Juan Perro

JuanPerro Jamboree
Juan Perro
Jamboree, Barcelona. 20 de junio de 2013

Un placer escuchar a Santiago Auseron en distancia corta. Y sobre todo cuando la propuesta es tan original como esta. Acompañado de su fiel Joan Vinyals (que compenetración) como viene siendo habitual en sus presentaciones en locales pequeños, para esta experiencia del Jamboree ha contado con dos sopladores de cuidado, el joven Gabriel Amargant a los saxos (ya me advirtió Vicens Martin, que Amargant sería en poco tiempo uno de los mejores saxos de Europa)  y a la trompeta y fiscorno David Pastor, este hombre puede estar en cualquier proyecto, no por su potencia sopladora, (que la tiene) sino por su gran versatilidad. Aparecían puntuales al segundo pase de la tarde y antes de hablar ya tenían ganado al público, Auseron siempre ha tenido un público muy afín y él lo sabe, aun que al principio siempre parece nervioso como un adolescente, poco a poco se va relajando y ese humor combinado con esa música cada vez más negra consigue que la magia se cuele en el recinto sagrado del Jamboree y todos pasemos una tarde – noche excepcional. Veamos como fue la cosa. Empezaron con Rio Negro, Auseron empezó a jugar con la voz, a desafiar, a construir cada nota como si la acabase de crear, en una Bestia que ruge, la cosa fue a más, tan pronto se acerca al micro, como lo evita, para ello la voz se va modulando, jugando con el espacio, jugando con las palabras, intentando que sean algo más que letras unidas una detrás de otra. Amargant se pasa al soprano y entonan Pies en el barro, ahora Auseron ha abandonado la guitarra y ejerce de crooner.  De golpe nos echa encima un Bluberry Hill, no sé si Auseron está pensando en  Fats Domino, lo que sí que estoy seguro es que David Pastor está acordándose de Lester Bowie, genial. No mas lágrimas, los músicos son maravillosos pero ahora mismo en el escenario es difícil separa la mirada de Auseron, como canta este hombre. Duerme zagal, una nana que tiene todos los ingredientes que necesita, esas cuerdas, esos vientos, esa dulzura (aun que en su libro El ritmo perdido, Península 2012) nos habla Auseron de la tristeza de las letras en las nanas españolas, no es el caso, toda su infancia zaragozana queda reflejada en ese zagal que tan bien remarca. Pasa con gran facilidad de Nueva Orleans, a Harlem, o a recuerda a Benny Moore cuando estaba en la orquesta de Pérez Pardo e interpretaba Hoy como ayer. Presenta un tema nuevo, Luz de mis huesos y el público lo escucha con la misma emoción que cualquiera de sus clásicos. La explosión llegó al límite con Reina Zulú, Vinyals convertido en mago Zulú, Auseron improvisando sobre la marcha mientras el público corea el tema, de manera natural, sin imposiciones, como debe ser. De pronto el Jamboree se había convertido en una comunión de ritmos y músicas de la que nadie, podía ni quería escapar. Esas cosas que a veces pasan en los directos, todavía la cosa evolucionó al funky, Vinyals y Auseron estaban capacitados para cualquier cosa, y los vientos no se quedaban atrás. Magia Zulú en estado puro.  + inforelacionadosCandido Querol

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