Joan Manel Serrat

joan-manel-serrat.jpg Joan Manel Serrat
Centro cultural Caixanova Vigo.
Teatro-Sala de conciertos.
31 de Marzo 2009

Quien aún no haya visto a Joan Manuel Serrat sobre un escenario en los últimos tiempos, deberá dirigirse a su agente de espectáculos más cercano, con el fin de que lo programen en el teatro de su localidad dentro de la gira 100X100 Serrat que por Latinoamérica, Estados Unidos y España, lleva más de medio centenar de presentaciones. Se trata de un imperativo, porque tal como sucedió en Vigo, en el Teatro García Barbón, sede del Centro cultural Caixanova; el Noi de Poble Sec desgranó de un modo inusual las canciones que mejor relatan estas últimas décadas. Desde Para la libertad, hasta Mediterráneo, pasando por Tu nombre me sabe a hierba, Aquellas pequeñas cosas, o Penélope. En lugar de encontrar a un artista encumbrado, la sorpresa será ver un Serrat histriónico, como en el salón de su casa charlando entre canciones y la mar de chistoso. Durante casi dos horas de espectáculo, cuenta su vida pletórica de anécdotas, memorias, y reflexiones irónicas sobre lo que nos toca en el día a día. Y lo hace como un formidable actor, desencorsetando sus obras maestras. Serrat la emprende con ironía contra los gurús orientales tan frecuentes. Cada vez que quiere resumir una experiencia vital, salida del alma, apunta: "Como dice un viejo proverbio oriental…", provocando la hilaridad de todos en la sala. Y de él mismo, que no puede contenerse ante sus improvisadas ocurrencias.Temas más actuales como Me gusta todo de ti (pero tú no), o aquella donde aborda críticamente el hecho de cuál hubiera sido su destino si en lugar de hombre, hubiera nacido Joana.O Los fantasmas del Roxy, acercan a un Serrat vigente que admite dos etapas bien reconocibles en su carrera y de las cuales no abjura. Se manifiesta como un juglar del Siglo XXI, dicharachero , experimentado aunque ávido, como si se tratase de un chaval. Agradecido a aquellos que lo han seguido y ahora comparten su optimismo. Transparente, y nada demagógico. Rítmico, mestizo, al tanto de las tendencias nuevas en la canción de autor. Y como no podía ser de otro modo, sentimental; con su hilillo de voz llegando hasta los tuétanos del personal.Da la impresión de estarse comiendo el mundo, más bien saboreándolo mientras cuenta secretos familiares, tan alejado como ha querido estar siempre de la prensa rosa. Un ejemplo es la mención a su madre, quien lo vistió de rosa durante la lactancia por haberse empeñado en que sería niña. Dice Joan Manuel que puede ser la razón de una cierta metrosexualidad que admite razonablemente. Así desfiló en su recuerdo el cómico Gila, quien le prestó el título para la canción Los locos bajitos, entonada muy cerca de No hago otra cosa que pensar en ti. Algo poco visto en los artistas de su talla, ha sido comparecer a estas alturas con quien es su otra mitad, musicalmente hablando. Ricard Miralles al piano. Su arreglista y acompañante de toda la vida, de los primeros discos extraordinarios. Lo acompañó con la fidelidad y modestia de siempre. Serrat lo alabó e inquirió si podía dormir con tanto talento. Se describió a él y Ricard Miralles como una pareja, habiendo compartido tantas horas, hoteles e innumerables giras. "Como un matrimonio, pero sin sexo. O sea, un matrimonio". -Añadió, cruelmente. Así, transcurrió el concierto, entre emociones avivadas por las canciones del compositor más relevante de hispanoamérica, acompañado él mismo por su guitarra, el piano de Miralles y su entrañable voz. A estas alturas, no se sabía bien si Serrat nos contaba verdades o paridas, pero daba igual porque nos había entretenido como un gran cómico. Canciones tantas veces escuchadas a través de tocadiscos, radios, televisores, esta vez parecían estar cerca del oído. Deudor del poeta Antonio Machado, confesó que existen canciones que tienen algo especial para uno, y en su caso no se trata de que fuesen las más escuchadas, o mejor compuestas. Entonó entonces, sentado en una mesita con silla de bar y jarra incluída, nada menos que Romance de Curro "El Palmo", como un cantaor en toda regla. // Jamila Castillo