Esther Condal

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Esther Condal
“Home”, Petit indie 2011

Esther Condal empezó con el piano a los siete años, y a los 17 con el violín, Esther se afilió a las filas del SMUC y allí descubrió posiblemente el jazz, está joven ha sabido rodearse de buenos músicos y dejar la producción en manos del inquieto David Soler, todo ayuda, pero estoy seguro que la baza más importante de Esther Condal es su gusto musical. No tiene sentido debatir si hace pop o fabrica jazz, las versiones escogidas Paul Weller, ese Will Wood de cuando los bajistas eran fundamentales en el pop, esa joyita de los Smiths, Please, please, please, let me get what i want (llevándola a un terreno muy personal) Alice de Tom Waits y Trois Beaux oiseaux de Ravel, con letra de Ester, y con Albert Cirera al saxo barítono (demostrando que no solo de jazz vive el hombre), no están en el disco solo por relleno, es más si el oyente no conociese los temas versionados podría pensar que son de la misma Esther, quiero decir que las versiones y los otras seis composiciones propias están condimentadas de forma muy parecida, suaves al paladar, con especias genuinas y de digestión pausada. No es una cantante que abuse de letras, deja sonar a los músicos, esa guitarra de Beautiful boy, que delicia. El minimalismo de Home que va rompiendo / construyendo la batería de Ramón Prats, ese tres por cuatro que inicia My World (que maravilla de canción). Ya en el principio en Dreams, a pesar de que la voz de Esther se adueña del tema, queda claro que escondidos entre compases sencillos el piano de Txema Riera, los vientos de Cirera (gracias por recomendarme el disco) y la sección rítmica son músicos a descubrir a lo largo del disco. Para cerrar Loneliness, introducción al piano, quizás la misma Esther, el contrabajo de Joan Motera, como una gota de agua repiqueteando en un paisaje por definir, se le añade la batería de Prats y poco a poco completan seis minutos de música que va creciendo, el piano satiniano será el encargado de dejar que ya todos juntos definan esa maravilla que te deja clavado en tu asiento. + info | Candido Querol