Jaipur Kawa Brass Band

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Jaipur Kawa Brass Band
“Dance Of The Cobra” ,World Music Network, 2013

 

Entre las formaciones musicales más habituales en todo tipo de ceremonias en la India, unas de las más apreciadas son las bandas ambulantes de viento. Algunas datan su ancestral origen en el siglo XVIII. Otras, como la que nos ocupa, son más modernas y beben tanto del folklore hindú como del jazz, la canción popular y las BSO para cine (el autóctono se ha consolidado como género propio: el Bollywood). El líder de la banda en cuestión, Hameed Khan Kawa –que se inició como intérprete de tabla en los años ‘80– ha concebido este disco como un homenaje a las hipnóticas danzas de la región de Kalibelia (la sapera), caracterizadas por imitar los movimientos de la cobra al son de la música que se ejecuta. La inclusión de músicas para ser coreografiadas en los shows de la Jaipur Kawa Brass Band no será el único aliciente de esta nueva propuesta, pues también cuentan en directo con un fakir que hace malabarismos con sables antes de tragárselos…

Este espíritu de espectáculo friqui ya se intuye en cortes tan enérgicos y salaos como Thumri Baaja, una especie de raga donde sólo falta la sierpe bailando. Pero también en Jiya O Jiya Kuchh Bol Do y Gore Gore O Banke Chhore, jocosas piezas que no desentonarían en un pasacalle en cualquier país mediterráneo (¡en unas fallas valencianas!). Nada sorprendente, dado que casi toda la cultura propia que se consume en la India es en realidad el ingenioso resultado de la fagocitación de estilos foráneos provenientes en sumo grado del mundo occidental. Así, en Dance Of The Cobra asoman aires de polka, Calypso, swing, jazz e incluso de pop-rock, como se desprende en el último corte –con sección central a cargo de una gaita machacona que recuerda aquel otro viejo éxito de Los Archiduques, el primer grupo del ínclito Tino Casal: Lamento de gaitas–.

El conjunto musical lo integran más de treinta tipos cejijuntos con mucha marcha, los cuales se reparten trompetas, trombones, saxos, clarinetes, percusiones, sarangi, sitar y acordeón, entre otros tantos instrumentos. Incluyen hasta guitarras eléctricas y scratch en la obsesiva Dil Ka Chor Mera Jab Aayega y en Mera Dil Hai Dilruba, destilando un irresistible ritmo funk. En Soniya Dil Da Mamla, en cambio, interviene una voz femenina –secundada por otra sintetizada– que es puro delirio. El “diagnóstico” no es exagerado. Tras más de tres cuartos de hora, la densidad sonora del disco llega a abrumar, así que se recomienda disfrutarlo a pequeñas dosis.

Despejada la jaqueca, aplaudirán la feroz combinación de géneros y referencias, siendo inevitable pensar en R.D.Burman, Asha Bhosle, A.R.Rahman y, cómo no, la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin, pero también en los reciclajes que Goran Bregovic atribuye con mucho morro a su propia autoría. En fin, una curiosidad a descubrir. +Info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno