II Homenaje a Gato Pérez

gato-perez2.jpg II Homenaje a Gato Pérez,
Sala Apolo, Barcelona
21 de Octubre de 2009.


De nuevo, concentración nocturna jaleosa en el patio de atrás. El pasado mes de abril ya os expliqué cómo había sido aquel primer homenaje al Gato.

Pocos días después, llegó a mis manos la revista que el Excelentíssim Ajuntament de Barcelona envía a sus vecinos. En ella, Maruja Torres decía unas palabras que llevan colgadas seis meses en mi nevera: “Me gusta esta ciudad, pero creo que ha perdido su alma”. Yo también padezco esa molesta sensación. Pero en ocasiones, surge el reencuentro, la emoción, el cutis de piel de ave, la humedad ocular. Sucedió el pasado 1 de abril, y también en este Segundo Homenaje al Gato. No tan sólo por una música y unas letras colmadas del alma de esta ciudad, a las que alguno podría tachar de carente de modernísimo diseño, sino también por el impepinable hecho de que existe una importante multitud de gente que vibra, tanto encima como abajo del escenario, frente a esos pedazos de alma retratados por Xavier Patricio Pérez Álvarez. Gentes tanto de ayer, como de hoy. Y tras esta verborrea filosófico-sentimental, a lo que vamos. Para empezar, Derrumband, la banda. Si ya en abril quedé sorprendido, el miércoles pasado más. Tanto clavando los originales, como con la valentía de los nuevos arreglos de Oriol Pidelaserra, en la dirección musical y el piano, pasando por la trompeta de José Miguel Jiménez, alias Chelo “con un par”, el “clasicismo rumbero” del ventilador lleidetà de Francesc Torné, al brillo de los trombones de Jaume González y Oriol Ferré… tremendos todos. A tener muy en cuenta. Y junto a estos 15 músicos, una infinidad de apariciones sobre el escenario de la Sala Apolo. Cada una haciendo muy suyo, el espíritu gatuno del homenajeado. Desde el desparpajo de Iván Ortega “Win”, de Los Impagaos, junto a la personalísima voz de Jan, de Los Barrankillos, a la ya clásica rumba latina de Sicus, de Sabor de Gracia, interpretando La Curva del Morrot; pasando por la presencia flamenca de Maribel, La Canija, de D´Callaos; el tremendo estilo rumbero, difícil de encontrar, de Miguel RodergasMicu”, el libre albedrío de Carles Mestre y Le Petit Ramón con El Mismo de Antes; el regreso a los mejores "momentos condales" de la mano de Manel Joseph, de la Platería; la aparición con el calor de un segundo ventilador, de las manos de David Torras, con las teclas de Pep Lladó, ambos de Ai Ai Ai, el señor Willy Fuego; Wagner Pa junto a EldysMuñeco”, CarlitosRata” de Naraina, Meri de Costo Rico, Jaume Ibars de Rauxa, o el instigador de la noche, Dani Txarnegö. Y a diferencia de los pulcros y ordenados homenajes institucionales, la cosa acabó con unos 30 artistas sobre el escenario, maullando junto al público. Y es que de noche…. todos los gatos somos pardos. En veladas así, es cuando recupero mi fe en el alma de esta mi ciudad. Maruja, si usted me lo permite, comunicarle que hay esperanza ¿Para cuando el tercero? Relacionados // Juanjo Peña Martí