Helena Rosich

Feeling Bill Evans, Temps records, 2017

Bill Evans fue un compositor muy personal y acercarse a su obra significa apostar por un tipo muy concreto de jazz, aquel que se producía en los locales pequeños dónde el humo de los cigarrillos se podía cortar y un público (en general blanco y universitario) se quedaba concentrado escuchando aquella música que no solo tenía relación con el blues sino también con Bach o Chopin. Evans se hizo famoso por estar con Miles Davis en la gestación de Kind of Blue, pero para la mayoría de sus seguidores el Evans de trio es el que prevalece. Y aquí Rosich quiere sin lugar a dudas centrarse en esas sutilezas que ofrecía la música del de New Jersey cuándo componía para el trio. La cantante gironina sigue  contando con el pianista Alexandre Carbonell, pero ha incorporado en la sección rítmica a Manel Fortià al contrabajo y a Gonzalo del Val a la batería, dos músicos que están viviendo un gran momento, Del Val firmó el año pasado junto  a Mengual y Mezquida uno de los mejores discos de trio, Koiné, Fresh sound new talent, 2016 y Fortià curiosamente también sacó disco con Mezquida, My old flame, 2015 entre otros muchos proyectos, además estará el día 29 con el batería Eliot Zigmund en Jamboree, en un homenaje a Bill Evans (existe la cuadratura del círculo, al menos en jazz) y para completar este quinteto el saxo del veterano Xavier Figuerola, un saxofonista que alterna en el liderazgo solista y que da más calidez todavía a estas composiciones. Arranca el disco con tres composiciones de Evans, y me parece muy importante que Helena Rosich haya escogido un tema como Funkallero para empezar, un tema que no identificarías con Evans y que le permite a Rosich mostrar lo bien que se defiende en registros más negros, el saxo de Figuerola alterna como decía el liderazgo, el piano de Carbonell recuerda al homenajeado y la sección rítmica demuestra que son parte esencial y más cuando hablamos de funky. Siguen dos temas esenciales en la carrera de Evans, In april, sensualidad al máximo y el contrabajo de Fortià marcando un swing de quitarse el sombrero. Blue in Green, momento en que el jazz llega muy alto, Miles y Evans juntos, sabe Rosich respetar una composición única y usar la voz como el instrumento que es. Puede sonar exagerado pero el fantasma de Betty Carter se cuela por mis altavoces. Precioso el sonido de Figuerola. Sigue el disco con My foolish heart (V. Young) un giro radical que nos muestra otro jazz totalmente diferente, eran tiempos en que el público apreciaba los bailes con cantantes y músicos de calidad. Sigue You must believe in springs (M. Legrand) un estándar que usó Evans para uno de sus míticos álbumes, Rosich está espléndida en este tema, trabajando desde los graves y dejando mucho espacio para sus músicos, de lo mejorcito del álbum. Y llega el tema más emblemático de Evans Waltz for Debby me gusta que lo empiecen a dúo Rosich y Carbonell, y te pediría que escucharas por atrás el trabajo de Del Val, como va construyendo todo un universo paralelo (si ya sé que es más fácil escuchar el contrabajo, que suena delante, pero inténtalo) Seguimos con Sometime ago (S. Mihanovich)  es curioso que este compositor porteño (de ascendencia balcánica) escribiera este precioso vals que le sentó de maravilla a Evans y a este quinteto. Figuerola con el soprano recupera toda la esencia yugoslava del compositor. Detour Ahead (L. Carter) Del Val vuelve a retomar las escobillas, el piano de Carbonell se viste de gala y la voz de Rosich no tiene prisa en explicarnos esas historias, como tampoco la tuvo Billie Holiday hace casi sesenta años. The touch of your lips (R. Noble) es imposible oírla y no pensar en Chet Baker, la voz de Rosich sabe coger el tempo que identificaba a Baker, sin intentar copiar su voz sino más bien la trompeta. Hasta que entra Figuerola que la complementa a la perfección, de nuevo Del Val trabajando desde atrás. Para terminar, los Gershwin con su Love is here to stay, Rosich sabe que su voz no tiene ningún parecido con la de Sinatra ni lo pretende, deja que el piano de Carbonell y el contrabajo de Fortià recreen el ambiente de aquellas grandes salas de baile y ella, cuándo es su turno canta desde la postura de alguien que disfruta cantando en un idioma que no es el suyo una composición que ya cantaron muchos pero así y todo me convence y atrapa. + info | relacionados