festivales habeis tocado?
No pienses que vamos a darte una larga y extensa lista de todos los festivales más importantes del mundo, sean del estilo que sean. Y todavía no hemos dado el encargo definitivo a nuestro diseñador de camisetas, para que ponga en la espalda todas nuestras giras mundiales. Eso todavía no ha llegado en la historia de Kaulakau, aunque en el 2009 vamos a tener que tomar el avión bastante a menudo. Ten en cuenta que es un grupo bastante reciente. Pero hemos ido a varios festivales de Europa de estilos muy diferentes y nunca hemos sido extraños a la gente. Al contrario. Eso significa que almenos hemos logrado consolidar un proyecto que se nutre de varios estilos musicales diferentes.

¿Cuál ha sido la crítica más curiosa, graciosa o surrealista que os han hecho?
Nos hicieron una crítica comparándonos con Dalí. Algo más surrealista que eso…

¿Sois un grupo abierto a las colaboraciones tanto en directo como en estudio?
Sin duda.

Ultimamente hay algunas formaciones que tocan con viola de roda, caso de Electrick Consort o bueno Rao Trio (que utilizan la zanfona) ¿Creeis que hay un auge de instrumentos tradicionales practicamente relegados al olvido para el gran público?
Bueno, suponemos que sí. Hoy en día todo está al abasto de todo el mundo, incluso los instrumentos que pertenecían al pasado. Por lo tanto, es lógico que exista ese auge. Pero debemos tener en cuenta que los instrumentos son instrumentos, y que con ellos hay que tratar de hacer música y no una simple exhibición como diciendo: "eh tío, alucina, mira qué instrumento que toco más raro!" En los dos bandas que mencionas hay dos excelentes zanfonistas que tocan su instrumento como si fuera absolutamente conocido por todo el mundo. Hacen música por encima de todo.

¿Qué es lo más anécdotico que habeis vivido sobre un escenario?
Supongo que cuando en un concierto al aire libre se armó una tormenta y cayó un rayo en la oreja de Enric. A él no le pasó nada, sólo que al día siguiente vio algunos pelos de menos en su cabeza y desde aquél día parece que toca un poquitín más rápido de lo normal.

¿Cómo veis el estado de la música en nuestro país? ¿Qué apuestas musicales personales nos hariais (bandas que hayais descubierto recientemente tanto de aquí como de fuera)?
En general falta abrir más la mente. No es que fuera todo sea mejor, obviamente, pero en general, en otros países hay más circuitos para bandas y músicos que hacen algo arriesgado, fuera de las convenciones, fuera del maldito "mainstream". Aquí no faltan músicos talentosos ni bandas geniales. Lo que falta es una programación un poco más arriesgada, menos oficial. Es lo típico:  el programador no apuesta por algo que sale del cauce porque piensa que a la gente no le gustará. Entonces, tal vez lo que falta es una buena base educativa, ¿no? Porque si no te ayudan a que te conozcan, obviamente siempre serás un extraño. Sin embargo, tampoco es del todo cierto eso de que a la gente no le gusta lo que no es convencional. Hay mucha, muchísima audiencia ávida de descubrir cosas más allá de lo oficial, de lo "normal", de lo que suelen ofrecer los medios de comunicación, del "topten", del "mainstream".

Creemos que en general, tanto aquí como fuera, es necesario incomodar. A todo el mundo le gusta sentirse cómodo y confortable. Pero el arte debe incomodar y dar a entender que no todo el mundo vive cómodamente. Y es a los niños a quien hay que explicar eso. Que la sociedad de lo cómodo no acaba de funcionar del todo bien…// Miguel Angel Sánchez Gárate