Javier Marcos

Javier Marcos tan dez2
Javier Marcos

Ten Dez. FreeCode Jazzrecords, 2015

Una portada tan cool  ya advierte antes de romper el plástico protector que el contenido va a ser excepcional. Había escuchado a Javier Marcos colaborando en el swingtet de David Regueiro pero no lo suficiente para valorar su voz como es debido. Ahora son diez temas seleccionando versiones del jazz americano clásico y detalles brasileños o portugueses, diez ocasiones para que la voz de este cantante de Vigo te atrape y te haga soñar con aquellos tiempos de cuevas pequeñas llenas de humo donde gente como Chet Baker enamoraban al público sin compasión.  Pero no sólo se trata de la voz de Marcos, los cuatro músicos que le acompañan os aseguro que no están para hacer bonito. Empiezan con I wish you love, estándar ideal para que un crooner te atrape, aquí la conocimos como Que es lo que queda de nuestro amor. Dessssimelo. De momento a destacar el contrabajo de José Manuel Díaz con un tempo vacilón que te engancha tanto como la voz. De golpe, No comboio descendente, un tema del portugués Zeca Afonso con letra de Pessoa que te deja sorprendido, el contrabajo sigue siendo el compañero fiel de Javier Marcos, pero atención a ese saxo de Rosolino Marinello, pude escucharlo en el trio de Xacobe Martínez Antelo y lo recuerdo perfectamente. En el siguiente tema There is a small hotel  un clásico de Rodgers & Hart, ya lo tienes soplando desde el principio. Y seguimos presentando la banda, Embraceable you, un tema de Gershwin, nos trae en primer plano al guitarrista vigués Felipe Villar, sin duda es el momento más cercano al sonido de Chet Baker y la guitarra de Villar suena increíble, de hecho el guitarrista ha estado con Marcos en la producción y los que conocéis los dos discos de Felipe Villar como líder sabéis de la calidad de sus producciones. Otro giro, O leaozinho, un tema de Caetano Veloso con arreglos jazzísticos que aportan otra lectura diferente. Seguimos con Gershwin, Someone to watch over me, de nuevo la voz y la guitarra se complementan a la perfección,  si estas atento también puedes escuchar como Díaz alterna el arco para hacer sollozar a su instrumento y también puedes imaginar las escobillas de Max Gómez detallando los pequeños arreglos. Y de nuevo Gershwin (ahora Ira en las letras) y Kurt Well en la música, This is new, redobles de Gómez que anuncian otro cambio de registro, ahora Marinello se pasa al clarinete bajo y Marcos se mete de lleno en esos compases cabareteros que Weill dejó cargados de mensajes, a destacar esos arriesgados tonos altos que tiene que arriesgar Marcos. El de Vigo tiene una voz preciosa pero no de demasiado registro, de ahí que es de agradecer su esfuerzo para alcanzar según que notas. Con Bein’ Green volvemos al cercano Portugal, aunque su compositor Joe Raposo naciese en Estados Unidos venía de familia portuguesa. Gómez y Díaz vuelven a marcar un tempo tranquilo donde poder explayarse los solistas, la guitarra de Villar vuelve a demostrar que no siempre el piano es necesario. Someday my prince will come, tema que popularizó Walt Disney le sirve a la perfección a Marcos para trabajar por abajo y además marcarse unos scats formidables. Por si quedaban dudas cierra el disco con You can’t go home again un tema de Rachmaninov que habrás escuchado más de una vez cantado por Chet Baker. Los tambores amortiguados de Gómez marcan el paso, al igual que el contrabajo de Díaz. La guitarra de Villar y el saxo de Marinello suenan cuando Marcos descansa, pero cuando canta, señoras y señores el tema es totalmente suyo. Un placer. + info | relacionados | Candido Querol