Javier Colina, Chano Domínguez

Chano & Colina, Nuba Records, 2018

Podían haber llamado a las voces más famosas del momento, podían haber reclamado a unos cuántos músicos que les devolvieran el favor de haber participado en sus discos, pero entonces no serían Chano y Colina. Han preferido hacer lo que les gusta a ambos, reunirse a tocar esa música suya, de sus amigos o esas versiones que tantas veces han estudiado juntos o por separado. Como decía Javier Colina en un pase de prensa cuándo viajaba con Bebo Valdés en otro dúo memorable, “tocar dos es peligroso, porque si uno se equivoca se nota mucho” ¡Que difícil que estos monstruos se equivoquen! El gaditano luminoso, como su bahía, a veces barroco por que puede permitírselo. El navarro humilde, atrás la mayoría del tiempo, pero con esa pulsación única que va directa al corazón. Empiezan con Luces de la Fragua (J Colina) que mejor manera de dejar claro su amor por el flamenco que recogiendo este tema que el contrabajista grabó en aquel 25 aniversario del Café Latino. Unas alegrías que te enredan, caracoleando a cuatro manos. You the night ant the music (Schwartz & Dretz) un piano percusivo presenta el estándar, entre los dos lo van llevando a un bailecito que huele a Cuba. Imprescindible leer las notas que escribe Colina para entender la trayectoria musical de estos músicos. Al tratarse de la grabación de un directo en el Auditorio Nacional de Música en Madrid, los aplausos del público cortan la entrada del contrabajo pero también transmiten un clima real que ayuda a imaginarse todavía más la escena. Habanera de la Habanera (C. Domínguez) enorme, hace días que la escucho repetidamente, más de once minutos en que el piano de Chano se pasea por La Habana en un atardecer de primavera, el juego de descubrir el contrabajo de Colina perfectamente camuflado es de lo más enriquecedor. Hasta que se destapa y ¡de qué manera! Haría falta todo un artículo solo para este tema. My one and only love (Wood & Mellin)  seguimos con otro estándar que también inmortalizó Sinatra de ahí que el contrabajo de Colina lo cante tan bien, aunque probablemente estén más cerca de la versión de Chick Corea.  De hecho el siguiente tema es Para Chick (C. Domínguez) y Chano se permite arrastrarlo al flamenco, a ese flamenco con que Chano puede vestir cualquier traje y siempre parece hecho a medida, no creo que a Chick Corea le importase lo más mínimo. Colina le da el tempo vacilón cercano a Cuba, que arranca sin duda las sonrisas del público, además vuelve a oírse  esos murmullos de los músicos cantando las notas. We will meet again (Ross Parquer & Charles) este tema lo inmortalizó Vera Lynn cuándo en este país acabábamos la guerra civil. Es un cambio total, Chano empieza trágico, sentimental, Colina detrás aportando los colores necesarios para que la tragedia sea bella. Música atemporal, bella como la vida. Me imagino el Auditorio y me da rabia no haber estado. You must belive in spring (M Legrand)  que mejor manera de seguir con ese lirismo de la primera mitad del siglo XX europeo que con la música de Legrand, la primavera ha llegado y nuestros hombres van a trasladar al público esa frescura de la estación, nos vamos acercando al final y es el momento de encontrarse con un amigo común, Paco de Lucía. Por partida doble, Canción de amor y Ziryab, acercarse al maestro desde un dúo de piano y contrabajo es todo un reto, de hecho cuándo ambos homenajearon al de Algeciras en Diez de Paco, lo hacían comandados por Jorge Pardo que era quién había estado en el sexteto del maestro. El desafío es importante y el resultado magistral, la primera con ese aire romántico europeo que había que saber buscar en la obra de De Lucia y Ziryab o pájaro negro, apodo con el que se conocía a Abu al-Hasan Alí ibn Nafi, padre de la música de Al Andalús. El contrabajo de Colina saltando de flor en flor removiendo todas las esencias del mediterráneo consiguiendo revivir toda la magia del tiempo en que Al Andalús era el centro artístico de este pequeño planeta llamado Tierra. Para terminar, otro cambio radical, Serpent’s tooth (M. Davis) otra vez hubiese sido más fácil recurrir a Sketches in Spain, pero ¡Ay!  Son Chano y Colina o lo tomas o lo dejas y son ellos los que pueden y quieren traer a Davis a su música y no al revés. Otro dúo para la historia. + info | relacionados