Eva Fernández

Yo pregunto, Discmedi, 2018

Eva Fernández es una saxofonista y cantante formada en el Taller de Músics y que saltó a la fama con todo el fenómeno Joan Chamarro y sus jóvenes cantantes, como Andrea Motis. En el caso de Eva Fernández, después de su primer disco That Darkness, Taller de Músics, 2015. Para este Yo pregunto ha decidido apostar por un cambio radical. Junto a Josep Munar (guitarra) han decidido poner música a ocho poemas de diferentes autores. Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik, Julio Cortázar y Alfonso Costafreda, tres argentinos y un catalán. No siempre es fácil musicar poemas que ya tienen suficiente fuerza por ellos mismos. A mí por lo menos siempre me cuesta en las primeras escuchas y en este caso me sigue costando después de un mes de oírlo. De hecho cuánto más lo escucho más me refuerzo en la dualidad de folk / jazz. La voz de Eva Fernández intenta transmitir toda la fuerza de los poemas, me resulta más cercana a Silvia Pérez Cruz que no a ninguna cantante de jazz, en cambio cuándo toca el saxo el jazz se revuelve urgente para dejar claro el terreno que pisan. Empiezan con Alfonsina y el mar ¿cuántas versiones se habrán hecho de este tema? Me quedo con la parte instrumental. La caricia perdida, la guitarra es al principio la protagonista de este bailecito simpático y coquetón. Cuándo el saxo se impone, la batería de Enric Fuster se queda como testigo del compás. La enamorada, texto difícil, aquí me gusta mucho la voz de Eva Fernández, la métrica y los músicos se han encontrado cómodos. El viaje, vuelve a ganar la parte instrumental, es dónde le tema vuelve a ser más libre, la poesía de Storni (en mi caso) vuelve a comerse la libertad de la música (quizás como pasaba con Atahualpa, si haces un esfuerzo puedes obviar la letra y escuches la guitarra, pero no es fácil) Para leer en forma interrogativa, muy hábilmente Fernández y Munar han escogido la música más fácil (un tres por cuatro de verbena) para poder trabajar con Cortázar y han salido airosos ¡que caray! Yo pregunto, cambio radical, la muerte, el vacío que deja la ausencia. La batería de Fuster creando el espacio necesario para que entren tantas preguntas, la guitarra polvorienta y seca, el saxo llorón, un tema delicado y bonito. Origen, con una introducción clásica, casi de cuarteto de cuerda de funerales, el tema anda despacio buscando el poema de Pizarnik. Más allá del olvido, de nuevo la letra entra a golpes de sílabas, costándoles adaptarse, palabras largas para espacios cortos. El saxo de nuevo, con notas más afiladas, resuelve las distancias. En fin, que no acaba de convencerme el disco. Me vienen a la memoria trabajos como Everness de Rocío Faks, o el A Galeano de Rycardo Moreno, que trabajaron también con textos complejos y para mi gusto Eva Fernández no acaba de dar con el acople. + info