Franca Masu

FrancaMasuAlmablava
Franca Masu
“Almablava”. Aramúsica | Felmay, 2013

Tras su aclamado paso por San Remo en 1979, LLuis LLach ha viajado a menudo por tierras itálicas con agradecimiento y devoción. Y, de regreso, siempre ha traído consigo algún souvenir musical, “descubriéndonos” artista de la talla de Paolo Conte, el joven Alessio Lega y el grup tradicional de canto corso I Muvrini entre otros. Paralelamente, el cariño internacional por LLach ha llegado hasta orillas impredecibles, como The Walkabouts o Jean-Michel Jarre, quienes participaron gustosamente en el disco-homenaje Si véns amb mi (Picap, 2007).

Pero, ¿a qué vienen tantas referencias sobre LLach, cuando la firmante del disco que nos ocupa no es otra que Franca Masu? En primer lugar, es más que evidente la influencia del cantautor de Verges en la obra de Masu –cabe recordar que interpretó Maremar en el Concert per la llibertat que se organizó el año pasado en Barcelona–. Por otro lado, coincide plenamente con aquél en la reivindicación de la identidad catalana y la defensa de su lengua y cultura. Al respecto, el caso de Franca Masu es aún más encomiable, ya que su mensaje político y estético nos llega desde Alguer, donde aún perdura (¡y con envidiable fuerza!) la presencia del pueblo catalán desde que la isla de Cerdeña fue anexada a la Corona de Aragón.

Por supuesto, los referentes de Masu no acaban ahí. En su horizonte formativo también asoman los acercamientos de Maria del Mar Bonet a la chanson francesa –sobre todo la etapa que comprende sus primeros discos–, la voz y los arreglos de la mítica Mina, y el recuerdo de Cesária Évora, a la que Masu dedica Luna Mia Testimonie. Aparte de dichas fuentes, en Almablava se barajan otros géneros como el jazz, el flamenco, el tango y el bolero. Este eclecticismo que domina todo el disco tiene además su reflejo idiomático, pues Franca interpreta su repertorio en catalán, italiano y portugués (en el cover de É doce morrer no amar de Dorival Caymmi, con letra de Jorge Amado y que –nada es casual– versionara antes la citada Évora).

El título del disco, de hecho, se refiere al sentir particular de las gentes del Mediterráneo, acunadas por el vaivén del mar, perfumadas con las flores silvestres de las montañas que se yerguen contra las olas, e iluminadas por la luz de blanco hueso que no hay en ninguna otra parte del mundo. Con tales credenciales y la potente personalidad de Masu, Almablava ya tiene el terreno (y a su público) ganado. +info | Relacionados | Iván Sánchez-Moreno