E.S.T.

est.jpg E.S.T.
"Retrospective"
ACT / Karonte, 2009

E.S.T. perdió al alma de la formación hace apenas año y medio, por culpa de un estúpido accidente de submarinismo. Tras ganarse el respeto de gente como Pat Metheny, Jamie Cullum, Charlie HadenEsbjörn Svensson fue el arreglista de la música de su hijo-, k.d. Lang o Viktoria Tolstoy -a quien acompañaron en Shining on you (ACT, 2004)-, con la prematura muerte de su líder quedará por siempre frustrado un deseado proyecto a pachas con Radiohead -la pieza Seven days of falling recuerda al lenguaje de Thom Yorke & co.-, dejando también un disco inconcluso que se editaría posteriormente: Leucocyte (ACT, 2008), del que aquí se rescata el sorprendente y ruidista tema homónimo, a las antípodas de los precedentes. Cuando el grupo parecía dar un giro inesperado a su obra, los hados del destino truncaron el camino irremediablemente.

Ya que el público de hoy tiene demasiada prisa por vivir del presente, los sellos discográficos han de correr para poner a los artistas de sus catálogos constantemente en el escaparate de las tiendas, antes de que se los trague el olvido. Por eso, caliente aún el cadáver de Svensson sale a la venta el primer recopilatorio de los muchos que están por venir, aprovechando el filón del deceso. No es sin embargo una colección completa de grandes éxitos ni tampoco una retrospectiva ejemplar. Aunque el trío se fundó en 1990 y debutara en álbum un año más tarde (con When everyone has gone, publicado por Dragon), el recopilatorio arranca su cronología a partir de From Gagarin´s Point Of View (ACT), disco de 1999. Al margen quedan sus tributos a Monk, Dylan, Rachmaninov y Bach, centrándose para la selección en el repertorio propio y siguiendo una línea de continuidad fácil y abierta a todos los públicos.

Quizá por eso el disco se abre con una pieza llena de efectos retro-Sci/Fi que puede llevar a engaño, más idónea para una tetería chill-out que para un club de jazz. No obstante, en su propuesta el E.S.T. siempre ha hecho intervenir al azar de manera controlada. De ahí el placer de ir pescando a lo largo del disco deliciosos detalles como coros de voces y ladridos sampleados, el sonido de lata de las cuerdas percutidas del piano, los balanceos estereofónicos del vibrato metálico de los platillos de la batería, la distorsión de una cuerda floja en el bajo eléctrico, etc. Y así hasta ese derroche de potencia noise que es la última pieza del disco, la citada Leucocyte.

No hay duda de que el trío podría merecerse su fama independientemente de los avatares que han interrumpido su proyección de golpe. Pese al nombre, Esbjörn Svensson no era la "estrella", o al menos no acaparaba la atención musicalmente hablando. Esbjörn Svensson Trio era una banda compuesta por tres primeras figuras de las jams suecas que se repartían la autoría y el protagonismo por igual. En Retrospective hay sobradas muestras del talento de cada uno de los integrantes, como pone de manifiesto Goldwrap o la juguetona, nerviosa y larguísima Behind The Washmak, corte extraído del álbum con el que se presentaron al otro lado del Atlántico –Strange Place For Snow (ACT, 2007)-. Otros derivan en cambio por discursos más clásicos (Believe, Beleft, Below; A picture of Doris travelling with Boris…), mientras que en ciertas ocasiones como Dodge The Dodo la batería se presta desbocada a la par que Svensson desenvuelve el hilo con una técnica pianística que podría servirle a Tori Amos (cuando ésta todavía tenía gusto por la experimentación y el riesgo y no dedicaba las sesiones de grabación para peinarse la pelusilla del ombligo). Pero en general, y por lo que se desprende de la selección de este disco, Esbjörn Svensson parece muy deudor de ese estilo acomodado al que otros teclistas del género se están malacostumbrando -y con ellos sus oyentes-: Brad Mehldau, Ethan Iverson de Bad Plus, e incluso últimamente el intocable Keith Jarrett, más pendientes del ritmo y la melodía básica que del desarrollo fuguístico. Hubiera sido de agradecer cargar mayormente las tintas de la selección en las lecturas politico-estéticas de Svensson, tan sensible en lo musical como en conciencia social. Al respecto, poco conocidas son internacionalmente sus colaboraciones en varios conciertos organizados con fines humanitarios para ayudar a los damnificados de las catástrofes naturales, o su severo descreimiento contra el nada ingenuo victimismo del 11-S. Queda aún mucho legado por reformular, y puede que lo más significativo para los medios no se encuentre justo aquí. Relacionados. www.est-music.com // Iván Sánchez Moreno