Ethiopiques 27

Ethiopiques-27
Éthiopiques 27
Azmari Tèssèma Eshèté” Buda Musique, 2011

 

El presente volumen recupera auténticas piezas de museo desempolvadas del olvido. Y sirve para conmemorar el centenario de las primeras grabaciones musicales de Etiopía. En este caso se trata de aquellos primitivos discos de pizarra que el sello alemán Beka Records seEthiopiques-27-pic encargó de registrar en el formato de 78 r.p.m. hace algo más de un siglo. Documentos sonoros que sirvieron para inmortalizar la voz de un artista renacentista donde los haya. Azmari Tèssèma Eshèté, gozaba de un amplio espectro intelectual que no hacía más que corroborar su voraz curiosidad. Además de convertirse en uno de los cantantes señeros de la etnia azmari, podía jactarse sin ningún problema de ser poeta, escultor, fotógrafo y apasionado de la mecánica. Su bagaje cultural le llevó a hacerse cargo del Ministerio de Correos y Telégrafos. En cierta forma puede hablarse de Tèssema Eshèté como un precursor de la música de Etiopía, ya que fue el primer artista que grabó letras en amhárico, el idioma oficial, y en la extinta lengua ge´ez. Las treinta y dos canciones cuidadosamente seleccionadas en dos discos incluyen cantos de alabanza al Emperador Menelik, cánticos religiosos que evocan a la muerte o recuerdan a Noé y su arca, o ensalzan a personajes diversos como el preboste de los mercaderes. La voz de Eshèté parece invocada desde lo alto del minarete de una mezquita por su tono de muecín musulmán. Resuena como si estuviera perdida en el fondo de un pasillo y aún así se distingue en primer plano entre el sonido difuso y frágil del mesenqo, un láud de una sola cuerda, que suena de forma espectral como colchón de fondo. Algunas de las letras son auténticas poesías que en su sencillez y expresividad retrotraen a los haikus japoneses. “A la vuelta de la iglesia una espina rasgó mis ropas. Encontré una aguja y el hilo, pero no hay ninguna costurera alrededor”, rezan unos de los versos de la canción Medina. Además del jugoso libreto con detallada información acerca de la vida y obras de Eshèté y unas fantasticas fotografías en blanco y negro donde se puede admirar el primer pasaporte que se le concedió al músico para viajar a Alemania, facturas del estudio de grabación, la pose con su elegante vestido tradicional kaba y su bebé a la vuelta del periplo germano, o como protagonista de algunas postales típicas. Mención especial tienen dos entrevistas efectuadas en francés y amhárico por Yidnèkatchèw Tèssèma en 1984 y 1985 y que están incluidas en el segundo de los volúmenes. Pese a su precaria calidad de sonido este disco es una piedra angular de la música etíope y una fuente primordial para conocer sus orígenes. www.budamusique.com I Relacionados I Miguel Ángel Sánchez Gárate

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