Julieta Venegas

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Julieta VenegasJulieta Venegas

Festival B-Estival
Barcelona, Poble Espanyol
10 de julio de 2007

Sinceramente, poco hay que comentar sobre la actuación de la mexicana en el siempre agradecido espacio del Poble Espanyol de Barcelona. Y digo poco (sin ningún tipo de remordimientos) porque lo que nos ofreció la ex punk, ahora convertida a la doctrina edulcorada, fue ni más ni menos aquello para lo que se la contrató, aunque no tanto para lo que pagó el respetable (precios en la línea "Barcelona artículo de lujo"). Política e incomprensiblemente correcta (no hay que olvidar que esta chica es tijuanera y que allí hay tela para denunciar aprovechando la ocasión que te ofrece un gran escenario europeo), monísima, eso sí, con su bonito vestido sedoso que hizo volar castamente a ritmo de Limón y sal, Dulce compañía, No hace falta… Y así hasta consumir los temas de ese trabajo que ha acaparado los primeros puestos de todas las listas de éxitos, codeándose con la crème de la crème de la world music –entiéndase David Bisbal o Paulina Rubio–. Aunque tengo que agradecerle infinitamente a la Venegas que me ofreciera una buena oportunidad para acudir por primera vez a un concierto llevada de la mano de mi hija de 10 años. Entiendo perfectamente que tanto ella como el numeroso público infantil que se congregó esa noche en Montjuïc sintieran cierta emoción al ver en carne y hueso a la artífice de los temas que les han acompañado durante todo el curso escolar. Pero, decididamente, lo que me parece inquietante es que el otro gran grueso de los asistentes fueran parejas cincuentañeras que acabaron perdiendo los papeles moviendo los brazos de lado a lado, conmovidos ante el esperadísimo Me voy que cerró la tierna noche de Alicia-Julieta en el país de los desatinos. // María José López Vilalta, 'La Morocha'