Eliseo Parra

Eliseo Parra Caratula 2
Es mejor el directo que el disco, y para mí es lo que tiene que ser

Eliseo Parra es una referencia en el mundo de la música con influencias folclóricas y tradicionales. Desde los lejanos tiempos de sus inicios como batería y cantante de rock en Barcelona, hasta la actualidad, ha pasado por diferentes estilos, la música de jazz latino, la salsa, el folclore mallorquín y valenciano, hasta llegar a Madrid, donde se dedicó a investigar sobre el folclore castellano, una labor que, con diferentes matices, sigue llevando a cabo.

El cantante presentaba en Barcelona su nuevo trabajo, El Man Sur, un juego de palabras como los que ha hecho en otros de sus trabajos: “Ya sabes que me gusta a mí jugar con los nombres, y ya lo ves, en la misma portada está el pico del Almanzor, en la Sierra de Gredos, que por suerte yo lo veo desde casa todos los días,  y jugando con el Almanzor, Al-Mansur, en árabe, que significa el victorioso, y El Man Sur, el hombre del sur, puesto que me considero un hombre del sur, y sobre todo  porque en este disco he mirado mucho para el sur, porque bueno, la mitad de la sangre que llevo es sevillana”, nos explicaba el propio cantante. Y lo hacía en el bar del Centre Artesà Tradicionàrius, el mismo lugar donde le habíamos entrevistado seis años atrás, en la época en la que estaba presentando su disco Diez.

Y a aquella entrevista nos remitíamos cuando le preguntábamos sobre la salud de la música que el interpreta, salud que, entonces, nos dijo que era buena: “Yo creo que está, mínimo, igual o mejor. La verdad es que han desaparecido a raíz de la famosa crisis, muchos festivales, que había un boom de festivales. Cualquier pueblecito quería hacer su propio festival de folclore. Han disminuido los festivales, pero no ha disminuido la afición a la música tradicional. Cada vez hay más gente que le interesa esto y yo diría que más espacios, incluso.

Una afición que ha atraído a gente más joven y cada vez más formada: “Musicalmente ya lo creo, en cualquier estilo de música. Nosotros éramos autodidactas en los años 70. Todos. Había pocos que estudiasen música. Y ahora la gente joven está más preparada. Que no es todo la formación musical, está claro, pero bueno… Lo que pasa es que el problema que tiene el exceso de información, me refiero por ejemplo a internet, que ya puedes encontrar cualquier cosa, al final te encuentras con lo mismo que la falta de información, con muchas carencias. O más perdido quizás, por el exceso de información. Entonces, ganas unas cosas y pierdes otras, es como la vida misma”, nos decía riendo.Eliseo Parra 3

Y volviendo a los recuerdos de aquel encuentro, le preguntábamos sobre aquella voluntad, casi obsesión, que nos confesaba, de mantener la esencia de la música que interpreta: “Es muy difícil mantener la esencia, como no hayas… no sé si decir nacer, o por lo menos estar en un pueblo, estar con la gente, estar en contacto y ver cómo se vive, acercarse a la esencia de las cosas. Si no se hace así, si todo lo tratas a través de la información en la nube, como se dice ahora, no creo que sea fácil mantener la esencia, francamente.” Una esencia que le pedíamos que nos definiera de alguna manera: “Es muy difícil definir hasta donde. Si el tema no pierde el espíritu… Si es un baile, creo que debes  seguir manteniéndose como un baile. Si es una jota es una jota, no puede ser una seguidilla o un pasodoble. La melodía: puedes hacer los melismas en otro sitio o puedes variarle un poquito la cosa, porque así es la tradición, así se mantiene viva la tradición, que cada persona, sin querer, hace su propia versión, pero no se cambia lo esencial, que es la línea melódica. Si mantienes el ritmo y la melodía, es más fácil que el espíritu no se pierda, pero claro… Yo diría que cada maestrillo tiene su librillo. Una vez leí a Felipe Pedrell, el gran musicólogo valenciano que armonizó muchos temas tradicionales, que decía: «Yo me dejo imbuir del alma de la canción para armonizarla», y eso me gustó a mí. Yo también me cojo la melodía y empiezo a probar cosas, a vestirla con diferentes trapitos, y la misma melodía me dice: «Esto me gusta, esto no». Me resulta fácil en ese  sentido, porque le pongo esto y me dice, no, no me va, no la veo yo que funcione, hasta que encuentro la prenda adecuada. Esa es mi manera de trabajar.

Una forma de trabajar que para algunos se antoja lenta, aunque él nos explicaba el porqué: “Según los estándares pop soy lento a la hora de sacar discos, pero yo si tengo algo que decir lo grabo, y si no, no. Me da igual que pasen dos, tres, que ocho años. Me acuerdo cuando grabé el Con Tradición, que los músicos de la propia banda me decían: «A ver si tocamos temas nuevos». Que luego ha resultado que no. Hemos hecho temas nuevos y se siguen tocando los grandes éxitos nuestros, que dicen ellos en plan cachondeo”, comentaba riendo.

Y volvíamos a El Man Sur, con ese homenaje que él ha querido hacer a una parte de sus orígenes: “Como te decía, la mitad de la sangre que llevo es sevillana, y entonces digo, pues vamos a hacer un homenaje a mi abuelo que era cantaor, no profesional de flamenco, pero si cantaba muy bien flamenco. Está hecho aposta, porque la gente cuando hablas de guajiras, cuando hablas de rondeñas, cuando hablas de fandango, se creen que es flamenco y sí, el flamenco tiene esos palos, pero esos palos estaban antes en la música tradicional, de donde bebió el flamenco, para conformarse como género, y también hay que reivindicarlo, digo yo.

Un disco con un repertorio en el que ha recuperado, junto a los de nueva hornada, algunos temas: “He recuperado temas que tenía grabados hace mucho tiempo, como pueda ser el que tiene letra de García Lorca. Y estaba ahí perdido que no servía para nada. El de Lope de Vega también.  O Eres Zorro, que también es otro encargo que me hicieron para un programa que luego no se hizo. ¿Qué hago con éstos, que al final se  van a quedar ahí? Y ahí están.

Aprovechábamos, entonces, para ir repasando junto a él, tema por tema, el contenido del disco:

“Hagan el favor señores, es el primer verso del tema. Son unos picayos, unos bailes que se hacen en Cantabria, que tocan las mujeres las castañuelas y bailan los hombres, y yo hacía tiempo que tenía ganas de grabar estos picayos, porque están en un ritmo de 7/8, muy extraño en España, y he aprovechado el primer verso: «Hagan el favor señores / de retirarse hacia atrás/ de dejar el campo libre/ para los mozos bailar». Eso es lo único que hay tradicional, el resto lo he puesto yo, porque hablaba de la virgen y tal, y no quería yo hablar de la virgen…Quería hablar del baile.

“A la zarzamora, es una ronda preciosa que yo hace mucho tiempo que la conocía de la zona donde estoy viviendo, que se junta Cáceres, Toledo y Ávila. Las rondas se cantan mucho por la calle y he aprovechado que tiene, como casi toda la música tradicional, el mismo ritmo que el flamenco 3/4, que todo está en 3/4. Aquí la primera parte la he hecho bulería, y cuando viene el estribillo que canta todo el mundo, pues lo he hecho un poco como es. Entra todo el mundo a cantar y ya está.

“Eros con bastón, fue un encargo que me hicieron para el no sé qué número de Congreso de la Lengua Castellana, hace unos años, que fuimos un montón de cantantes, y a mí me tocó musicalizar a Lorca… Estábamos Serrat, estaba Paco Ibáñez, habíamos muchos cantantes… Son unas rondeñas, también de la zona donde estoy viviendo, la zona de La Vera, el Valle del Tiétar, todo eso, donde sigue muy viva la rondeña, cantándose. Hay relevo generacional, están saliendo chavales jóvenes cantando rondeñas otra vez, con las guitarras y las bandurrias.

“Jotalegrías, es un experimento que he hecho, porque siempre he oído decir que las alegrías vienen de la jota: la alegrías de Cádiz… Y digo, bueno, pues vamos a ver qué pasa con la jota aquella de: «Quisiera volverme hiedra/ y subir por las paredes», que la conoce toda España, y digo, pues vamos a ver por alegrías como funciona eso…

Con Llarón, ya me he ido a un tema precioso, una jota de Larón, un pueblo asturiano, que la grabó García Matos, en los años 50, a una señora con el pandero y se acabó. Como es tan bonita la melodía, la primera parte la hago muy lírica, así como lenta, como una balada, y la segunda ya le doy el deje que tiene tradicional: la voz y los panderos, nada más.

Las Marzas, es otro género muy desconocido, porque conocemos los Mayos, los cantos a la llegada del mes de mayo el 30 de abril, pero es que el sur de Cantabria y norte de Burgos, se canta cuando llega marzo, que es muy bonito también, y estas marzas son preciosísimas.

“¿Tú te acuerdas que yo tenía un grupo que se llamaba Mosaico?, pues, No le des más vueltas, era un tema de un tercer disco del grupo que no llegó a salir, del que he recuperado esta canción, porque es un fandango muy bonito que compuso el único que era andaluz del grupo [Juan de Dios Martínez Labrador], y la letra y la música y los arreglos, todo es de él. Se volvió a Andalucía y allí sigue viviendo, en su Málaga querida…

“Eres Zorro, es el tema que hemos comentado, que puede recordar algo árabe, aunque Aleix [Tobias] le ha metido unas percusiones preciosas que podían ser de bangra disco, de estos de la India. Fue otro encargo que me hicieron, para un programa que nunca se realizó; que se hizo la música, con un poema anónimo andalusí.

Este Remerino es un preciosidad de allí de un pueblo de Granada. El remerino, junto a los meceores, las bamberas, las mateixes, son los cantes de columpio. En Granada le llaman remerino, los flamencos le llaman bamberas, otro género que estaba  antes en la música tradicional.

“Trebole es este tema, con  letra de Lope de Vega y música que yo le he hecho, en plan charro alistano de Zamora, que a mí me encargó la Compañía Nacional de Teatro Clásico, para Peribáñez y el comendador de Ocaña.”

“Era meia noite, en homenaje a Portugal, porque es que nos contratan todos los años y  soy bastante conocido en Portugal, no lo sabía, y entonces en agradecimiento porque me gusta mucho esa tierra y esa gente tan tranquila, tan pacífica y que grita  muy poco, no como nosotros ―decía entre risas―, por ejemplo. Es un romance precioso que está en el romancero panhispánico de José Manuel Fraile, y le he hecho un  arreglito así en plan fado, entre comillas.

Y luego una guajiras, Guajiras de Turre, un género desconocido que un amigo me habló de un  pueblo de Almería que se llama Turre: «¡Oye, tú no conoces las guajiras!», digo: «Hombre sí, la guajira flamenca, la guajira cubana, todo esto…», dice: «No, no las de mi pueblo», «Pues no. No sé nada…» Y me pasó unas grabaciones y me pareció precioso… Unas melodías… Eran canto improvisado. Se reunían en los cortijos, en esa zona hay muchos cortijos, y eran cantares improvisados, décimas improvisadas. Este tema me estreno yo tocando la guitarra y cantando a la vez, y eso es lo que cierra el disco.

Eliseo Parra 2Un disco que, como todos los suyos, está directamente basado en la música tradicional, sobre la que trabaja y crea: “La verdad es que hay tanto que enseñar, tan bonito y tan… Y luego es un poco dar la razón a lo que yo pienso. Un compositor que supere la música tradicional, la lírica tradicional también… A ver quien escribe esas barbaridades: «Entra en mi pecho y registra hasta el último rincón/ y veras como tu reinas donde ninguno reinó». Dices, ¡madre mía!, es que… Siempre, lo que sí que hago, ya lo sabes, es combinar. En este disco hay tres o cuatro temas míos y los demás son tradicionales.

Un trabajo que estuvo precedido por, Canciones Tradicionales Riojanas, un disco-libro extraordinario: “Es un encargo que me hizo un colectivo riojano… Porque es que no hay nada de La Rioja, ni siquiera hay grupos de recreación. Es un colectivo que lleva 25 o más años recogiendo folclore por toda La Rioja, somos amigos y me encargaron el disco, y la verdad que en todas partes hay cosas muy bonitas y muy buenas. Es perfecto, porque me dijeron: «Queremos que hagas un disco sobre canciones riojanas a tu manera» Y también está la banda, lo que pasa es que en este disco quise meter a más gente, colaboradores, guitarristas, amigos, y por eso es muy variado, muy variado, más que lo habitual, en mí..

Aunque él siempre ha preferido, y sigue haciéndolo, los directos: “Sí, sí. Me sigue gustando el directo más que otra cosa. Pero bueno, hay que dejar patentes algunas cosas y por eso se hacen discos.” Y además la grabación, nos decía, también tiene sus ventajas: “Es un buen ejercicio de disciplina: hay que tocar bien y hay que cantar bien porque va a quedar para siempre registrado. En el directo se pasan muchas  cosas, se te escapan muchas cosas. El público no se da cuenta, porque está mirando y la vista distrae mucho del oído, pero aquí hay que darlas todas, porque si no se queda reflejado.” Pero matiza: “Normalmente lo que dicen es que es mejor el directo que el disco, y para mí es lo que tiene que ser. El disco es más frio, está todo puestecito en su sitio  y todo lo que quieras, pero el directo es la vida, a todos los niveles.

Ya acabando la entrevista nos acordábamos de aquello que nos dijo en su momento y que en otras ocasiones también hemos comentado con él, sobre sus grabaciones: “Me sigue pasando  igual: ni me gusta oírme ni me gusta verme. ¡Uy! Peor todavía lo de verme en un video. Sufro un montón, me pongo nervioso, porque no me gusta, pero bueno, hay que hacerlo, ya está”, decía, resignado, entre risas.

Hablábamos, al final, de los proyectos, más allá de la promoción de su disco y de sus actuaciones con Coetus, el grupo que dirige Aleix Tobías y del que, de alguna manera, Eliseo Parra es la alma máter: “Eso dicen… Pregúntale al Aleix, pero en el primer disco ya lo ponía, que gracias a mi se podía haber hecho todo ese repertorio y todas esas cosas. El conocimiento del folclore peninsular es mío, principalmente. Entonces, hay que contar conmigo… Sí, hombre, la verdad es que soy el único chico cantante y de momento estoy ahí, el fijo”, reía.

Y seguíamos hablando de su futuro, esta vez entre risas: “Si te digo la verdad, ahora mismo estoy pensando en tomarme la vida más relajadamente. A ver si el año que viene puedo, porque es que no me dejan vivir. Cada vez más trabajo, más trabajo, y yo ya no tengo veinte años, ni siquiera el doble de veinte años… Muchas actuaciones, clases, cursos.. Es que, es que no puede ser, ya uno… Tampoco disfruto, quiero decir, tengo que sentarme, que leer, que escuchar. Si no, lo único que hago es: mañana esto, pasado lo otro, lo inmediato, lo inmediato… Y ya no me está gustando tanto. A lo mejor el año que viene me lo hago ya el año sabático y venga, una semana en Asturias, otra semana en Galicia, otra en Andalucía… Con los amigos, ¡eh!, nada de… Es que ahora solo viajo si trabajo… Claro que vivo en un paraíso. Entonces ahí voy a descansar. Es una zona muy desconocida y muy bonita.

Y así, hablando de ese futuro que él ve, o al menos así espera, más reposado y tranquilo, le dejábamos mientras se preparaba para actuar esa misma noche, esta vez con la banda, en un momento donde es difícil poder moverse con las propuestas al completo. Xavi Lozano, David Torrico, Dani Espasa, Aleix Tobías, Guillem Aguilar, Pablo Martín, estarían esa noche con él, a los que se les uniría, en La Rumba el Cairo, una de las dos cantantes de Coetus, Ana Rossi. Una actuación, donde cantó algunos de sus “grandes éxitos”, como Brillante, Peix enamorat, La cigüeña, El silenci d’estimar, y finalmente La Maragata, junto a los nuevos temas de su disco, El Man Sur futuros grandes éxitos también, que fue recibida por el público que llenaba el Centre Artesà Tradicionàrius con autentico entusiasmo, como correspondía a la calidad de la misma. +Info | RelacionadosTexto y Fotos: Federico Francesch | DESAFINADO RADIO 

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