Eva Cortes

EvaCortes InBLoom
Eva Cortes
“InBloom”,Universal, 2013

Eva Cortes confesaba hace un tiempo en una entrevista, que el jazz era: “Mi canal de expresión”. Y es sobre este andamiaje musical, que ella monta toda una estructura, que recibe influencias de muy diferentes lugares.

Nacida en Tegucigalpa en 1972, se trasladó a Sevilla con sus padres, de muy joven. Esto nos puede dar una pista sobre ese estilo personal que ella ha creado en su música, con aproximaciones a la música latina y andaluza, principalmente, pero sin olvidar toques de chanson o, incluso de blues, como veremos. Es este su sexto disco como solista, cinco en estudio y uno grabado en directo en el Bogui Jazz de Madrid en una sola noche, todo un riesgo. Unos discos con historia propia ya desde el primero, Sola Contigo (2007), que grabó en Santiago de Chile, donde se desplazó para la ocasión, y que publicó con el nombre de Eva Escot, en el que encontrábamos temas variados, pero con una gran influencia de la música sudamericana, incluido Brasil. Luego es, Como agua entre los dedos (2008), de temas casi todos de su autoría, donde las influencias se extienden y llegan  a la música francesa con la personalísima versión que hace de La vie en rose, entre la rumba, el chachachá y el folclore sudamericano, con un Antonio Serrano impagable a la armónica. Ahí estaban, además de él, Jerry González, Pepe Rivero y Nono García entre otros. Aquí empezó, realmente, esa especie de tradición, en sus grabaciones, de contar con grandes músicos, acompañándola.

En el tercer disco, El mar de mi vida (2010) vuelve a cantar, junto con sus temas, versiones de temas conocidos. Como en un muestrario de las influencias de las que antes hablábamos, encontramos un C’est si bon inmenso, con la ayuda de Miguel Poveda, inmersos ambos en un swing alternado con un toque rumbero. Junto a Qué reste-t-il de nos amours y Une chanson douce, felizmente interpretada en una versión minimalista, forman la facción francesa. Alfonsina y el mar, acompañada solamente por el contrabajo de Toño Miguel y la trompeta de Lew Soloff, o Valsa da menina, del brasileño Kiko Loureido, a la que ella ha puesto letra, nos traen los aires de Sudamérica. Mientras que el flamenco está presente en todo momento.

Ya en 2012, vuelve la Eva Cortés interprete, con el disco más cercano al jazz clásico, aunque solo sea por los temas que se incluyen en él, de los autores más populares de la música americana, como Henry Mancini, The Days Of Wine And Roses;  Richard Rodgers, Bewitched…, Duke Ellington, Mood Indigo, Edward Heyman, Body And Soul, Cole Porter, I’ve Got You Under My Skin o Bart Howard, Fly Me To The Moon, entre otros. Aunque no olvida el toque francés con Sur le ciel de Paris, uno de los grandes éxitos de Édith Piaf. Y sigue la tradición de los excelentes músicos acompañantes: Pepe Rivero, Toño Miguel, Alaín Pérez, Marc Miralta, Georvis Pico y Javier Limón, con el refuerzo, en este caso, de otras dos guitarras de excepción: Romero Lubambo y Mark Whitfield.

Y así, llegamos, con el paréntesis de su trabajo en directo, publicado en 2012, Jazz One Night, que recoge un concierto de la artista, como decíamos; a este In Bloom. El disco se grabó en Nueva York, con un cambio de productor, respecto a los anteriores, donde lo era Pepe Rivero, siendo aquí Matt Pierson, que ha producido trabajos de Kenny Garrett, Brad MehldauJane Monheit, entre muchos otros. Para la grabación contó con la banda que la acompañó en una larga estancia en los Estados Unidos, con la que acabó yendo hasta Honduras a actuar, después de treinta años de no pisar su país de origen. Eran Romain Collin al piano; Mike Moreno a la guitarra; Luques Curtis al bajo; Reinaldo Dejesus a la percusión; y la batería de Kendrick Scott; a los que se añadió Cristian McBride como invitado especial en Pretending.

De los doce temas del disco, ocho son de autoría de la cantante, como este que citábamos  ahora. Se añaden a ellos, Puñadito de arena, del hondureño Belisario Romero, donde la artista se deja arrastrar por sus raíces, acompañándose solo por los sonidos de las percusiones; Whatever Lola wants de Richard Adler y Jerry Ross, que hiciera famosa la cantante Sarah Vaughan; el tema de Portishead, Glory Box, que interpreta de forma un tanto desgarrada; o la versión, hacia el bolero, del tango de Enrique Santos Discépolo, Canción desesperada. Entre los temas que ella ha compuesto están, Sol, que abre el disco, con notables influencias latinas, dedicada a la Puerta del Sol de Madrid y el movimiento 15-M; Hablo de ti, más aflamencado; No quiero ser tu princesa, con efluvios copleros, que haba de la dicotomía de mostrarse perfecta ante el amado, o no hacerlo; Camino de vuelta, que ella interpreta acompañada únicamente por el contrabajo, donde encontramos aires de blues; Toda mi vida, una balada, con un sincopado acompañamiento de valsecito; La Soledad, con claras influencias de samba; además del citado Pretending, una preciosa balada, posiblemente el tema más acertado de todos los suyos.

Eva Cortés es, sin duda, una de las cantantes de jazz más importantes de nuestra escena, especialmente, además de por sus cualidades vocales, por esa influencia variopinta que ella luce en sus interpretaciones, especialmente en las versiones de temas conocidos que ella sabe transformar sabiamente, adaptándolos a ese estilo nacido de todas esas músicas que ella ha ido incorporando a la suya propia. Preguntada en una entrevista por sus influencias musicales, citaba a Camarón, Billie Holiday, Mercedes Sosa o el piano de Brad Meldhau. Con esto, está todo dicho.

(Una curiosa recomendación: Buscar en YouTube, para sorprenderos y algo más, la versión de Somos Novios que Eva Cortés grabó para El Intermedio) +InfoFederico Francesch | DESAFINADO RADIO