Duquende

Duquende apolo
Duquende

Caprichos de Apolo, 23 de enero de 2016.

La sala grande del local del Paralelo se quedo pequeña para recibir a Juan Rafael Cortés Santiago “Duquende” el público tenía ganas, sobre todo después de un concierto anulado en la misma sala el año pasado. Reconozco que llegue tarde y debí perderme algún cante, quizás un par de ellos. En un escenario con un cartel enorme dónde se anunciaba el homenaje a Paco de Lucía, estaban El Piraña al cajón flamenco, José Andrés Cortés a la guitarra y un par de palmeros. Cuando pude encontrar un sitio decente desde dónde disfrutar, arrancó  la guitarra de Cortés, con unas alegrías y Duquende se lanzó con esas letras que hiciese famosas Camarón y con ese sentimiento en el cuerpo que tanto recuerda al de La Isla. Con su sombrero calado hasta los ojos y poco que explicar, pero mucho sentimiento, el de Sabadell siguió con unas bulerías y ya quedó claro que si Cortés homenajeaba a De Lucia, Duquende pensaba en Camarón. El público joven que nunca tuvo la ocasión de escuchar en directo al de La Isla, gozaba con la jondura de Duquende y participaba de alguna manera de algo que no había podido disfrutar por su edad. Siguió con unas seguidillas y el público estaba muy a gusto, la guitarra de Cortés sonaba genial, pero antes de cerrarlas se levantó y ahí dejó la cosa, ¿no llegaba? ¿Quiso cortarla ahí? A continuación una composición de Ray Heredia, Lo bueno y lo malo. Una canción que ya grabo Duquende con el mismo Tomatito y que es un éxito seguro, en cualquier sala del mundo.  Unas bulerías que suenan a fin de fiesta, Duquende en una comunión perfecta con sus músicos se permite dejarse llevar con la seguridad de que detrás el ritmo está perfecto,  el público goza de esa fiesta, pero los músicos se marchan y nadie entiende que el espectáculo acabe aquí, todavía no hace una hora que empezó. Duquende se lo piensa vuelve a salir con todo el grupo y ofrece otro par de minutos de bulerías y ahora sí, punto y aparte. En mi humilde opinión, tampoco le hubiese costado tanto hacer unos tangos y rematar la faena, pero cada uno en su casa…. El público se retiraba ambivalente entre el gozo de lo escuchado y la crítica de la brevedad. + info | relacionados | Candido Querol