Jimmy Cliff + The Pepper Pots + Green Valley

Jimmy Cliff + The Pepper Pots + Green Valley
Cruïlla de Cultures
, Mataró (Barcelona)
18 de julio de 2008

La noche dedicada al reggae del Cruïlla de Cultures fue un auténtico viaje en el tiempo. Jimmy Cliff, la estrella de la velada, dio muestras de vivir anclado entre los setenta y los ochenta. No solamente por su vestuario, o por la estructura del concierto, con un inicio que quería imitar a los grandes astros de la música de antaño. Cliff vive en los ochenta, sobretodo, por su música. El repertorio que ofreció en Mataró estuvo formado por melodías reggae simplonas, de sonido naif, y también por canciones puramente pop, propias de las discotecas de hace veinte años.

Claro que esto es lo que venía buscando un buen puñado de los allí presentes, amantes de todo tipo de reggae que vinieron a escuchar el sonido ligero de las melodías que hicieron famoso a Cliff como you can get it if you really want, wonderful world beautiful people o reggae night y que tanto se han bailado bajo las luces de colores de las fiestas. Pero en medio de este público también había otro tipo de espectadores, esperemos que minoritarios, que habían adquirido la entrada basándose más en lo que creían que representaba Jimmy Cliff como persona que en su música. Estos, que esperaban una encarnación del supuestamente auténtico reggaeman jamaicano salieron decepcionados con un concierto que se acercó mucho más a Bonie M que a Bob Marley.

Antes de Cliff, los catalanes The Pepper Pots se habían encargado de calentar el ambiente. Dando otro paso atrás en el tiempo, esta vez de manera consciente y buscada, consiguieron poner en movimiento al público que poco a poco iba llenando el recinto. La suya es una propuesta de ska clásico, del que se bailaba en Jamaica antes de que los rastafaris decidieran bajarle el tiempo y convertirlo en reggae. The Pepper Pots, además de contar con una sólida sección de viento, imprescindible en estos estilos musicales, basan su identidad en las tres voces femeninas que se reparten la voz principal y los coros y que, salvando las distancias, recuerdan a los grupos de cantantes negras que popularizó la discográfica Motown por allá los sesenta. De hecho, en su repertorio combinan el ska más clásico con otros estilos de música negra como el soul o incluso el blues.

La música había empezado pronto, con los vitorianos Green Valley. Tan pronto que el público no había tenido tiempo de llegar. Tampoco esta cronista fue puntual al primer grupo, y solo pudo oír los últimos compases de un ragga que prometía ser la visión más actual de la mítica música jamaicana de toda la noche. Una lástima habérnoslo perdido, queda pendiente.// Rita Villà Taberner