Gerald Wilson

gerald-wilson.jpg Gerald Wilson
“Detroit”
Mack Avenue Records / Distrijazz, 2009.

Que la veteranía es un grado lo deja bien claro Gerald Wilson. Con casi siete décadas de andadura musical por los pasillos del jazz, sus galones fulgen con la sapiencia y el trabajo acumulados en el camino. Este trompetista y director de orquesta norteamericano unió su destino al de la Jimmie Lunceford Orchestra a finales de los años 1930. En su curriculum de arreglista cuenta con trabajos para monstruos de la altura de Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Lionel Hampton, Count Bassie o Dizzy Gillespie, entre muchos otros. En Detroit rinde homenaje a la ciudad del automóvil, la cuna del salvaje rock and roll de MC5 y también del sugerente soul de la Motown. Este enclave tan musical significa mucho para Wilson, ya que su familia se asentó allí procedente de Mississippi, y fue la ciudad donde culminó sus estudios en la Cass Tech High School, y en la que emprendió sus primeros y decisivos pasos musicales. El disco, que nace como un encargo para celebrar el treinta aniversario del Festival Internacional de Jazz de Detroit, alberga una suite de seis movimientos. Y contiene algunos guiños a rincones y personajes significativos de la urbe, caso de Blues on Belle Isle, donde recuerda la isla emerge del río y en la que en frente los lugareños organizan picnics; Cass Tech, un tributo a su centro de estudios; o Miss Gretchen, en la que se acuerda del fundador de la Mack Avenue Records y mecenas económico del Festival de Jazz Internacional de Detroit, Gretchen Valade. Aquí Wilson pone en práctica sus habilidades con la batuta. Detroit es un álbum que despliega todos los tics propios de las big-bands: suntuosos arreglos entre una orquestación apabullante. Todo ello hecho con el mimo que imprimían los grandes compositores del jazz (Charles Mingus, Billy Strayhorn, George Gershwin…). Algo que se intuye en la exuberancia y en la riqueza armónica y melódica que destilan estas canciones. Wilson se acompaña de una nutrida nómina de músicos excepcionales como el flautista Hubert Laws, el batería Lewis Nash, la pianista Reneé Rossnes, o incluso su propio hijo, el guitarrista Anthony WilsonWeb  relacionados // Miguel Ángel Sánchez Gárate