HA MUERTO FRANCISCO CASAVELLA

francisco-casavella.jpg Ha muerto el gran Francisco Casavella: escritor y rumbero

Ironías de la vida. Estaba yo gozando con Los Fulanos -una de las mejores bandas del sonido áspero del boogaloo de nuestro país- y celebrando el aniversario de los 10 años de la ubicación del Antilla Club en la Calle Aragón de Barcelona, cuando Mari Carme -buena amiga y propietaria del local- me invitó a una copa. Sonaban duros los vientos y el Antilla a tope, como en sus mejores momentos. Pero el buen rollo se esfumó de golpe. La música me pareció que dejó de sonar. Dejaron de importarme muchas cosas. Mari Carme me decía forzando la voz entre el alboroto que Francisco Casavella había muerto escasas horas antes. ¿Cómo?. Fue lo único que pude decir. Seguido de un ¡me cago en la puta! (textual). Aún sabiendo lo amante de la noche que era ese amigo de la vida fatalista, pero vital como nadie, ese escultor de palabras y discursos afilados… La noche para mi acabó en ese momento. ¡Otro gran brillante menos! Otro combatiente del vértigo que se nos va. Nunca lo conocí a fondo en realidad, pero era casi como ese vecino de toda la vida que no puedes concebir que desaparezca de tu vista. Pero sí era gran amigo de mis buenos amigos, gran fanático de las músicas que más me conmueven y uno de los tipos más generosos de nuestra literatura más flamante. Nos deja el gitaneo barcelonés de “El Triunfo”, esa imprescindible novela de mil páginas con nombre “El día del Watusi”, guiones para cine, obras llevadas a la gran pantalla, cientos de artículos de periodismo certero, la alegría frustada con la muerte de su padre tras recibir el Nadal este año por “Lo que sé de los vampiros”… Pero sobre todo, nos deja las mejores lecciones de ironía y de puro esceptisimo ante la naturaleza humana, nos deja noches compartidas de humo, alcohol, salsa y rumba. El buen Ragnampiza me decía que estaba helado de la calva a los pies, mi gran amigo Pedro Burruezo me confesaba que le quería y Enrique Romero me mandaba un sms que, con su permiso, transcribo: “Acabo de ver y despedirme del gran-dulon Casavella. Como dijo el poeta Nicolás Guillen, en la muerte de Benny Moré: los dioses mueren jóvenes.” Descansa en paz Casavella, esa que tanto nos cuesta conseguir en vida.// MariaJo López Vilalta –La Morocha-