Federico García.

Teatre Romea del 25 de abril al 28 de mayo del 2017
Quién mejor que el director y actor de esta obra sobre Lorca para explicarnos su trabajo.
Entrevisté a Pep Tosar y me emocioné durante más de una hora con este gran conocedor de la literatura, el cine y el teatro.

Porque el título de Federico García si todo el mundo lo llama Lorca?

He hecho varios trabajos de diferentes escritores y siempre uso este mismo formato, es como un concierto en el que la voz, el texto y el documental  forman un todo, los periodistas lo llaman docugrama multidisciplinar no me gusta pero quizás sea la mejor manera de definirlo. Le pongo el título de Federico García, porque su objetivo es explicar cómo era la persona y como esta persona genera una obra. Cuál es su periplo existencial y como cada uno de los episodios vividos generan esa obra determinada. Conocemos al poeta a través de su segundo apellido y Federico García es un nombre de lo más común.
No es una tarea fácil ya que el mito siempre está presente. ¿No crees que si no lo hubiesen asesinado habría más poeta?
Quizás, la verdad es que yo he huido de toda la morbosidad, me interesaba la persona que era Federico, relación con su familia, con sus amigos, no me interesaba si era homosexual, si estaba enterrado en un sitio u otro. Todo esto no forma parte del espectáculo.  Hemos buceado en la obra de Lorca  y tratado de salir a superficie con lo menos conocido. El conjunto global del texto, no es teatral, si siquiera esencialmente poético, lo que más hay es prosa. No era mi propósito pero el último viaje que hice sobre Lorca, salgo con más curiosidad por la prosa y la poesía que en el teatro, y entiendo un poco mejor lo que él denominó teatro imposible como El Público o El maleficio de la mariposa.
Tendría una relación con lo que ocurre en la poesía, la diferencia entre Romancero Gitano y Poeta en Nueva York es también notable.
Sí, hay una analogía. Aun así en la poesía  tenía un círculo de lectores acostumbrados a la metáfora y más cercanos a admitir no comprender todo lo que escribe. El teatro es diferente, el espectador no puede releer. En el espectáculo que presentamos hay un fragmento de El Público, hay trozos de Mi pueblo y otros cuentos vegueros  (escrito cuándo tenía 17 años), Impresiones y paisajes, de su conferencia sobre teatro.
En las conferencias me imagino que Lorca era tan interesante cuándo leía su obra como cuando hablaba sobre cualquier tema.
Sin duda, Vicente Alexandre decía que emanaba una lucidez y una empatía arrolladora, dotado de una habilidad y una inteligencia fuera de lo común. Se había criado muy cerca de la tradición oral. Aún hoy de su casa de Fuente Vaqueros al campo hay dos minutos, pero entonces era el propio campo.
Cuánto debió de dudar el movimiento de intentar llevar el teatro al pueblo, con La Barraca.
La Barraca fue un movimiento impulsado por Federico García Lorca y Eduardo Ugarte con el apoyo de Fernando de los Ríos en aquel entonces ministro de instrucción pública.  Empezaron en el 32 y terminaron con el principio de la guerra, Lorca abandonó toda su creación artística para dedicarse en cuerpo y alma a este proyecto.
Para el espectáculo escoges una cantante Mariola Membrives, un guitarrista Rycardo Moreno, un bailaor que no conozco (José Maldonado) un percusionista David Domínguez y tú mismo como actor y supongo que en la parte narrativa.
Reinvento cada vez que hago un espectáculo sobre un poeta el mismo patrón que use en mi primer espectáculo de este tipo, fue en el 2003 y se titulaba Esquena de Ganivet en homenaje al poeta mallorquín Damià Huget, allí estaba Jordi Riera como guitarrista de jazz, Pep Ramís como bailarín y una cantante que en aquel momento nadie conocía que se llama Concha Buika y yo, y por supuesto el documental. En el caso de Lorca pude ponerme en contacto con su sobrina Vicenta Fernández Montesinos García, este personaje es el alma mater del documental, después Antolina Rodrigo (biógrafa), Mario Hernández que había sido editor de la obra de Lorca, Domingo Ropenas, Allen Josephs de la Universidad de Florida y Juan de Loxa, poeta y primer director de la casa museo de Fuente Vaqueros. Alquilé un vagón de los años 30 del Museo del Ferrocarril de Madrid para recrear la última vez que Federico cogió el tren hacía Granada y desde ahí pensé que me ayudaría a avanzar con el espectáculo, que está narrado cronológicamente.  A pesar de un inicio que remite al final, el espectáculo podemos decir que comienza en la infancia en Fuente Vaqueros hasta el inicio de la guerra y su asesinato. En cada escena cojo un tema musical (por ejemplo una solea, que sea un poema de Lorca, por ejemplo la Leyenda del Amargo) manipulo la estructura de la solea, a lo mejor la cantante hace una intro con la voz, con lo cual los textos están incrustados en la canción, trato de que la música climatice el fragmento que necesito explicar.  Yo rodeado de tantos músicos hago lo mismo que ellos, hago música con las palabras.
Me cuesta pensar en el baile.
El bailarín es el protagonista, es la imagen de Lorca en silencio, yo tengo la voz pero no llevo la pajarita, todo está centrado en el bailarín. Siempre ha sido así. En todos mis espectáculos de este tipo. Bueno José tiene algunas frases, pero pocas.
Creo que si le preguntáramos al pueblo ¿Cómo es la imagen de Federico? No lo sabría, identificamos a Picasso por su camiseta azul de rayas o a Dali por su bigote, pero ¿Federico?
Quizás al no centrarse en un solo campo, pero hay al menos 3 o 4 fotografías que lo representan bien. A él tampoco le interesó dar una imagen, para mi quizás fuese la elegancia.
Y así seguimos hablando con Pep Tosar del Amargo, de su situación infantil, de Fuente Vaqueros, de sus relaciones con las criadas que le ayudaban a confeccionar sus primeros vestidos para hacer teatro, de su madre maestra, del disco que le dedicó Ben Sidran a Lorca y de mil cosas más, todo un placer hablar con un hombre que conoce muy bien nuestra literatura.  + info | relacionados.

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