Jabier Muguruza

jabier-muguruza.jpg Javier Muguruza
"Taxirik ez"
Resistencia, 2009

Músico y poeta hasta las trancas, Jabier Muguruza, vuelve por sus fueros con su décimo disco en solitario. El mayor de una saga de artistas (sus hermanos Iñigo y Fermín formaron parte de Kortatu) tira del formato intimista a que acostumbra. Y lo hace con la sabiduría de un músico curtido en mil batallas, tanto como integrante de Les Mechaniciens o Joxe Ripiau, como colaborador de Imanol, Delirium Tremens, Zarama, y mil combos más. Jabier hace alarde de una voz amable y casi susurrante, así como sus habilidades puntuales a la acordeón en el único tema instrumental del disco (Beste nonbait), en el que se explaya a gusto en solitario. El irundarra continua con una tradición extendida por cantautores de la talla del malogrado Mikel Laboa.  

En la portada del disco Muguruza parece esperar un taxi que no llega. Una imagen en consonancia con el título de este trabajo, y sin duda metáfora de lo que depara la vida, con sus anhelos y decepciones. Ya lo deja claro en Problemak, el tema con el que abre fuego: “El problema es que la vida es un problema, uno se echa a llorar nada más llega”. El paisaje lánguido que dibuja, con sutiles y algodonosas guitarras que rozan el jazz, queda magistralmente esbozado en los versos de Etxera bai, estera ez (Volver (o no) a casa): “Ni un mísero taxi en las paradas / niños y niñas, katiuskas empapadas / paseantes encorbados, en los bolsillos las manos”.  

Una de las principales señas del disco es el amplio elenco de colaboradores, entre los que destacan Angel Unzu (guitarra acústica), David Gómez (batería y percusión), Mireia Otzerinjauregi (voz) o Mikel Azpiroz (piano), por nombrar algunas de ellos. Al delicado esqueleto instrumental sin exabruptos, y con una elegancia de lo más envidiable, hay que unir una lírica exquisita, en la mejor tradición de la poesía vasca de Gabriel Aresti o Jon Mirande. Para ello Muguruza se vale de su voz propia, pero también de plumas ajenas a imagen de lo que ha hecho el ubicuo Joaquín Sabina en connivencia de su amigo Benjamín Prado en su último trabajo . Ahí están los textos de Harkaitz Cano (Etxera bai, etxera ez; Partehartzea), Gerardo Markuleta (Ezjakintasunak), Bernardo Atxaga (Clementine), Iñaki Irazu (Arbola zaharra bezala; Hurtsatean), Iban Zaldun (Kondrilako isilena) o de la poetisa y catedrática catalana Maria-Mercé Marçal (Tan petita).  

Es posible que al escuchar Taxirik ez nos imaginemos desamparados entre las luces de neón de la ciudad. Y sintamos la impotencia de levantar la mano, para confirmar que todos los taxis pasan de largo sin inmutarse de nuestra presencia. Al menos nos quedará la música de Jabier Muguruza para resarcirnos de esta espera interminable que es vivir. Relacionados . www.jabiermuguruza.net // Miguel Ángel Sánchez Gárate