Habib Koité

HabibKoite Soo
Habib Koité

”Soô”, Contre Jour / Karonte, 2014

“Aquí tenéis Soô, mi nuevo álbum, el cual refleja de nuevo la diversidad de mi país, Malí. Y todavía tengo la esperanza de que volverá a ser como antes.”
Estas palabras que aparecen en las páginas centrales del nuevo disco del cantante, guitarrista y compositor malí Habib Koité, explican las dos grandes motivaciones de este trabajo.

Por un lado está dedicado a mostrar las diferentes culturas que habitan en ese amplio y rico país (Habib canta en cuatro lenguas diferentes, bambara, malinké, dogón y khassonké, además de inglés). Y por otro lado, su enorme deseo de que se superen los problemas que recientemente ha vivido Malí en relación a los radicales islamistas, que entre otras cosas querían imponer la prohibición de cantar.

Quizás Habib Koité no sea tan conocido como otros músicos de su país, pero lleva más de dos décadas con su sexteto Bamada, tocando sus preciosas canciones por todo el mundo. Una música que bebe de la tradición, pero fusionada de manera contemporánea. Si no nos equivocamos, con este tiene siete discos editados y el último, Brothers in Bamako, fue publicado a medias con el bluesman neoyorquino Eric Bibb.

Sin embargo para este disco ha querido hacer algo diferente. “He formado un segundo grupo con algún cambio de instrumentos para conseguir un nuevo sonido”.
Y lo ha conseguido. Un álbum hecho desde casa, acústico, de ambientes relajados, sin batería, con amigos, donde quizás lo que más sorprende es la inclusión del banjo. Eric Bibb me lo regaló y yo se lo regalé Issa Kone, mi guitarrista. Esta nueva banda tiene un gran sonido. Yo toco mi guitarra y canto. Abdoul Wahab Berthe (el único de Bamada) se encarga del bajo y también del kamale n’goni. El teclista, Charly Coulibaly, toca percusión y canta. Y Mama Kone, percusionista, toca todos sus instrumentos y canta también”. Añadimos que además la vocalista femenina Ami Dante les acompaña en los sugerentes coros.

En Soô, Habib ha querido aprovechar la riqueza de la música mandinga y mostrar los diferentes ritmos de algunas de sus culturas, fulani, songhai, tamasheq, bambara, etc. Además intentando acercar esas “microculturas” a través no solo de sus músicas, sino también de sus músicos, para que funcione como elemento de unión en su propio país. “Me gustaría que aldeanos de diferentes lugares del país, puedan reconocer sus ritmos autóctonos, y al mismo tiempo, que los jóvenes africanos más occidentalizados y urbanos puedan disfrutar de la música”.

El disco se abre con Dêmê, una preciosa canción con una cadencia relajada en la que Habib afirma que “la asistencia mutua hace que la relación entre los seres humanos sea más agradable y la vida de la comunidad más feliz”. Sigue con Diarabi Niani, que se puede traducir como “el dolor del amor”, sin embargo a pesar de la letra, anima a bailar con una rítmica combinación de guitarra acústica y banjo. Bolo Mala es otra encantadora canción donde hasta hay un estribillo cantado en castellano. En Drapeau, canta él solo y se acompaña de su propia guitarra, con un sonido muy limpio, pero a pesar de la aparente simplicidad, Habib cuenta que utiliza un ritmo dogón que le costó meses conseguir tocarlo. Y llegamos a una de las joyas del disco, Terere, “el sonido de los instrumentos de cuerda”. En este corte colaboran y brillan dos grandes maestros, Toumani Diabaté a la kora y Bassekou Kouyaté con el n’goni, que dialogan melódicamente con la guitarra de Habib. “En este tema quería rendir homenaje a los instrumentos que siempre se han utilizado para transmitir la historia del pueblo mandinga, el n’goni y la kora. Su sonido forma parte de nuestra cultura y de nosotros mismos. Por eso invité a los mejores representantes de la generación actual, Bassekou y Toumani. Para mi es un honor que hayan grabado conmigo”.
L.A. es otra de las canciones destacadas y alegres del álbum. De hecho es una versión de la que grabó en su disco con Eric Bibb, algo más rápida y donde más se nota el característico sonido del banjo. La siguiente, Khafole, es una antigua canción tradicional de más de cien años, que también estaba en ese disco, pero es diametralmente opuesta a la anterior en cuanto al tema que trata, ya que habla de una madre que pierde a su hijo tras un problema en una operación de circuncisión. Muy sencilla musicalmente, pero a la vez intensa y con unos coros hermosísimos. Need You también tiene una melodía bella y habla sobre otra cuestión polémica, los matrimonios forzados. Llegamos a Soô que viene a significar “en casa” y es otro de los temas estrella porque camina a través de ajustadas y melódicas combinaciones de guitarras, percusiones y coros, además el hablar de “casa” es algo vital en un país que ha vivido casi dos años inmerso en la violencia. Le sigue la también alegre Balon Tan, con un divertido rapeo incluido y donde se habla de la importancia de la vida en común en las aldeas pequeñas y como el fútbol puede funcionar como elemento aglutinador. Y el disco se cierra con Djadjiry, un delicado tema instrumental con Habib solo a la guitarra, aunque en realidad se trata de una versión de una canción que popularizó la gran diva Fanta Damba y que hablaba de los horrores de la guerra, sin embargo él “la canta” con sus dedos.

En resumen once temas acústicos y luminosos para escuchar con tranquilidad y dejarse llevar, y ya sé que es mucho pedir, pero si es con auriculares, mucho mejor.
Este moderno griot se ha tomado el papel de embajador cultural muy seriamente y lo demuestra con su música. Además personifica lo que es Malí hoy en día, un gran país con una cultura enorme y muy musical, que reúne diferentes culturas y que anhela la paz y la comprensión. +Info | Relacionados | Miguel Amorós.