Issa Bagayogo

issa-bagayogo.jpg Issa Bagayogo

“Mali Koura”


Six Degrees Records / Resistencia, 2008

Ya lo podemos confirmar, Issa Bagayogo ha dejado de ser una estrella emergente en el amplio elenco de músicos creativos de Malí y se ha convertido, por derecho propio, en una de sus grandes figuras. Y lo que es más importante, con un estilo propio, personal y definido. Con éste, su cuarto álbum, ahonda y a la vez evoluciona en ese modo de hacer que une tradición y modernidad y que ha contribuido a que le definan como Techno Issa. Pero que nadie piense que estamos ante un disco de música techno, nada de eso, pero tampoco lo contrario. (Siempre me dijeron que un poco de confusión en las definiciones está bien para crear incertidumbre). Y es que la biografía de Issa es realmente curiosa y no exenta de dureza. Nació en 1961 en Korin, un poblado al sur de Malí y creció tocando y cantando música tradicional. Para emprender carrera artística, este hombre de campo se fue a Bamako, capital del país. Allí tuvo que trabajar duro e incluso pasó una buena temporada como conductor de autobús. Hasta que la desesperación le llevó a caer en el oscuro mundo de las drogas. Por suerte conoció a Moussa Koné, guitarrista de Ali Farka Toure y al ingeniero de sonido Yves Wernert y su vida cambió. Empezó a grabar sus temas en el estudio de Yves. Una noche, el mismo Yves, tomó una de sus canciones y le introdujo bases electrónicas y funkies sin que Issa lo supiera. Al día siguiente cuando éste escuchó la canción pensaba que había sido cosa de brujos, pero de esta forma había nacido el sonido Techno Issa. Ahora, cuatro discos después, su emotiva voz nasal de barítono, el brillante sonido de su kamélé n’goni (entre kora y n’goni pero con seis cuerdas) y esa mezcla de bases rítmicas electrónicas, componen un sonido reconocible en cuanto suena un tema suyo. Hay que añadir que en este nuevo cdyH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - Issa Bagayogo

también hay latidos de jazz y buena presencia de metales. Sebero abre este Mali Koura de forma inmejorable, el kamélé n’goni sonando a lo blues del desierto, una intensa base funky, la voz de Issa y un trío de voces femeninas respondiéndole, más unos precisos arreglos de vientos. Perfecta tarjeta de presentación que revela parte de lo que nos espera en sus diez temas siguientes. Poye es otro corte ideal para dj’s, hipnótico, de ritmo constante y con un violín jugueteando por encima. N’Tana sigue en esa línea pero aquí es la flauta y los vientos los que adornan su infeccioso groove. Pero también hay otros matices para descubrir, por ejemplo en Tcheni Tchemakan donde Issa canta medio susurrando sobre un fondo jazzistico sugerente presidido por piano y contrabajo. O en Ahe Sira Bila con unos metales marcando la melodía y un bonito solo de balafón. Como podréis comprobar Mali Koura es otra demostración de que en África sigue habiendo músicos que mantienen sus raíces, utilizan instrumentos africanos, pero también esa tecnología que hace tiempo les llegó y que ha originado otras maneras de componer. Y en este caso con una calidad apabullante.Myspace // Miguel Amorós.