Jordi Savall – Guerre & Paix (1614-1714)

Guerre-Paix
Jordi Savall
“Guerre & Paix (1614-1714)”. Alia Vox, 2015

No es éste un disco corriente de música antigua y punto. Nos hallamos ante un producto necesario porque trasciende su mera utilidad del goce estético para plantearnos una profunda reflexión respecto al cambio social y una postura filosófica frente a la vida. Guerre & Paix (1614-1714) viene a resumir –a lo largo de 30 piezas musicales repartidas en dos CDs– el contexto europeo previo al asalto que sufrió la ciudad de Barcelona el 11 de septiembre de 1714 a consecuencia de la Guerra de Sucesión española.

Bajo la dirección de Jordi Savall, Hespèrion XXI, Le Concert des Nations y La Capella Reial de Catalunya aúnan fuerzas para exponer una muy meditada selección de músicas de, entre otros, Joan Cererols, Marc-Antoine Charpentier, Franz von Biber, Jean-Baptiste Lully, George Friedrich Händel y tantas otras obras de autoría desconocida del folklore judío, otomano, castellano y catalán. La orquilla temporal que circunscribe Guerre & Paix (1614-1714) fue una época que supuso, además, el salto del renacimiento al barroco, lo que se pone de manifiesto en el tratamiento instrumental y en la progresiva complejidad estructural de muchas de las piezas elegidas. A ello contribuye sin duda la ordenación cronológica de los temas, una licencia que nos permite comprobar los efectos cromáticos que resultaron de la ampliación de todo conjunto orquestal en Europa tras incorporarse el muy imitado modelo de los Vingt-quatre Violons y los Douze Grands Hautbois du Roi instituido por Luis XIII. Asimismo, la ópera también disfrutó de una notable proyección internacional, muy lejos de los arcaicismos formales y estáticos de Monteverdi. Para muestra, el aria que Antonio Caldara compusiera en homenaje a los desposorios del archiduque Carlos de Barcelona con doña Isabel-Cristina de Brunswick-Wolfentüttel (Il più bel nome).

Joan Cabanilles, John Jenkins, Samuel Scheidt, Danican Philidor). Cierto es que algunos de los músicos seleccionados fueron lacayos a sueldo de nobles aristócratas y de autoridades religiosas con afán de poder (Richelieu, sin ir más lejos), cuyo arte se ponía al servicio del mejor postor, ya fuera para la difusión propagandística de la Iglesia vaticana como único y soberbio reflejo del Cielo sobre la tierra, por un lado, o de la soberanía de sus mortales majestades sobre los hombros del abnegado pueblo, por el otro. Charpentier, Biber y Cererols serían tres ejemplos paradigmáticos: el primero –a quien debemos el ingrato honor de firmar la sintonía que preludia las retransmisiones de Eurovisión– en la corte francesa, el segundo bajo la protección de los príncipes de Salzburgo y, en el caso del último, obrando según los gustos felipistas de la época.

Además de este largo y variado programa musical, en Guerre & Paix (1614-1714) también se incluyen otras melodías populares rescatadas del legado tradicional y de la memoria colectiva de mucha gente, tales como el himno de Els Segadors y el Cant dels ocells, diversos madrigales ingleses, una marcha turca que se ha convertido con los años en un clásico dentro del repertorio savalliano y, cerrando el disco, el pletórico Jubilate Deo de Händel como celebración del fin de la guerra (hasta nueva orden: Napoleón no tardaría mucho en irrumpir en los anales de la Historia…).

Según se desprende de las tesis que los especialistas consultados arrojan sobre el período pre-bélico en España, el asedio barcelonés fue consecuencia de toda una serie de sucesos encadenados cuyo origen se pierde mucho antes de la invasión otomana en tierras húngaras (1613) y el exterminio de judíos en Frankfurt (1614). La guerra de los Treinta Años que dio fin con el discutible pacto de Utrecht no fue sino otro grano de arena en un panorama tan árido como yermo en cuanto a valores positivos se refiere. Al respecto, Guerre & Paix (1614-1714) viene a exponer que, en resumen, el intrínseco motor desarrollista europeo ha sido desde los tiempos pretéritos el que alimenta la cultura de la guerra como principal medio para resolver supuestos conflictos económicos, religiosos, políticos o territoriales. En el presente, la cosa no ha mejorado sino que ha cambiado sutilmente las formas, pero manteniendo los mismos resultados.

Esta reflexión antibelicista se escuda inteligentemente tras el trazo de conexiones estilísticas entre lenguajes musicales dispares, limando así las aparentes diferencias étnicas y culturales que en cambio los gobernantes y mandatarios pretenden inculcar siempre en las mentes del ciudadano medio quien, volviéndose sordo a toda comunión en lo musical, se deja velar los ojos con cualquier resma de bandera bañada en sangre y barro. Resulta lógico, aunque paradójico, que en tiempos como los actuales, gravemente afectados por la crisis económica, los valores humanos y culturales también anden diezmados entre la población mundial. Un dato significativo es, como apunta Savall en uno de los textos que acompañan el doble CD, el incremento en el gasto armamentístico de hasta casi 2 billones de dólares y la superación de los 30 millones de exiliados que son sin duda las verdaderas víctimas de tanto fundamentalismo ombliguista azuzado por líderes que, atrincherados en palacios de oro y con la garantía de un refugio privilegiado al que no podría acceder jamás ningún civil –so pena de muerte, eso sí–, esgrimen palabras e ideales con total impunidad sin asumir responsabilidad alguna, amparándose en la libertad democrática. Con salvadores como éstos, bienvenidas sean todas las plagas bíblicas.

Guerre-Paix PortadaOcurre que, al notar que el Mal no viene de espacios metafísicos como el averno ni de ninguna otra dimensión o voluntad ajena al hombre, la constatación del hecho asquea tanto que lo más sano es atribuírselo a otro, al diferente, al “enemigo”. Al revisar los avatares de la Historia y su funesto sentido del progreso –arruinando naciones, matando civiles–, no cabe más sentimiento que el pesimismo. Por eso, obras maestras como esta Guerre & Paix (1614-1714) son tan útiles para advertirnos y documentarnos, para en definitiva hacernos más libres en un mundo tan esclavo de los medios y la mediocrizante homogeneidad. En tiempos de esta falsa globalización (económicamente centralizada y anglófila en sus gustos y lenguajes de conocimiento), imponer tan sibilinamente una única cultura es una de las peores hipocresías contra la utópica idea de humana comunión entre las civilizaciones del mundo. Como bien dice el sabio Panikkar, el desarme de todo conflicto político actual debe pasar forzosamente por el del monopolio de la cultura dominante, bajo la amenaza de tornarse sistemáticamente monoculturizante como lo fue en su momento el catolicismo por medio de los mandobles y los lanceros, o extendiendo el tristísimo credo de la España Una, Grande y Libre a base de subyugar, fagocitar y sacralizar por la fuerza de la espada, el peso del obús y el calvario de la cruz.

Este completo trabajo de Savall nos enseña que si hablar de paz implica un desarme, deberemos aceptar que la guerra engendra a posteriori toda paz hasta que ésta se quiebre de nuevo. De ser así, alcanzar ese anhelado status quo no parece, por ende, estar más acá de la muerte, sino siempre al otro lado de la vida, dado que a ésta sólo la mueve el sentimiento de dominio y belicosidad. Confundir entonces paz y caridad no supondrá necesariamente la asimilación de una bondad y una justicia universales, pues la paz caritativa es tan sólo dadivosa para consigo misma pero no transforma empáticamente al alma de aquel que da ni tampoco de la de quien recibe, sosteniendo y perpetuando ad infinitum una relación de vasallaje y dominancia que aún prospera en tantas cotas de nuestra realidad. Tampoco una victoria es sinónimo de paz duradera, como tampoco existe paz eterna entre los márgenes limitados de una vida orgánica con obsolescencia programada. La Historia –y Guerre & Paix (1614-1714) da buena cuenta de ello– nos demuestra que no hay tratado que alcance plenamente la paz como no hay tampoco decreto alguno que legitime el amor. Si acaso un valor humano pudiera traducirse como el de la paz, poco se distinguiría idealmente del arrepentimiento y el perdón, pero nunca el de la sumisión interesada. Sin reconciliación, la Historia siempre repetirá la saña de su antiguo escozor por no haber cicatrizado jamás sus viejas heridas. Esa piedra de Sísifo es la que sigue obstaculizando el curso de los ríos humanos que infructuosamente quieren desembocar en un mar compartido.

Profusamente ilustrado con fotos de la grabación y con pinturas que testimonian a modo de crónica los diversos episodios que se comentan, Guerre & Paix (1614-1714) desborda el carácter materialista de un disco y entra de lleno en el terreno del ensayo filosófico, histórico y estético a lo largo de las 400 páginas en seis idiomas que fomentan el debate (Manuel Forcano, Sergi Grau, Ariane de Rothschild y Erasmo de Rotterdam son algunas de las firmas que se reúnen aquí). Un trabajo, por tanto, que se encapricha imprescindible entre los materiales pedagógicos que educan a las conciencias sensibles en las oscuras naturalezas del ser humano.

He aquí otro regalo impagable del maestro Savall, músico y, por encima de todo, humanista. Todo agradecimiento se nos queda corto. +info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno

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