Josetxo Goia-Aribe

Josetxo-Goia-Aribe-En-Jota
Josetxo Goia-Aribe

“En Jota” Karonte, 2011

Entre las músicas de raíz a lo largo y lo ancho de la península, el flamenco, el fado y, en menor medida, incluso la música de cobla se ha cobrado mayor atención por parte del jazz patrio que, en comparación, el género de la jota no ha gozado nunca. Y la combinación no suena nada estridente en manos (y dedos) de Josetxo Goia-Aribe y el trío que le acompaña: Javier Olabarrieta en el piano, por un lado, y Baldo Josetxo-Goia-Aribe-En-Jota-picMartínez y Javier Colina a cargo de los contrabajos, por el otro. El saxofonista navarro reúne aquí una docena de piezas de su propia autoría o adaptaciones de tonadas populares con letras de Gabriel Sopeña (Luis Eduardo Aute, José Antonio Labordeta, Bunbury, Loquillo) y la cantante Arantxa Díez, con la que ya había coincidido en la grabación de Herrimiña (Karonte, 2000) junto con Chano Domínguez e Iñaki Salvador. Con un hondo sentimiento, Arantxa canta todo el repertorio jotero del disco, a excepción de Il Piacere, un cover instrumental de Aldo Romano –tema, por cierto, compuesto a finales de los ’70 del pasado siglo bajo el auspicio de Michel Portal, “padrino” del navarro desde su primer disco, Auñamendi (Karonte, 1996)–. Pero no es la voz la protagonista exclusiva de este notable trabajo, donde todos los músicos tienen igual importancia. Queda demostrado en las tres Jotas Callandico que se reparten en todo el disco, cuyas introducciones a capella se funden con los pasajes instrumentales con eficaz resultado y con una continuidad insospechable. Si el prejuicio pudiera hacer torcer el gesto al hablarles de una fusión de la jota y el jazz, prueben a escucharlo para desarmar toda posible resistencia a priori: la elegancia y sensibilidad que desprende En Jota dejará “en jaque” a cualquier crítico con la lengua muy larga y las orejas muy cortas. Temas como La niña cuando va a misa o Jota París ponen el corazón en un puño y le nacen a uno un nudo en la garganta. He aquí un pequeño e inesperado sorbo de melancólicas alegrías que pronostica nuevas secuelas. | + Info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno