Hugh Masekela

hugh-masekela.jpg Hugh Masekela
Festival Cruïlla de Cultures
Mataró, 9 de julio de 2009

Nacido en 1939, a sus setenta años, Hugh Masekela puede estar muy orgulloso de su contribución a la historia de la música. Su trompeta y sus composiciones, junto a su compromiso personal y político ante el apartheid, le honran, siendo hoy en día toda una institución en su país, en el continente y en el resto del mundo donde se defienda la libertad y la buena música.

El Festival Cruïlla de Cultures acertó programando un artista de la talla de Hugh Masekela pero, al parecer, el público no pareció sentirse demasiado atraído por la propuesta y la sala Clap tuvo una taquilla muy discreta. Sin embargo, los allí presentes tuvieron la oportunidad de gozar con la leyenda, la música y el buen concierto que ofreció el sudafricano.

Con un nuevo disco publicado el año pasado, Phola, el trompetista ofreció un espectáculo impecable en el que recorrió buena parte de su discografía. Acompañado de guitarra, bajo, teclados, percusión y batería, Masekela cantó, tocó su instrumento, introdujo los temas, especialmente con Coal Train, homenajeando a toda África, e hizo bailar a los presentes derrochando energía juvenil. Con brío, ganas y el ritmo en el cuerpo, el músico ofreció una actuación al gusto de aquellos que ya conocían sus cualidades, y de aquellos curiosos –tal vez los menos- que se acercaron para conocer su música.

Siempre entorno al jazz, las composiciones de Masekela están impregnadas de sonidos propios de su continente. Ritmos, percusiones enérgicas y guitarras agridulces se mezclan con melodías propias del afrobeat más puro, pero tocado con sensibilidades más tranquilas. Al mismo tiempo, los temas interpretados por el grupo parecen querer seguir las normas estilísticas de los años setenta, el período en que Masekela creó un verdadero himno a la libertad de su país y de sus gentes con Soweto Blues (1977), que cantaría la mítica Miriam Makeba. Por supuesto, no faltaron notas de calipso, algo de reggae y alguna conexión atlántica con las siempre estimadas músicas brasileñas. A la vez, los músicos acompañantes, tocando con dedicación, sin artificios y eficacia se introdujeron en compases improvisados en los que supieron demostrar su calidad, creando melodías contagiosas, y alzando la categoría del concierto para dejarnos un buen recuerdo.

Con antelación al concierto de Masekela, Raynald Colom y su banda ofrecieron una brillante actuación en donde el trompetista catalán demostró porqué se considera uno de los músicos más interesantes y creativos del jazz ibérico, con ya dos discos publicados. // Antonio Álvarez