Inner City Blues

inner-city.jpg Inner City Blues
Brüno, Fatima Ammari
Glénat, 2007

Para todos aquellos compulsivos consumidores de cómic del tipo urraca común (pica pica) basta con que un tebeo tenga la portada de vivos colores, más bien tirando a chillones, para que, irremediablemente, quieran llevárselo a su nido. Yo soy uno de ellos. Si a este hecho, pronto en estudio psiquiátrico, se le añaden referencias musicales – «Inner City Blues (Make Me Wanna Holler)» es el título del último single en vida de Marvin Gaye, extraído de su célebre álbum What’s Going On – y cinematográficas – en la contraportada es anunciado como «tebeo blaxploitation en estado puro» – el impulso de arrancárselo de las manos al librero ya resulta incontrolable. 

Inner City Blues (Glenat, 2007) ha sido la primera referencia en nuestro país del team formado por el dibujante Brüno y la guionista Fatima Ammari-B. Reúne en un tomo integral los tres álbumes que, originalmente, fueron editados por separado, en Francia, entre 2003 y 2005.

El excelente trabajo gráfico que abarca desde la línea clara franco-belga hasta las viñetas que recuerdan a Robert Crumb, junto al colorido hippie-pop-lisérgico, sirven a Brüno para alcanzar una lograda recreación del black power setentero. El rizado de rizo afro lo pone Fatima Ammari-B confeccionando una cuidada banda sonora a través de constantes referencias al jazz de Art Blakey o Duke Ellington; al soul de Isaac Hayes o Curtis Mayfield. Incluso el propio Jimmy Smith tiene un cameo a modo de estrella musical invitada.

Aunque la trama no sea nada original, este tebeo hará las delicias de los fanáticos del cine de mafiosos de baja estofa, del de Abel Ferrara al citado Tarantino o del blaxploitation de Foxy Brown y la emblemática Shaft. Dividida en tres partes entrelazadas por constantes flashbacks, Inner City Blues se vertebra a través de la historia de los hermanos Brown, dos ladrones de coches de Inner City que cometen el craso error de robarle el coche a uno de los cabecillas de la mafia local. A cambio de no matarles, los Brown terminan convertidos en sus matones y poco más tarde en sus hombres de confianza. Así inician una lucrativa carrera en la mafia afroamericana – al estilo de American Gangster de Ridley Scott – entre sexo, drogas y soul. // Yayo Álvarez www.ratondecomicteca.blogspot.com