In Memoriam: Carlos do Carmo

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Carlos do Carmo
: La gente vive con mucho miedo, con mucha inseguridad. […] Los artistas tienen en este momento, un papel particular.

Hace más de 23 años que quedé enamorado de la música de este gran artista que nos acaba de dejar, Carlos do Carmo. Estaba de viaje por Portugal en el verano de 1977, comprobando que significaba estar en un país en el que sus habitantes apartaban la dictadura de sus vidas —¡pero de verdad!—. Un día, escuché por la calle una canción —no sé porqué, encontrabas música por todos lados, tanto en directo como grabada; era como parte de la alegría y la esperanza que se respiraba entonces en aquel país—, y entré en una tienda de discos, y les canté, de mala manera, lo que acababa de oír. El vendedor, con una intuición fantástica, me puso en las manos la casset — así la podría escuchar en el coche—, de, Un home Na Cidade, de Carlos do Carmo. Y aquí empezó todo.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - In Memoriam: Carlos do Carmo

Desde ese momento intenté seguirlo, siempre que me era posible, tanto a través de las grabaciones que iba publicando — las que llegaban aquí, o las que podía conseguir de Portugal—; los directos en los que tenía oportunidad de verlo: en Lisboa; en Madrid; en Barcelona;  en Sant Feliu de Guixols; o, el más curioso de todos, en el 1985, en Montjuic, en la Festa d’Avant, que celebraba el Partit dels Comunistes de Catalunya, donde también estuvo Angela Davis —como él me recordaba en la entrevista a la que me referiré ahora—: “Hace muchos años… Con Angela Davis, que estaba ahí. Me acuerdo…

En enero de 2012 fui a Pontevedra para seguir el festival, Cantos na Maré, que, con la dirección artística de Uxia Sella, había reunido en un escenario a la brasileña, Socorro Lyra; la caboverdiana, Mayra Andrade; el gallego, Xoán Curiel; todos ellos, junto al portugués, Carlos do Carmo. Tuve la oportunidad de poderlos entrevistar a todos. Entrevistas largas, pero con ese punto de informalidad que el mismo festival tenía, donde los artistas, uno tras otro, me iban comentando aquello que a ellos les interesaba en ese momento, dejándoles, por mi parte, dirigir las conversaciones a ellos mismos.

Conversaciones que conseguían hacernos llegar ese aspecto humano que nos lograban transmitir; como fue el caso, de forma muy especial, de Carlos do Carmo. Íbamos hablando de lo que se le iba ocurriendo, pasando de un tema a otro sin solución de continuidad, pero con sus palabras llenas de sabiduría presentes en todo momento.

Carlos do Carmo nació en Lisboa un 21 de diciembre de 1939. Hijo de Lucília do Carmo, una reconocidísima fadista, y de Alfredo de Almeida, librero que se reciclaría en propietario de una de las casas de fado más conocidas de la ciudad: O Faia. Carlos do Carmo, después de verse obligado, por cuestiones familiares, a regentarla, supo convertirla en, posiblemente, la más famosa de Lisboa en ese momento, en el año 1963. Entonces, casi como un juego, empezó a cantar alguna noche en el local, y grabó Loucura, uno de los fados con los que había triunfado su madre. Así comenzó su carrera musical.

En 1964 publicó su primer trabajo, Estranha Forma de Vida. Su forma distinta de cantar, su personalidad inconfundible —en un momento en que el fado puede que esperara una nueva estrella—, hizo que, desde entonces, cada disco, cada actuación suya, fuera un éxito seguro

Carlos do Carmo, a diferencia de otros muchos fadistas de aquel momento, era un hombre abierto a otros estilos, estando entre sus referencias, músicos como Frank Sinatra —existe un concierto suyo, en directo, interpretando solo temas del cantante americano—, Jaques Brel, Elis Regina o José Afonso; lo que se notaba en su forma de enfocar su música.

Fue en el 1977 cuando grabó el citado, Un home na cidade, un disco fundamental, no solo en su carrera, sino en el desarrollo del fado desde ese momento. El trabajo está basado en los poemas que José Carlos Ary dos Santos dedicó a la ciudad de Lisboa —un poeta prohibido, en diferentes ocasiones, por el gobierno de Oliveira Salazar, por su afiliación comunista, pero que se hizo muy famoso porque sus versos fueron cantados por artistas tan importantes como Amalia Rodrigues—. La música la pusieron distintos compositores . Pero lo más importante es que, con esta grabación, Carlos do Carmo, logró, de alguna forma, desterrar la imagen del fado como una música rancia, patrimonio de la dictadura militar—lo que pasó aquí con la copla, hasta la llegada de Carlos Cano—, acercándola a la gente más joven, y abriendo un camino que, especialmente, las llamadas Hijas de Amelia —toda esa generación de artistas jóvenes que se consideran, dicen ellas, herederas de la gran Amalia Rodrigues, siguiendo el camino que abrió Carlos do Carmo, y, por supuesto, Misia—, dieron un giro a esa música portuguesa.

Dos intérpretes extraordinarios, los guitarristas António Chainho y Raul Nery, le acompañaron en esta aventura que, me atrevo a decir, cambió significativamente la percepción, que hasta entonces, se tenía del fado. Fue un hito en su carrera, una carrera que le llevó a actuar por toda Europa  —famoso concierto el que hizo en el Olympia de París—; y América latina, siendo reconocido como el cantante masculino más importante de la historia del fado —con permiso de algunos puristas—.

Pero volvamos a Cantos na Maré y a la conversación que mantuvimos con él. Después de las presentaciones —nos conocíamos por primera vez—,  y de haberle dicho desde cuándo y cómo lo había descubierto, todas las veces que lo había visto, y dónde—aquí recordó la anécdota de Angela Davis—; me hablaba del concierto que iba a tener lugar esa misma noche:

C: ¿Vas a estar esta noche?

Sí, sí, por supuesto.

Hoy es una fiesta, no es un concierto. Porque Uxia es gente muy buena, yo amo a Uxia. Y cuando Uxia llamó, yo le he dicho: “Uxia, estoy preparando un disco y estoy encerrado en mi casa. Yo no salgo. Pero voy a hacer por ti algo, una interrupción y vengo” Y ayer fueron los ensayos. Los ensayos fueron brevísimos, porque era una fiesta, porque empezamos  a cantar unos con los otros y la gente se divierte. Y después acaba. Y los músicos se miran y dicen: “¿Vamos a repetir?” Y yo he dicho: “Bueno, si ustedes quieren repetir, igual no va a ser. Haremos otras cosas. ¿Y cuántas veces queréis repetir otras cosas?”  [risas]Lo que importa es que ella le gusta lo que está haciendo. A mí me gusta lo que estoy haciendo, ustedes están encantados, tocando….” “Pero vamos a repetir para que quede muy cuadrado…“¡No, eso no!” “Ese viejo… De acuerdo” “Pero de acuerdo, ¿sí o no?” Entonces quedó claro: no me gusta ensayar… [risas] Fue una fiesta, y salió porque estaban todos felices. De tal manera, que vinimos al hotel después, y estábamos cenando, y habían unas personas en unas mesas. Seis, y cinco y cuatro… y comiendo, hablando. Y empezamos a cantar unos para los otros. Ésta que tocaba, yo que cantaba no sé qué… Y quedó un silencio… Y cuando acabó, yo he dicho en voz alta: “Ustedes no han pagado el show de mañana [risas], no han pagado nada, pero esto sería mañana”.  Y entonces, cuando salía: “¡Buena suerte para mañana! ¡Buena suerte!

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - In Memoriam: Carlos do Carmo[He querido mantener, en lo posible, la forma de expresarse de Carlos do Carmo, en ese castellano casi perfecto al que él añadía esos giros lusófonos tan suyos, con sus palabras y explicaciones minuciosas]

Es que a quien le gusta la música, disfruta con la música, no sabe lo que tiene, es una maravilla. Se nota…

Claramente.

El que trabaja para ganar dinero…

El tiempo es el maestro. El tiempo lo deja claro. Quien le gusta realmente la música, pasa ese sentimiento a la gente, y la gente le queda fiel. La gente le queda fiel, porque no se siente engañada. Puede acontecer, y acontece muchas veces, que nosotros cambiemos ideas, estéticas de un disco para otro, que la gente queda sorpresa, dice: “Bueno, ¿esto?” Pero con el tiempo, entienden, que nosotros no queríamos repetir lo que habíamos hecho. Y entonces es muy interesante, porque cuando hablamos esa gente más fiel dice: “A mí me gusta este disco, y éste aquí, y éste. Son los que me gustan más”. Y eso es clave, porque no podrían decir: “Me gustan todos”.

Y en el directo lo mismo. Lo bonito de un directo es vas a oír a un cantante y hoy lo hace así, y mañana de otra manera. Es lo bonito…

¡Claro! Y tú no sabes si estás bien, porque no eres un robot, eres una persona; y tienes que estar en fiesta por dentro. Y esa fiesta que está contigo, si pasas a los otros, muy bien; si no la pasas… Hay días que no logras, no vale la pena, no insistas, no logras… Y eso es humano, muy humano. Si logras, es un encanto, porque la gente sale feliz. O sea, y en los días de hoy, que la gente vive con mucho miedo, con mucha inseguridad, con mucha incertesa, pero en todas partes del mundo: no en particular en España o en Portugal, en todas partes del mundo;  los artistas tienen en este momento, un papel particular. Y yo creo que los artistas, me parece a mí, no se están dando cuenta de eso. Porque están hablando mucho de la falta financiera, porque faltan espectáculos, porque falta participación del Estado para esto y para aquello…. ¡No! Hay que tener imaginación, trabajar con menos dinero, pero  trabajar en el sentido de que la gente que ve una televisión miserable, que le causa mucho daño a la salud mental, pueda tener esta posibilidad alternativa de estar en un concierto  y disfrutar de un poeta, de un músico, de un pensamiento, y salir con el alma… o sea… ¡Vale la pena vivir! Vamos continuar, porque vale la pena. Y si el artista no le da eso, será todavía más complicado.  Y no estoy… Con esto no quiero dar tanta importancia al artista, quiero solamente que el artista no pierda el sentido de la importancia que también tiene en la sociedad. No se trata… porque aparece en la televisión…, aparece en las revistas… en los periódicos…. ¡No!, eso son comunicaciones puntuales. La gente está muy atenta  lo que piensa lo que hace, lo que quiere de la vida. Eres uno de los míos o no. Y cuando se dice de los míos, puede no ser bajo el punto de vista ideológico, pude ser solamente bajo el punto de vista humano, solamente humano. Y que basta, y que basta…

[Estaba hablando con él, como decía, en el 2012 y su clarividencia era absoluta. No solo era lucidez y conocimiento del mundo, era premonición, por lo que se está viendo. Y continuaba extrapolando la música con la vida]

Enfocas la vida de forma positiva, o no…

Eso es. La manera como se… Porque si tú eres una persona que tiene, como yo tengo, tres hijos, cuatro nietos, y hablas, normalmente, de tus hijos , de tus nietos, la gente dice: “ Bueno, está hablando como yo. Tiene los mismos problemas que yo… Este nieto que no es tan capaz como este aquí, que este aquí que es un cerebro… Este aquí es un tío que ya va para otras cosas y ya… La familia de Carlos es una familia normal…” ¡Eso! ¡Ahí está! No porque es una familia de un gran artista tiene que ser… ¡Nada! Son personas como otras. Y esa división de… no de confidencia, pero de vida, yo creo que ayuda a acercarse. Yo canto hace, este año que empezó ahora en enero, cuarenta y nueve años. Mucho tiempo y en un país tan pequeño. Y, curiosamente,  no siento la gente alejarse de mí. Muchas veces llego a una escena para cantar un concierto a solo y: “¡Buenas noches!”. Canto la primera y tal… y digo: “¿No estáis cansado de mí?[risas]. Y la gente empieza a aplaudir: “¡No, no! ¡Quede, no se vaya, no se vaya!”, y yo digo: “Bueno, como sois, como sois duros”. Y nos reímos un poco, pero yo creo que eso tiene que ver con la afectividad, con sentimientos, por veces inexplicables, porque están mil personas escuchando. Pero cuando están escuchando, en realidad son mil personas separadas, porque cada uno, en silencio, está recibiendo lo que quiere recibir. Aunque está su marido y su mujer y pueden discutir [comentar]… pero lo que pasó, ya pasó a cada uno, de una manera autónoma, ¿verdad? Y el artista tiene que tener esa conciencia, que forma parte ya del juego. Y la vida es tan corta…

Pero para conseguir eso, el artista es el primero que ha de creer. No creer en él, no como artista…. Como persona: “Es mi función, estoy alegrando la vida a la gente”. Es fundamental…yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - In Memoriam: Carlos do Carmo

Hay un artista americano que me gusta muchísimo, sigue viviendo, tiene 85 años, es Tony Benet. [Actualmente sigue vivo a los 94 años, aunque le acaban de detectar que padece Alzheimer]. Y Tony Benet es un tío muy curioso. Discreto. Siempre fue un hombre discreto.  Hace muchos años que su hijo es su manager. Lo que trata de todo. Y hace algún tiempo, poco, hizo un disco de duetos, y dio algunas entrevistas. Una que llegó a Portugal, decía que: “Yo nunca he trabajado en mi vida, he solo cantado y pintado. Trabajar no sé lo que es”. Y yo encontré eso muy curioso: “¡Qué cosa más curiosa!”. Y después, en un cierto momento de la entrevista, dice: “Yo quiero mucho que la gente have fun, se sienta bien, tenga placer. Eso para mí, es el fundamental de la música”. Y así, es un tío que dura una vida entera.  Canta con la gente joven que lo adora, y tiene un respeto loco por él. Pero se trata de un señor que vive en Manhattan, que camina todos los días no sé cuantos kilómetros, que toma su copa de vino tinto cuando cena, discreto. Cuando va a cantar a cualquier país, pide siempre un hotel a donde tenga una vista bonita, para quedar en la habitación pintando. Y después llega solo… solo, llega solo, ensaya, toma una copa con la gente que está por ahí, saluda se va y…. es una persona muy normal… raro. [risas]

Porque integra la música en su vida…

Así es. No es una vedette, es una persona. Y yo creo que eso es muy bonito. Porque la gente se pregunta mucho: “Carlos, ¿cuál es el secreto para durar, para durar tanto?”. Y yo digo: “¡Bueno!, yo diría que secreto no tengo ninguno. Hay una cosa que puedo asegurarnos. Yo no conozco el secreto para el éxito, pero pienso que conozco el secreto para el fracaso, que es querer agradar a todos”. [risas]

Solo te has de gustar a ti mismo, en el buen sentido. Hacer lo que tú crees…

Eso es..

Porque sino, al hacer concesiones, al final las pagas.

¡Siempre! Más tarde o más temprano. Puede llegar en ese momento y puede llegar un montón de dinero, pero… el dinero, psss. El dinero es necesario, claro que sí. Todos sabemos que si no lo tenemos para comprar y todo esto… pero… cedemos al dinero, y estamos viviendo un tiempo donde eso queda muy claro,  cedemos al dinero el protagonismo de la sociedad, sobre todo un dinero que no está siendo ganado con trabajo, está siendo ganado con juegos de dinero, con juegos de poder. Es tan feo todo esto, que no se trata de invertir. O sea, alguien que tiene dos mil obreros y que invierte en una industria y que la industria no está caminando bien, y que necesita para que ella dure, para que no acabe, que doscientos no pueden quedarse, sino no logramos  continuar. Eso me parece claro Y los doscientos él tiene también que darle alguna oportunidad, en otro sitio, en otra cosa que puedan hacer.  Pero un tío que queda con los ojos en una computadora y gana cuatro millones de dólares por la mañana y cincuenta millones de dólares por la tarde, sin hacer nada. Yo creo que esto es algo que no puede continuar, porque hace una sociedad de gente muy sufrida, con una dimensión de pobreza insoportable, y no creo que sea el camino, no creo que sea el camino. Yo de economía no sé casi nada. De política estoy siempre intentando aprender; pero me parece a mí, que los políticos, la gente que escogió la política, la mayor parte, no todos, no se la toma como un servicio público, algo que uno está haciendo en su vida: “Voy a servir mi gente, durante dos años, tres, cuatro,  cinco, lo que fue, y me marcho; pero voy a hacer algo de concreto”. ¡No!, se trata de gente que nace en los partidos políticos y que va por ahí y que sabe muy poco de  la vida, muy poco…que sabe muy poco de cultura, muy poco… Pero hay gente que maneja las cosas del poder y del  dinero, y sirven las grandes organizaciones de dinero, en una gran confusión internacional. Porque hoy tú estás hablando con un hombre de dinero, y tú no sabes si se trata de un mafioso, si se trata de un masónico, si se trata de, de… No sabemos. No sé, será difícil…. Donde el artista no puede dejar de ejercer su belleza, lo que tiene para dar… pintando, esculpiendo, escribiendo, cantando, haciendo cine, haciendo teatro… lo que pueda, pero lo haga.

Porque la cultura es aquello que nos diferencia  de los animales…

Yo creo, yo creo eso…

El dinero, entendido como poder, también lo tienen los animales…. La cultura no.

A veces, la gente no se da cuenta… Porque a mí me parece que la gente no se da cuenta de eso, no se da cuenta porque…hubo una tentación de pagar el ser humano, y de dar una especie de American Dream a todo el mundo: “Vas a tener tu casa, y vas a tener tu coche, y vas a tener esto, y esto y esto, y… Vas a tener todo”. Y los bancos decían: “¡No, el dinero es fácil!”. Pero cuando llega el momento de pagar, la gente no tiene el dinero, y además pierde el empleo. Es una desgracia, social, humana… Pero el dinero no se fue, el dinero existe… Está en pocas manos. Es muy complicado, muy complicado realmente mirar el mundo sin pensar…. Porque si uno tiene familia, dice: “¿Cómo va a ser el mundo de mis nietos?”. Quiero pensar que va a haber un grande cambio, porque no va a ser el fin de la historia, pero mientras tanto… Yo he leído hace poco tiempo en Lisboa, que el veintinueve por ciento de los jóvenes españoles están en desempleo…

Cuarenta y siete… de los jóvenes…

¡¿Cuarenta y siete?! Eso es una locura, eso es una locura…. O sea, estamos hablando de mañana… Ya no quiero hablar tanto de futuro. De mañana, estamos hablando de mañana… Algo tiene que cambiar, algo va a cambiar. Yo creo mucho en eso.

yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - In Memoriam: Carlos do CarmoA ver si conseguimos que la palabra crisis vuelva a sus orígenes griegos, que quiere decir, cambio, evolución… Y no la forma negativa que tiene ahora…

Estoy de acuerdo, estoy de acuerdo. Porque realmente la música… pero creo que hay una cosa que es muy importante; al músico le ha pasado lo mismo, al músico joven… en general le ha pasado lo mismo que a todo el mundo: ha querido ganar mucho dinero en muy poco tiempo… No todos, evidentemente no, pero hay mucho músico que está en la misma vorágine de la locura del dinero. Y no sirve para nada, tampoco, ese músico. No hace avanzar la cultura. Porque les presentan como modelo eso, pero no cuentan la otra parte de la historia. Y a mí no me gusta mucho los ataques personales y referir nombres para atacarlos, pero si pensamos en los EEUU, un país muy particular a donde están juntos lo que hay de mejor en este mundo, con lo que hay de peor: ¡Todo está ahí!  En el show business, que son os mayores, los grandes, muy grandes artistas, con pocas excepciones, han acabado de una manera horrible: o en la droga, o en el alcohol, la soledad… O sea, ¿para qué sirve ese dinero? Para vivir en una mansión, hacen fotos de afuera y ahí, quedan ahí. Y salen coches extraordinarios, y tienen su avión particular y no sé qué… Pero nadie se los ve: No viven con nadie. El mundo es lo que ven en la televisión o lo que cuentan los que están cerca.

Es lo que ve mucha gente: No oyen qué es lo que canta, sino con el coche que sale el artista de la actuación.

Los tíos del márquetin saben eso muy bien, Mejor que nosotros [risas]. Saben eso mejor que nosotros y saben muy bien cómo hacerlo… Y lo hacen de una forma clara, y… Ustedes se han dado cuenta de lo que pasó en Italia. ¿Cómo es posible que en el país de la cultura, del arte, tener durante no sé cuantos años, un hombre como Berlusconi, primer ministro? Esto es posible porque el mundo no está bien. Porque Italia es Italia. Italia…, uno camina en Roma y cada diez pasos: Historia derecha, historia izquierda, historia arriba, y por acá y por allá… El primer ministro es un extraño, dueño de las televisiones, que cuando habla dice tonterías, que habla de las mujeres con un desprecio, bueno… [Berlusconi acababa de dimitir de primer ministro el 12 de noviembre de 2011]

Pero yo, a un italiano le preguntaba, un italiano amigo mío que es muy inteligente: “¿Cómo podéis votar en Italia a Berlusconi?” “Es que en Italia hay un problema —me dijo—, Berlusconi representa el poder, el dinero y las mujeres…

Lo que estábamos hablando. Él es la referencia de un tío que no tenía nada, y llega al gran poder, y vale todo para llegar ahí.  No sé si va a quedar mucho más tiempo una sociedad en donde una persona normal, ¡normal!, una persona que le gusta ganar su vida, hacer su trabajo, hacer lo mejor que puede y sabe, y con un carácter, con una humanidad, que sea tomado por un tonto. Yo no sé cuánto tiempo eso va a durar, pero no creo que vaya a durar tanto más. Porque está… yo estaba en la habitación y estaba mirando la Euronews en idioma portugués y esta semana fue una semana terrible… Todas las monedas…. Portugal ya no tiene…. España no vale nada…. Francia baja, no sé qué… Y yo digo, eso es un juego, un juego con nuestro bolsillo. Yo…, en fin, no me gusta hablar de pesimismo ni de optimismo, me gusta hablar de… es interesante [se refiere a un pin que ve que llevo]

Estos movimientos que están surgiendo de los indignados, a lo mejor…

Alguna cosa vendrá. Cuando [Karl] Marx llegó, nadie sabía lo que era… [Sigmund] Freud llegó, nadie sabía… Esas personas que llegan y nadie se da cuenta, y de golpe están… ¿sabes?… gente que piensa. Que quede siempre claro que son humanos, tienen sus debilidades, como todos nosotros, pero que dan un impulso, que son líderes innatos, son necesarios. Sobre todo si en sus cabezas, mantienen bien claro que lo que vale es la democracia, que es lo más difícil, porque si no…

Corromperse es muy fácil…

Y nosotros sabemos lo que es vivir. Cuando hablamos con los jóvenes, podemos contar… Hay veces que yo cuento cosas a mis nietos, que me miran y dicen: “Si no fuera abuelo a contarlo, yo no iba a creer. [risas] Yo sé que abuelo no es mentiroso, pero es tan extraño…”. “Nieto, pregunta a tu abuela, nada de mentiras. Te estoy contando todo esto. Hace confianza, eso puede pasar y pasó en nuestra vidas” “Qué cosa tan extraña, parece imposible”. Pero no es imposible.

Es que explicar cómo es estar bajo una dictadura no se puede. O la vives o no se puede. No es el hecho físico de… es aquello…

Y los daños, porque queda como en la sangre…

Son generaciones…

Queda como en la sangre…. Lo que lleva, por ejemplo, Portugal, no se [puede] desarrollar en el sentido más profundo… No estamos hablando de carreteras ni de ropa ni de shopping, no; es que ese sentimiento quedó, de miedo de…. Sobre todo el deseo de no ser pobre, a cualquier precio.

En España peor, porque Portugal tuvo la revolución de los claveles y nosotros tuvimos que esperar que se muriese Franco en la cama. Eso es un hecho diferencial.

Casi pasó eso en Portugal. Por poco. ¡Casi pasó! No, no es fácil. Sabemos que no es fácil y claro. La historia de cada pueblo es la historia de cada pueblo y a mí lo que me encantaría sería no estar llegando al punto que estamos todos llegando, y eso es solo posible porque la gente o no aprendió, o se olvidó de la historia. Lo que está para atrás, se está repitiendo, y nosotros los viejos, que hablamos de esas cosas, parecemos más viejos, porque decimos cosas que parecen bromas: “¡Qué extraño que es…!” Casi que no creen y claro. No es simpático.yH5BAEAAAAALAAAAAABAAEAAAIBRAA7 - In Memoriam: Carlos do Carmo

Nos han dicho que nos tenemos que ir, pero quiero que acabemos con algo alegre… Que contento estas de…

De lo que estábamos hablando, estábamos hablando de la vida, no va a acabar el mundo.

Qué contento, quería decir, de que el fado ha entrado en la categoría de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Sí, eso es… eso me encanta…

Que se reconozca esta música y todo lo que lleva…

Seis años de trabajo, mucho trabajo. Seis años… un equipo inolvidable, con mucha determinación. [Carlos do Carmo fue uno de los que más trabajó esos años, de forma directa, para conseguir ese reconocimiento] Pero, atención, ahora empieza todo. Porque va a pasar a ser curricular… Hay mucho trabajo para hacer… Me encanta, claro que sí. Que la gente se encuentra con sus raíces, que no tenga un preconcepto, porque: “¡Ah!, no sé qué, muy triste, muy pobre musicalmente…”. No hablen de lo que no saben. A mí me encanta decir  alguna cosa sobre una información que tengo. La gente empieza  a hablar de cosas que yo no sé… “¡Uy!” Yo quedo escuchando para aprender No puedes dar opiniones sobre cosas que no sabes. Y hoy, cuando doy mis grandes entrevistas en televisión, digo siempre, una cosa terrible: “Yo sobre fado hablo poco” y me preguntan: “¿Y por qué?” “Porque no sabía que sabía tan poco[risas]. Aviso a la navegación. No sabía que sabía tan poco y es verdad, porque es una locura lo que he aprendido en estos seis años. Yo no sabía de nada: Cero. Sabía cantar. Pero sabía que había algo de misterioso y porqué era… Ahí está la respuesta. Vamos a trabajar y a saber por qué.

[Acabábamos aquí la entrevista formal, para seguir hablando de otras cosas: de su mujer, de sus nietos, de su casa…]

Es ésta una conversación que hay que contextualizar en aquel enero de 2012, aunque muchas de las reflexiones de Carlos do Carmo, desafortunadamente, no han perdido actualidad, como decía. Una entrevista que he querido recuperar como un homenaje al cantante, que se fue —¡empieza bien el año!—, este 1 de enero de 2021. Carlos do Carmo estuvo más de 50 años cantando por el mundo. Decenas de disco, colaboraciones con innumerables artistas, canciones inolvidables, forman parte de este patrimonio que él nos ha dejado, de su música que, aunque ya no contemos con su presencia física, siempre nos acompañará. +Info | Relacionado |  DESAFINADO RADIO | Escucha el programa de radio

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