Jorge Pardo

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Jorge Pardo

“Huellas”. Cabra Road 2012.

¿Tiempo de crisis? ¿tiempo de miedos a que la cosa no funcione?, parece ser que no, el músico madrileño, no sólo recibió el premio a mejor músico de jazz europeo, sino que de repente nos presenta un disco doble con nueve temas en cada parte dieciocho composiciones de Jorge Pardo, un trabajo para fusionar una vez más las músicas que tan bien conoce, flamenco y jazz. No creo que le costará mucho al madrileño conseguir que un buen grupo de amigos se sumara al proyecto, cuantas veces lo habrá hecho él por los demás. Empieza con unas bulerías donde su saxo compagina con el fiscornio de Enrique Rodríguez que pondrá la trompeta en un montón de temas. Sigue un Chulo Miguel, jorge-pardo-huellas-portadadesarrollo de ocho minutos para pasar con seguridad del bolero al pasodoble o al tanguillo con la marimba de Rafa Navarro, como oleaje que mece sin prisa el soniquete. El bajo de Martín Leiton introduce un blues por bulerías, con unas palmas que aseguran, toda una sección de vientos ofreciendo los contrastes entre la fiesta y la negritud. Cuando el soprano de Pardo fuerza la libertad del jazz, la batería de Jeff Ballard se alía con el cajón de “El Chispa” y atesoran el ritmo de la buleria. En el humo, fraseo rápido, echa mano de la flauta, aparece Raúl Rodríguez con el tres y Víctor Mendoza al vibráfono para con ritmo de buleria adentrarse en aromas del desierto. Salto a unos jaleos que llevan por título El rio, tema muy lírico, donde el trombón de Pablo Martínez juega con el contrabajo de Pablo Martín Caminero y la guitarra de Rubén Heredia con la marimba de Daniel Parra. Uno piensa que si los tiempos no estuviesen tan mal, sería impresionante reunir en directo a todos estos músicos en un gran teatro y dejarles toda una noche para que hiciesen su música. Como los amigos de Pardo son innumerables, en el siguiente tema aparecen nada menos que Tino Di Geraldo a la batería, Agustín Carbonell “El Bola” a la guitarra y Jerry González a la trompeta, ahí es nada, estos tres hombres se conocen lo suficiente para saber que si el jefe Pardo dice que hacen una rumba, la harán pero no les pidas que no se les vaya la olla hacía donde les dé la gana. De madrugada en el Tito’s, una solea por bulerías, la guitarra de Juan Diego (compañero de Pardo en sus últimos bolos de flamenco) y el bajo de Javier Colina (por si faltaba alguien) el saxo de Pardo enorme, abierto en un cante grande. Para cerrar la primera parte Surcos, otra buleria pero ahora la flauta de Jorge y el cajón de “El chispa”, mano a mano. Y estamos en la primera hora, te recuerdo que queda otra hora de música, no temas no voy a desgranar también el segundo disco, igual de interesante que el primero, tiempo para homenajear a Morente con el tema Huellas que da título al trabajo, con Niño Josele a la guitarra, cantaores como Mati González o solistas como Gil Goldstein al acordeón. Monstruos como Tomatito o Carles Benavent, la figura imprescindible de Antonio Serrano, el otro madrileño que puede moverse con soltura en cualquier folklore, que grande es este músico. La trompeta de David Pastor, que tampoco le teme a ningún sonido, bueno, pues eso, dos horas de flamenco compuesto por un hombre que está en uno de sus mejores momentos  y que cuenta con un montón de músicos / amigos que le acompañan felices en su recorrido, dejando claro que reconocen sus huellas, por originales y por profundas.  + info | relacionados | Candido Querol

 

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