Hindi Zahra / Entrevista

Hidi-Zahra-entrevista
Hindi Zahra
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Pura artesanía marroquí

Con motivo de su visita por nuestro país, dentro del ciclo de conciertos SON Estrella Galícia, hemos recuperado una entrevista que se publicó en la revista Ritmos del Mundo, número 22, edición marzo-abril.

Hindi Zahra nació en el 1979 en Khourigba, un pueblo cercano a Casablanca. Llegó a París con 14 años, siguiendo a su familia. Tuvo muchos problemas para adaptarse y pronto dejó de estudiar y se puso a trabajar, entre otros lugares, en el Museo del Louvre como vigilante. En 2005 compuso Oursoul, canción que en su idioma quiere decir Nunca más, aunque tiene otra lectura en inglés, y fue el principio de todo. Actuaciones, contactos y, finalmente su disco Hand Made. Como ella dice, la meditación y la música han sido su salvación.

Prefiero que me entrevisten después de ver el concierto…. Es importante conocer la música que hacemos en directo, comenta Hindi Zahra, cuando hace diez minutos que ha abandonado el escenario del Auditori de Girona, después de presentar su disco, dentro del Festival Temporada Alta, ante una platea entusiasmada por lo que acaba de ver y oír. Ella, satisfecha, nos recibe en su camerino con una copa de vino tinto en la mano y un cigarro apagado que encenderá durante la entrevista. Una mujer vital y reflexiva que medita todo lo que dice, que ilustra sus respuestas cantando, si lo necesita, y a la que casi tienen que obligar a dejarnos porque el resto de los músicos lleva mucho rato esperándola en el autocar que los ha de trasladar hacia su siguiente destino.

Me preguntaba cómo puedes aguantar giras como la que estás haciendo, de más de 70 actuaciones, a ti que te gusta tanto laHidi-Zahra-pic soledad.
De hecho tenemos algunos días de descanso y son días de silencio. Vivo con un gato y se aprenden muchas cosas de los gatos, los movimientos son muy lentos y todo debe ser un poco lento. Además, cuando estoy sola, me concentro en mi pintura, es una fuente de meditación pero manteniéndote activa. Para hacer música hace falta mucho silencio, momentos de silencio donde puedas crear los sonidos.

Como en un lienzo vacío…
Exactamente. Cuando partes de una base de silencio, partes de algo que es puro, y cuando partes de algo tan puro, todos los sonidos que tú añades han de ser esenciales.

Entonces, cuando haces una canción ¿es algo muy pensado, muy preparado…?
Las canciones, llegan de golpe y hay que atraparlas al vuelo. Es lo que llamamos la inspiración, que dura un instante, donde expresas verdaderamente lo que quieres decir. No es trabajar para hacer música, sino expresar lo que tenemos necesidad de expresar, y de sacar de nosotros mismos.

Sé que no te gusta definir tu música, y a mí tampoco me gustan las definiciones, pero has dicho que tu música eres tú, tus sentimientos, tus ideas.
Sí, la mezcla de todo lo que soy, una africana bereber que ha crecido en un mundo árabe, bereber, francés. El amor a la música me llega desde Marruecos, un país que ama todas las notas, toda la música, ya sea oriental, porque la música oriental no es una música marroquí, llega del medio oriente, egipcia, india, africana, española, mediterránea, u occidental; a través de la radio, la televisión, el cine, sin importar lo que representa mientras sea interpretada de forma sincera, queriendo transmitir algo.

Así descubres el jazz, una música que, como tú, siempre busca nuevos caminos…
Por supuesto. Me dije: ‘¡Dios, puedo vivir todo lo que me gusta dentro de un solo estilo, lo que tengo de oriental, de africana, de blanca y de negra…!’ Escuché jazz [canta una melodía con modulaciones muy marcadas] y eso es oriental, [ahora canta una melodía con aires orientales], es muy oriental, porque el jazz es una música de mestizaje. Es la música de los conquistadores, es la música de los que buscan algo nuevo. Si tiene que conseguir un sonido [imita una trompeta emitiendo una nota muy alta] va hacia allí pero con los sonidos que ya nos pertenecen, que comprendemos.

El concierto de hoy ha sido muy eléctrico, poco acústico, ¿es esa la línea que vas a seguir a partir de ahora?
No, no es eso. Es que ahora tengo la necesidad de unir el blues africano con el blues americano. Formamos parte de una nueva generación africana que quiere recuperar algo que ha viajado fuera, con gente que yo admiro, como Robert Plant, de Led Zeppelin, o Jimi Hendrix, que Hidi-Zahra-pic2fueron a buscar en la música africana esas notas. Tuve una entrevista con un americano que me dijo: ‘Set my freeKiss & thrills [dos composiciones de su álbum Handmade] son muy, muy americanas’, Y yo le respondí: ‘Son temas muy, muy africanos’. Todos los riffs, en las dos canciones, son riffs tuaregs [los canta]. Son cosas que yo he creado a partir de mi cultura y está bien que la gente piense que les pertenecen: ese es el verdadero intercambio… Pienso en los gitanos, que llevaron un regalo para la gente, algo que no habían escuchado antes y, a la vez, fueron capaces de asimilar los ritmos autóctonos en la Europa del Este o en España. Es la alquimia, es el verdadero laboratorio humano, porque el lenguaje humano es un lenguaje musical, es lo que nos une. Cuando llegué a Francia oí a Amalia Rodrigues, su espíritu nostálgico, de blues, de tristeza, que yo comparto… El fado es algo fantástico porque transforma las emociones, lo que es muy difícil… como el flamenco. Son palabras que nacen en el corazón, y el cantante está ahí para abrir ese dolor, y para, de alguna manera, hacerlo menos difícil, más ligero, transformarlo en algo muy bello.

¿Existe una influencia parisina en tu música a partir de tu llegada allí?
Sí, la influencia es importante; pero en el sentido de que París es una ciudad cosmopolita, y yo siempre remarco que no es una nación lo que me inspira, es el pueblo; no es una cultura lo que me inspira, son las culturas. Cuando llego allí encuentro malienses, senegaleses, cameruneses, argelinos, marroquíes, franceses… gente que hace música, que comparten un lenguaje universal y que tiene necesidad de pertenecer a esas músicas diferentes que les llegan. Sentirse único, pero como parte de algo mucho más grande.

Y eso te lleva a ser absolutamente libre…
El mundo, a veces, se transforma en monolítico. La sociedad necesita que se te reconozca por una forma de vestir, un estilo, un género musical; pero yo no, porque el espíritu es mucho más grande que eso. Mi modelo de vida es el árbol. La música ha de buscar en sus raíces, desplegarse hacia una diversidad y ha de alimentar de manera espiritual. La naturaleza nos puede enseñar muchas cosas… Y además trabaja en silencio… Yo he crecido en una familia muy creativa. Mi madre bordaba, también tocaba la percusión, cantaba… Mi tío tocaba su guitarra, y hacía las letras de sus canciones… Mi padre también buscaba la forma de ayudar a los demás… Lo hacían para ellos, pero también para otras personas que les decían lo bonito que era. Lo más importante para mí es considerarme como alguien que crea belleza para los demás.

Hiciste tu disco, encerrándote durante tres meses en un lugar donde grababas, dormías, comías, vivías…
Cuando hablaba de transformar la vida, también me refería a cosas como esta: transformar un entorno, porque era un trabajo en el interior de uno mismo, era transcribir los movimientos interiores.

En esa línea, salir a escena, cantar para los demás, puede ser algo terapéutico…Hidi-Zahra-pic3
Yo no sé si esto curará a los demás, pero ha habido gente que me ha venido a ver y me ha dicho cosas muy hermosas sobre lo que yo les he ofrecido. Lo fantástico del directo es la magia que se crea en ese momento, la necesidad de concentrarme en lo que quiero dar a la gente. Lo importante es la calidad de lo que trasmitimos a los demás. Tú buscas dentro de ti, y el público dentro de sí mismo, y eso hace que se reconozcan, y hace que la gente se ponga a bailar, a dar algo. Todo nace en el compartir. La forma en que reacciona el público es lo que me guía.

Tu disco lo publica Blue Note. Tú que eres tan libre en tu faceta creativa, ¿no tienes miedo a poder perder el control de tu obra?
Soy productora. Es mi dinero, es mi música, es mi libertad. Para mí es importante poder mantener una expresión pura, de acuerdo con lo que quiero transmitir. He hecho el disco, lo he producido, he llegado hasta el final en lo que quería, y luego lo he ofrecido a las discográficas. Y Blue Note ha aceptado. En tanto que artista, no hay que doblegarse al deseo de las ventas, no hay que doblegarse a los deseos del comercio. El comercio es una cosa, la música y la expresión artística es otra. Mi idea es decir a la gente: esta es mi forma de hacer música, la comparto contigo, y si te gusta, y si te inspira una expresión a ti mismo, entonces lo hemos logrado… | Federico Francesch (Revista Ritmos del Mundo) Fotos: Néstor Noci | bcnconcerts.com