Eliseo Parra

eliseo-parra-diez.jpg Eliseo Parra
“Diez”
Karonte 2009

Diez marca un punto de inflexión inicial y final en el camino que ha recorrido Eliseo Parra en su devenir musical. Es final porque rememora y celebra diez años desde que se publicara Tribus Hispánicas, el álbum que le consagró como maestro en la recuperación de las músicas tradicionales de la península ibérica y sus tierras de ultramar; y sin olvidar que el músico llevaba otros tantos años buscando su lugar en el panorama musical, siempre con credibilidad y sin artificios. El disco también supone un inicio porque nos otorga la posibilidad de pensar en el futuro, en lo que nos ofrecerá Eliseo Parra en los años de creatividad que aún le quedan, que deseamos sean muchos. Una prueba de ello es su colaboración con Coetus, un estupendo trabajo del cual ya hemos hablado recientemente en estas páginas.

Desde Tribus Hispánicas (1998) hemos podido disfrutar también del aclamado Viva quién sabe querer (2002), y posteriormente De ayer mañana (2005). Hoy, con su vitalidad y energía contagiosa, este arqueólogo, artesano y ya maestro de los sonidos nos ofrece una visión amplia de lo que han sido sus últimos años, y así nuestros oídos pueden ir desbrozando auténticas joyas de nuestro patrimonio musical histórico, y lo que puede llegar a ser.

Diez nace de unas grabaciones en directo realizadas en el Centro Cultural Galileo Galilei de Madrid en diciembre de 2008. Bien acompañado por su heterogénea y conjuntada banda (Eduardo Laguillo, José Luis Ordóñez, Pablo Martín, Guillem Aguilar, Aleix Tobías y Xavier Lozano) también se dejó rodear por colaboradores especiales para la ocasión, como por ejemplo Kepa Junkera, Javier Paxariño, Dimitris Psonis, Tactequeté, Paco Botia, Jesús Parra, Dani Espasa, Amir Hadad y la aragonesa Carmen Paris. Toda esa confluencia de arte y sonidos no podía crear sino uno de los mejores discos del año. Parra sin ofrecernos demasiadas novedades nos invade estilística y sonoramente con su propuesta musical. El folclore español, el jazz, la improvisación y los sonidos que surgen de la tierra y van al corazón junto con alguna sorpresa hiphopera atraparán a los que quieren cosas nuevas, sin serlo. Eliseo, sin ser nuevo, canta y actúa con la energía de los creadores de operas primas, junto a un alto sentido común que le aporta la veteranía, y claro está, embelesándonos.

En los temas, Porque non hey de cantare nos introduce en un verdadero cuento, mientras que Maragata nos despierta los instintos más vitales que habitan en nosotros. Matita de perejil es una auténtica columna vertebral que se hace valiosa por la mezcla de estilos y miradas de futuro, al mismo tiempo que El silenci d’estimar, esa habanera que se convierte en jota, con la dulce voz de este midas, se transfigura en una especie de oro liquido. Hay muchas más… qué se puede decir del subidón que provocan las monumentales El reloj de Valdetorres, La llave de la alegría, o Galandún… toda una pinacoteca creativa de buenos momentos.

Lo mejor de Eliseo Parra es que sin quererlo, sólo con trabajo y curiosidad, ha sido capaz de consolidar uno de los mejores repertorios recuperados de la tradición musical peninsular. Disfruten, bailen y esperemos a gozar todavía más con el DVD que se avecina. // Antonio Álvarez