Houria Aichi and Hijaz Car

houria-aichi-and-hijaz-car.jpg Houria Aïchi & l’Hijâz’Car
”Cavaliers de l’Aurès”
Accords Croisés 2008

Houria Aïchi es una de las voces más destacadas de l´Aurès, una región montañosa del este de Argelia en donde se inició la guerra de la Independencia contra Francia. En su trayectoria musical se la considera la principal embajadora de sus gentes, los Bereberes Shawiya.
Houria Aïchi pertenece a una estirpe de mujeres libres que han sido, desde siempre, las portavoces de la tierra, de la tradición y de la cultura de su pueblo, sobre todo a través de la música. Desde su residencia en París, con su nuevo disco, Houria ha querido brindar un homenaje a esas mujeres y a los famosos jinetes de su patria chica, llena de libertad y hoy sumida en un momento difícil.
El disco es un homenaje a esas mujeres y a esos hombres. Las primeras por ser que las que cantan, las que transmiten la tradición y explican el suceder de la historia. Los segundos porque constituyen todavía hoy un canto a la libertad. Los franceses obligaron a ir a pie a estos jinetes, al descubrir que su honor recaía en poder montar su caballo.
En esta ocasión, la cantante se deja acompañar de una formación de Estrasburgo que combina elementos ancestrales, con material de archivo y ritmos próximos al rock y al jazz, o de la propia música mediterránea. Desde el principio al final, se observa, en las diferentes composiciones, como esa confluencia musical se adhiere como una segunda piel a la voz de Houria, formando una unidad difícil de romper. Hay que recordar que la artista aprendió a cantar de su propia madre, empezando a actuar ella sola tocando la percusión.
Las canciones que recoge Cavaliers de l’Aurès hablan de cómo las mujeres echan de menos a su amor, el temor a la soledad o la melancolía, y de las ceremonias festivas, como por ejemplo las bodas. Las piezas cuentan con unos poquitos versos que se repiten continuamente, de forma cíclica y normalmente en ascensión para poder hacer recordar el mensaje transmitido.
Con una voz que surge del alma y del propio estómago, la cadencia provoca un estado de clímax, mientras los coros y la música tradicional junto a los nuevos sonidos de Hijâz aportan nuevas tonalidades y connotaciones, sin que por ello se llegue a traicionar los originales. En Les cavaliers la voz de Houria suena profunda alcanzando prácticamente la velocidad del galope en un verdadero canto a la vida. Esa esperanza se vuelve casi bailable en L’arbre et le caillou, mientras que en la última L’amoureuse se percibe el dolor ante el peligro y la ausencia de los seres queridos, cuestiones totalmente universales.
El trabajo de Houria y Hijâz’Car es toda una demostración de que la tradición musical siempre es una novedad que se presta al descubrimiento intemporal.
www.accords-croises.com //Antonio Álvarez