El Niño de Elche

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El Niño de Elche

Caprichos de Apolo, 7 de octubre de 2015

Que El Niño de Elche sea un bombazo ahora mismo, nadie lo duda, por estas tierras y en este 2015, estuvo en sitios tan diversos como Sonar, MMVV (Vic) , Palau de la Música acompañando a Rocío Márquez, y el miércoles pasado en Apolo.  En la sala del Paralelo colgó el cartel de entradas agotadas y eso que en la otra sala tocaba Muchachito. El de Elche, venía a presentarnos su nuevo trabajo, grabado en Sevilla, ciudad donde reside en la actualidad. Producido por Daniel Alonso (Pony Bravo). El disco es un trabajo muy personal, como lo fue el bolo. Empezó con Canción del levantado sobre unas bases sonoras que manejaba el mismo Alonso y la voz fue construyendo una especia de elegía que me recordó a Duruti Column, no me preguntes porqué. Entra el bajo de Raúl Pérez, Darío del Moral a la batería y Raúl Cantizano a las guitarras, típica broma  sobre lo poco que ensayan los músicos sevillanos, y empieza la descarga eléctrica. Armado con un transistor y la banda a tope, arremete con La Pantoja y compañía, Estrategias de distracción, aquí hay un fondo flamenco y una voz que podría cantar palos complejos, pero no es la intención, no pienses en Morente con Lagartija Nick, piensa en trasgresión política y acertarás. Con su camiseta de Vicente Andrés Estellés, Ací em pariren i ací estic, el Niño venía político y con ganas de hacerlo saber, El Comunista fue un claro ejemplo, pero además del izquierdismo de sus letras, al igual que su admirado Miguel Hernández, El Niño de Elche, puede  ser político desde la ternura, es más puede serlo sin palabras, sólo con su grito. Ahí está la singularidad del cantaor, cuando presentó Canción de corro de niño palestino (para mí el mejor momento de la noche) excepto un par de pesados de esos que no callan en todo el bolo, el público estaba comulgando con los músicos. O en Informe para Costa Rica, con esa guitarra española y esa voz que te traslada al flamenco de Manuel Gerena mezclado con Chavela. Pero El Niño tenía ganas de divertir y todavía no nos habíamos recuperado de las tragedias y ya estaba con el cachondeo, Que os follen, explicó la gran diferencia entre vivirlo como insulto o vivirlo como un deseo bueno. Aquí fue la sombra de Corcobado y los hermanos Colis la que planeaba  por la sala. Cambió de camiseta, después de pedir una bajada de luces para no molestar a nadie y se puso una de Barcelona Mata, con el diseño de las cajetillas de tabaco. Aprovechó para dejar claro que CIU tampoco le mola, quiso acabar pero era evidente que el bis era necesario. Salió con Raúl Cantizano a la guitarra española y pudimos gozar de otro Niño,  sobre el poema de T.S. Eliot, La Canción de amor de San Sebastián, y más exactamente sobre el cuadro que le sugirió a  Francis Bacon, el de Elche gravó este tema, otro momento de tensión creativa. Para terminar, ahora sí, guitarra, palmeros y unas bulerías para dejar claro que si tienes un padre rico y que va a misa, lo tienes que querer como hijo, pero también tienes que decirle que es una mierda, El Niño dixit. Se puede decir más alto pero no más claro. + info | relacionados | Candido Querol