Gary Moore

gary-moore.jpg Gary Moore
Festival de Guitarra i altres acords
Sant Jordi Club, Barcelona
21 de mayo de 2009

El Sant Jordi Club mostró una excelente entrada imitando el sabor de las grandes actuaciones rockeras, aunque con un volumen más humano. Público en sus sillas, edades avanzadas y simpatizantes de sonido rock y blues se dieron cita para encontrarse con todo un guitar hero que vivió su época dorada durante los 80 y 90, en solitario y tras dejar bandas míticas como Thin Lizzy y Skid Row. En 1990, Gary Moore siguió tocando con su nombre y apellido pero cambió su estilo, abandonando el heavy y el rock duro en el que maduró como guitarrista. Algunos todavía lo recordaran con la guerrera de la caballería norteamericana guitarra en ristre, o vestido de explorador en el último Wild Frontier de 1987, con un rock bastante enérgico y melódico. Tras esta fase, en 1990, puede que cansado de su clásico sonido, se reconstruyó en músico de blues con el disco Still got the blues, con el que cosecharía un importante éxito. Luego hubo más discos del mismo estilo, un tributo a Peter Green, e incluso un trabajo con Ginger Baker y Jack Bruce, emulando a los Cream, en 1994, con la denominación de BBM, y haciendo de substituto de Eric Clapton. Tras un largo silencio por estas latitudes ahora aparece en Barcelona con un nuevo disco bajo el brazo, Bad for you baby, y por supuesto, de blues.
Sobre el escenario, Moore y sus tres músicos, Vic Martin (teclados), Pete Rees (bajo) y TBA (batería), iniciaron la actuación con la exitosa Oh Pretty Woman, y siguiendo con el tema que da nombre a su nuevo disco. La noche transcurrió con el mismo estilo inicial: sonoridad blusera, elevado volumen y más exceso eléctrico, mientras el héroe tocaba su guitarra tranquilo, prácticamente sin despeinarse y con un virtuosismo excesivo. Tal vez también con cierta frialdad porque el blues y el heavy metal de sus inicios sonaron con demasiada proximidad.
Gary Moore, nacido en Belfast (Irlanda) y con 57 años, diseñó un concierto a base de blues potente. A temas más o menos conocidos siguieron otros más complejos y distantes en donde los veloces y distorsionados solos y punteos se eternizaban para algunos y extasiaban a otros tantos.
El final de la noche se animó con los temas más conocidos de su discografía, como The blues is all right, o Walking by myself. También interpretó una versión de Parisienne Walkways, del desaparecido Phil Lynott, amigo musical de Thin Lizzy, que fue la única pieza de ascensión eléctrica originaria de su época más rockera, antes de incorporarse al estilo más AOR.. Tras el delirio setentero, el público abandonó la sala de la montaña de Montjuic contenta de haber visto a uno de los grandes de la guitarra. Aún así, este cronista se quedó con la sensación de haber asistido a una auténtica exhibición de fuegos de artificio realizados con verosimilitud, pero que tratándose de blues, carecieron de lo más importante, de su sentimiento. Y un detalle, o me despisté, o este guitar hero no presentó a sus compañeros de escenario… // Antonio Álvarez