Esperanzah! World Music Festival 2010

cartel-esperanzah-2010.jpg Esperanzah! World Music Festival
Parc Nou, Prat de Llobregat. Barcelona
25, 26 y 27 de junio de 2010

Intenso y memorable fin de semana el vivido en el Parc Nou del Prat de Llobregat. De nuevo se puede emplear aquella explícita frase que dice: “deberías haber estado allí”. Y por varios motivos. Uno porque fueron tres días de música, teatro, actividades múltiples y alternativas, charlas, documentales, gastronomía, convivencia, etc., en un marco idóneo que sorprende por lo cercano a Barcelona y lo idílico del espacio. Un lujo, vamos. Y segundo porque la asistencia de público fue menor que la del año anterior y por debajo de las expectativas que tenían sus sufridos organizadores. Era la segunda edición de este evento que es el “hermano menor” del festival que con el mismo nombre nació en Bélgica hace ya diez años y esperamos que poco a poco reciba la debida atención que merece, en todos los sentidos. Desde aquí nuestro amparo-esp-2010

apoyo y animo para tirar hacia delante este tipo de actos con ese espíritu lúdico y social. Una autentica flor en ese desierto plagado de festivales mercantilistas. Pero vayamos por la crónica musical. Como hemos dicho el festival tuvo lugar en una gran y verde explanada. Dos escenarios, el principal y el Off, numerosos puestos donde comer y poder comprar artesanía o ropa y amplios espacios con múltiples actividades para los más pequeños. Quizá una de las pegas que le encontramos a la organización, es que los horarios de los dos escenarios no estaban demasiado coordinadas. Las actuaciones en el Off coincidieron con las del escenario principal (el viernes) y eso evidentemente le restó público, o empezaron demasiado pronto (el sábado) y dada la situación del escenario a pleno sol, era difícilmente soportable tanto para el público como para los músicos. De todas maneras disfrutamos mucho con la propuesta de Ibuprofeno Project, ¡que vitalidad la suya!, de verdad que te agotabas simplemente viéndolos moverse sin parar con el sol pegándoles de lleno. Su funk bastardo nos alegró la tarde. Acaban de auto-editar su primer disco, Acido Funk-Etilico, y auguramos que se van a hacer oír. Otros con los que también lo pasamos muy bien fue La Familia Rústika. No sé cuales fueron los motivos por los que no estuvieron en el escenario grande, porque se lo merecían. De nuevo Dani Txarnego y sus compinches nos hicieron bailar con ganas. Dicen que van “sin rumba fija” pero siempre atracan en los mejores puertos. ¡Ah! esa reconversión del clásico de Led Zeppelín y que ellos han retitulado como Whotta Latin Love, es simplemente ¡genial!. Otra banda a la que hay que mencionar sin duda es Yacine & The Oriental Grooves, o lo que es lo mismo otro de los interesantes proyectos de Yacine Belahcene (ex Cheb Balowski, Nour). Un quinteto donde resaltan los diálogos entre la afilada guitarra de Rubio y el laúd árabe de Yannis Papaioanou. Si vivieran en Francia en vez de en Cataluña, seguro que estarían mucho más y mejor reconocidos, de hecho me contaban que tenían varias actuaciones por el país vecino donde telonearán a Rachid Taha. Pasará como siempre, desde fuera nos descubrirán lo que tenemos aquí. Guantánamo Free también actuaron en el Off y nos llevaron al Caribe con una facilidad asombrosa, pedazos de músicos y que buenas tablas. Otra banda en alza.
Pasamos al escenario principal que en los tres días acogieron trece propuestas, algunas de renombre, otras emergentes, otras sorprendentes, pero todas interesantes. Damba, tuvieron el siempre comprometido papel de abrir el festival. Cumplieron con esa mezcla de múltiples estilos e idiomas. Su música festiva empezó a colarse por todos los rincones del parque para anunciar que el festival daba comienzo. Siguió Microguagua, una de las bandas con base en
la-kinky-esp-2010Barcelona, pero completamente internacionalista, que se está abriendo camino a pasos agigantados con un directo basado en el reggae, pero con mucho ritmo y actitud. Con ellos el balanceo es inevitable. Y balanceo y algo más llegó con La Kinky Beat, un seguro de ritmo y contundencia. Aunque ahora son un cuarteto y su música se ha tornado más eléctrica y vital, siguen funcionando de maravilla y conectaron totalmente con el público. Con ellos la diversión está asegurada. Después Canteca de Macao también demostraron que tienen un show muy rodado y que cuentan con muchos fans. Anita y Chiki lideran está banda madrileña de aires flamencos que se declara “impura” musicalmente por su mezcla de estilos y que siempre consigue que el público acabe bailando a su son. Aquí lo volvieron a hacer. Poutrelles Fever cerraron el primer día con su loca patchanka francesa. Se comieron el escenario con mucho swing y lo suyo tuvo merito, porque después de todo lo que había pasado por allí, se metieron al público en el bolsillo.
El sábado fue el sudafricano Sam Tshabalala el encargado de abrirlo. Se presentó en formato reducido y dejó un precioso concierto acústico que a media tarde fue muy reconfortante. Su dulce y melodiosa voz se acompañó de guitarras y poca percusión y destiló ese aroma de raíz sudafricana que resulta encantador. Le siguió Quantic & His Combo Barbaro, o lo que es lo mismo el músico, dj y productor londinense Will Holland y su banda de músicos sudamericanos. Se les esperaba con ansiedad y aunque en mi opinión hizo un concierto completo, recogió división de opiniones. Los había que estaban extasiados con eso que él llama “tradición en transición”, sin embargo otros parecen que esperaban más de esa fusión. Digamos pues que cumplieron, pero sin explotar. Ojos de Brujo son siempre una certeza y ahora su show está muchísimo más rodado que la primera vez que presentaron su último disco. Funcionan como un metrónomo y mantienen un ritmo que va en progresión a medida que se desarrolla la actuación. Dejaron a todo el mundo con la sonrisa en la cara. Están preparando su décimo aniversario con un disco especial y algunas sorpresas, pronto sabremos lo que se traen entre manos. Para acabar ese día Balkatalan Experience. No puedo decir gran cosa de ellos, porque está muy mal el valorar un proyecto cuando el que suscribe estas líneas forma parte de él. Simplemente diré que esa propuesta, a base de imágenes y música, consiguió que se
odb-esp-2010.jpg formara una gran nube de polvo, porque el público no paró de bailar ni un momento.

El domingo empezó con El Chico de la Hipoteca, pero problemas contractuales me impidieron verlo a él y a su banda. Fuentes a las que doy toda mi confianza me dijeron que hizo una buena actuación. Le siguió Pedro Guerra y la suya, a media tarde, fue de las que se recuerdan. El sol casi poniéndose, con el público sentado en la hierba y él cantando de esa forma tan intima y cercana a la vez. El amplio escenario se hizo pequeño y parecía que estábamos en un pequeño club disfrutando de sus emocionantes canciones. Cantó sus clásicos y también algunas de esas versiones que grabó en Alma Mía (Sony Music, 2009). Tras él Trikordeon también cumplieron su papel, pero esperábamos que nos sorprendieran más. La reunión de tres acordeonistas y siendo quienes son, prometía. Empezó primero Carles Belda en solitario, pero no enganchó. Después Joan Garriga con varios de sus músicos de La Troba Kung Fú consiguió romper el hielo y crear complicidades, pero es que estamos hablando de una de las mejores voces catalanas y de un gran compositor de canciones (con mayúsculas). Se incorporó posteriormente “el maestro del vallenato” Antonio Rivas y ahí hubieron destellos de genialidad. A continuación volvió Belda, se marcaron algunos clásicos, bailamos, pero nos hubiera gustado algo más. Después Amparo y su nueva propuesta puso el broche de oro al festival con esas nuevas canciones que hacen que su voz brille mucho más. Su gran carisma y su escueta pero cómplice banda, llenaron el amplio escenario de esas vivencias contadas de forma intima y cercana. Como siempre Amparo nos cautivó de nuevo.
Todo esto, y mucho más, fue lo que pudimos ver, oír y bailar en esta segunda edición del Esperanzah!, esperamos que el próximo año podamos compartirlo con muchos y muchas más. www.esperanzah.es / Relacionados // Fotos: Marta Pujol Texto: Miguel Amorós.