Joan Chamorro Presenta: Èlia Bastida


Joan Chamorro Presenta: Èlia Bastida
Sala Jamboree. Barcelona, 18 de mayo de 2017

La otra noche, en la sala Jamboree de Barcelona, asistimos a un parto. El noveno de la extensa familia de Joan Chamorro Presenta. Una aventura discográfica que comenzara allá en 2009, con músicos que empezaban su andadura de la mano del director de la Sant Andreu Jazz Band, tan interesantes como, y los cito por orden de grabación,  Andrea Motis (2009); Eva Fernández (2012); Magalí Datzira (2014); Rita Payés (2014);  La magia de la veu (2014) con Magali , Eva, Rita y AndreaMarc Martín (2015); Joan Mar Sauqué (2016); y La magia de la veu & jazz ensemble ( 2016) con Rita, Andrea, Èlia Bastida, Alba Esteban, Alba Armengou y Abril Saurí . Y justamente era una de las protagonistas de su último disco conjunto, Èlia Bastida, la que esa noche y durante dos días consecutivos, grababa su directo.

Como acostumbra a pasar en los disco de esta colección, la nómina de acompañantes era extensísima. Además de los habituales, como son Ignasi Terraza al piano, Josep Traver a la guitarra  y Esteve Pi a la batería, también estaban Andrea Motis, otra de las fijas, con los vientos y la voz, los saxos de Luigi Grasso y Enrique Oliver, el trombón de Toni Belenguer , y el contrabajo de Martin Leiton ―los cuales iban entrando y saliendo de escena según lo requiriese el tema―, además, por supuesto, del propio Joan Chamorro, con el saxo barítono y el contrabajo.

Èlia Bastida era la protagonista, por supuesto, alternando el saxo tenor con su voz y con el violín. Porque, esto es novedad, es la primera artista surgida de la Sant Andreu Jazz Band que nos presenta un disco con el importante protagonismo de un instrumento de cuerda. No es que el violín no se haya utilizado profusamente en el jazz, ni mucho menos. Basta recordar a grandes intérpretes como  Stéphane Grapelli o Jean-Luc Ponty, incluso algunos otros llegados de la música clásica, como Yehudi Menuhin o Regina Carter, y utilizando el mismo de una forma harto personal, como en el caso de Ornette Coleman, pero no deja de ser algo inusual.

Para su presentación, sonaron una docena de temas que se fueron sucediendo en el concierto, comenzando con Nuages, el tema de Django Reinhard que interpretó con el violín, junto a la inspiradísima guitarra de Josep Traver, y el contrabajo de Joan Chamorro, a trio. Un primer encuentro con el violín que ya nos habló de la cuidada técnica de la intérprete.

Continuaba con el violín y con el tema Pretty Tix, en la línea del anterior, con la entrada de nuevos músicos al escenario, a los que no iremos nombrado todo el rato, para no cansar, porque el trasiego de intérpretes entrando y saliendo era continuo. Aquí fue Ignasi Terraza el que nos deleitó con un pequeño solo al piano.

La primera intervención vocal de Èlia Bastida fue junto a Andrea Motis, que la acompañaba con su voz, en el primer tema brasileño de la noche, el incombustible Eu ser que vou t’amar, de Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, apoyadas ambas por el saxo de Enrique Oliver.

Seguía cantando Èlia Bastida, esta vez Weaver Of Dreams, de Victor Young y Jack Elliott que hiciera famoso, allá por los 50, Nat King Cole y, unos años después, Carmen McRae. Aquí más suelta que en el anterior ―se la veía más cómoda―, con solos de alguno de los músicos.

De Coleman Hawkins, variando un poco el estilo de las anteriores, y siguiendo la versión que hiciera aquel junto a Ben Webster, pero en este caso con violín ―Èlia Bastida volvía a demostrarnos el dominio del violín del que conseguía sacar verdadero swing― y nuevamente el saxo de Enrique Oliver, luciéndose aquí en el solo intermedio del tema, sonaba la Rosita.

Entraba en escena Toni Belenguer con su trombón para, junto a los demás músicos acompañar al violín de Èlia Bastida en el clásico My Ideal, que popularizara Chet Baker.

Llegaban luego Sweet of Lovely, un popular tema de los años 30, que han tocado multitud de interpretes, y que, en este caso, con arreglos de Joan Monné, como la mayoría de las canciones, eran todos los músicos los que la interpretaban, como una pequeña big band, acompañando el violín de Èlia Bastida, que sobresalía sin problemas por encima de ellos.

Ahora era el turno de Cole Porter y su You’d Be So Nice To Come Home To, con lucimiento alternado de los solistas, Èlia Bastida con el saxo tenor incluida, cambiando luego a un inspirado violín.

Seguía el grupo con un Grand Central, el tema que mitificaron Cannonball Adderley y John Coltrane, cuyo famoso solo lo interpretó aquí Èlia Bastida con el violín, en uno de los momentos más interesantes de la noche.

Siguieron con el tema Wabash, también publicado en su momento en el mismo disco que el anterior, nuevamente con un sobresaliente violín como protagonista.

Ya acabando el concierto llegaba The Peacocks, de James G. Rowles que versionaran en el álbum que llevaba su nombre, Stand Getz y Bill Evans. Volvía el violín, ya a punto de acabar el concierto, para ofrecernos esa preciosa y nostálgica melodía, que ella supo llenar de sentimientos, con el contrapunto acertado del piano de Ignasi Terraza.

Como contraste y para finalizar la actuación, seguíamos con las aves, y del pavo real, íbamos a O Pato, que cantara João Gilberto y otros muchos más, y que aquí lo hacía Èlia Bastida, cerrando la actuación.

Un disco que se cocinó entre los dos días de actuación en Jamboree, que pronto estará a la venta y que nos traerá una nueva artista al panorama musical de nuestro país, especialmente interesante interpretando con su violín, un instrumento que, por otra parte, en los circuitos estrictos del jazz, no es demasiado común lo que le puede proporcionar un espacio donde Èlia Bastida pueda desarrollar su potencial, bajo el tutelaje de Joan Chamorro, lo que siempre es toda una garantía. +Info | Relacionado | Texto y Fotos:  Federico Francesch | DESAFINADO RADIO