Enrique Morente

morente2.jpg Enrique Morente
Catalunya Arte Flamenco
Teatre Josep Maria de Sagarra, Santa Coloma de Gramenet (Barcelona)
6 de marzo de 2010


El ciclo de conciertos Catalunya Arte Flamenco se inauguró con el brillo de Miguel Poveda en Diciembre, en el Gran Teatre del Liceu, en Barcelona y se ha clausurado en Santa Coloma de Gramenet con el “oro” de Enrique Morente. En una remodelada sala del Teatre Josep Maria de Sagarra, y con todas las entradas vendidas, Morente ofreció un recital de cante flamenco clásico, aunque este último adjetivo debería de manejarse con mucha cautela, en el caso de este cantaor. Tal vez porque el de Granada arriesga allá donde esté, creando futuro en cada una de sus actuaciones. Situarse ante el escenario en donde se presenta el espectáculo Flamenco Clásico, y observar una completa batería desmonta cualquier nomenclatura al respecto. El granaíno apareció en el escenario con veinte minutos de retraso por culpa del público que se decidió a entrar en la sala más tarde de la cuenta, y sin el guitarrista Pepe Habichuela, tal como se anunciaba en el programa. Morente se vino acompañado del joven guitarrista David Cerreduela, que hizo las delicias del público con su peculiar y avanzado acompañamiento. También contó el maestro con un batería y cinco palmeros, tres de ellos haciendo labores de baile con ímpetu y vanguardia. Como empieza a ser tradicional en los espectáculos de Morente, todos sus músicos se situaron en la penumbra en una especie de corro y a ambos lados del maestro, iniciando una especie de ceremonia para interpretar algo parecido a un flamenco catedralicio: Morente al cante y el resto acompañando con quejíos, lamentos y voces tenebrosas.
Con el Martinete inicial, la noche inició su rumbo en un mar próximo a Granada, a Lorca y a Pablo Ruiz Picasso. Comenzó con el tema El pastor bobo, del aclamado disco Omega (¿comprenden lo de la duda ante la denominación de clásico?), con las primeras percusiones de la batería, un personal garrotín y unos cantes de Córdoba, “unos cantes de aquí y de allá”, según el artista. Con la solea De los compases del silencio, dedicada a Juan Manuel Caro, Morente dio paso a la actuación de los tres bailaores al unísono y al toque contundente, en donde las pausas y los silencios marcaban admiración. He aquí más dudas sobre el adjetivo clásico… Poco después, pausas programadas recordando a Massive Attack, una percusión estándar junto a la proyección de imágenes del bombardeo de la ciudad de Guernica, durante la Guerra Civil Española, dedicó unos largos minutos al tema que abre su anterior trabajo Pablo de Málaga, dedicado a Picasso, en un tema arriesgado y vanguardista. Para comenzar el descenso y despedida de Morente, el conjunto volvió reunirse a modo de corro pero esta vez con tintes más jaraneros y festivos. Bailes, improvisaciones y el maestro interpretando Dos gardenias y Toda una vida, más algún intento de baile, dejaron al público con la miel en los labios tras dos horas de concierto. Un gozo para la vista y el oído y un espectáculo en el que Morente vuelve a demostrar que lo clásico, la experimentación y la exploración del flamenco, en su mano se convierte en arte.wwwenriquemorente.com relacionados // Antonio Álvarez