Dora Jobim

Jobim
Dora Jobim, nieta de Antonio Carlos Jobim

Ha presentado en España A música segundo Tom Jobim  un documental sin palabras que cuenta la obra del compositor brasileño a través de su música.

La bossanova es decir ‘estoy triste’ con una sonrisa; el recuerdo de una mujer que se marchó o dejaste escapar. La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. Porque es como una pluma que el viento va llevando a su compás. La bossanova es cantar susurrando, o incluso desafinar. Mirar por la ventana y ver el Cristo Corcovado, “Oh redentor, qué lindo”. Pero basta de tristezas. Chega de Saudade. La bossanova es tanto una insensatez, como una moza de cuerpo dorado al sol de Ipanema y su balanceo es más que un poema, la cosa más linda que uno puede ver pasar…

Dora Jobim, nieta de Antonio Carlos Jobim, es la primera sorprendida de que Garota de Ipanema sea una de sus canciones favoritas. “Fue la más grabada, la que tenía más versiones, la que más conocía la gente”. Ha estado estos días en Madrid, dentro de la VI Muestra de Cine Brasileño Novocine, organizada por la Embajada de Brasil y la Fundación Cultural Hispano-Brasileña, para presentar A música segundo Tom Jobim, un documental que ha co-dirigido junto al veterano director brasileño Nelson Pereira dos Santos. “La película es una manera de contar la vida de mi abuelo a través de sus canciones”. Por eso no hay palabras, a lo largo de la hora y media de metraje, el hilo conductor son las bossas, en un orden cronológico según fueron compuestas. “Teníamos muy claro que no queríamos hacer el típico documental informativo, con entrevistas a las personas que vivieron con él. Ya existe eso, el nuestro se eleva a la música, a los pensamientos”.

Uno de los retos fue la selección del extenso material audiovisual que dejó Tom Jobim. Parte viene del archivo familiar como las fotos, y otra del Instituto Antonio Carlos Jobim de Río de Janeiro, que cuenta con manuscritos, cartas, cuadernos y partituras destinados a la investigación y conservación de su figura. “Nelson hizo una lista de las 15 canciones que tenían que estar sí o sí. Garota de Ipanema está muy presente, pero también Desafinado, Samba de una nota só. Mi padre Paulo Jobim, que se encarga de la dirección musical, nos ayudó. Uno de los requisitos era que las canciones estuvieran grabadas en vídeo y que tuvieran la calidad suficiente”. A veces, en mitad del proceso de montaje llegaba nuevo material. Para algunos temas hubo que pedir los permisos. “Cada canción tiene muchas versiones,  una es la actuación famosa de mi abuelo con Frank Sinatra cantando Garota, tenía que estar. Otras muestran fuerte identidad brasileña, pero también hemos incluido en otros idiomas como francés e inglés”. Hay actuaciones en programas de televisión que ni la propia Dora conocía.

 A música segundo Tom Jobim se abre con una imagen aérea de las playas de Ipanema. Después, un plano-secuencia subjetivo desde un coche nos va llevando por el Copacabana de mitad de los 50: el tráfico, los tranvías, la gente, los edificios en construcción. “Río era una ciudad de belleza asombrosa, efervescente, poética”. ¿Cuál fue el secreto de la bossanova? “No existe tal secreto, es un estilo coherente con lo que había antes y con lo que vino después, una música luminosa, alegre, con la que la gente se identificaba, de temática leve, pero armónicamente compleja, como la música sinfónica; la forma de cantar, el ritmo, la batida de la guitarra… sus elementos son bien conocidos”. La bossanova supuso una revolución musical en el Brasil de la época. Un grupo de jóvenes blancos de clase acomodada, con un bagaje cultural amplio y la influencia de la música europea y el jazz trajeron nuevos bríos. “La samba era triste, la bossanova alegre, más intelectual, más positiva en un momento políticamente negativo. Hoy todo el mundo recuerda a Joao Gilberto como ídolo, a Vinícius de Moraes como letrista y a mi abuelo como compositor, la bossa es muy respetada en Brasil y en todo el mundo”.

 Cuando murió Antonio Carlos Jobim, en 1994, Dora tenía 18 años, por lo que no le cuesta traer a la memoria imágenes de su abuelo. “Conviví con él bastante porque mi padre tocaba en su banda. Estábamos muy unidos. Era muy familiar, su casa siempre estaba llena de amigos. Le recuerdo sentado al piano, tocando escalas, jugando con los acordes o componiendo”. Dora acompañaba a su abuelo al mercado. “Compraba un pez e iba por todos los restaurantes a ver quién se lo cocinaba”. También era un gran amante de la naturaleza. “Se sabía el nombre científico de todas las plantas,  de las aves, de qué se alimentaban. También era un fanático con el lenguaje, sabía el origen de cada palabra, las semejanzas con otras lenguas”.

Hay un momento en la película que se le ve cantando una versión a piano de Garota de Ipanema, durante la frase “ah, por que estou tâo sozinho”, se ríe a carcajadas. En otro, interpreta a dúo Aguas de março con una desinhibida Elis Regina, cigarro en mano. La complicidad entre ambos se nota, se les ve  jugando, coqueteando, divirtiéndose. “Mi abuelo era muy bromista, con Vinícius por ejemplo siempre estaba bromeando, incluso en temas de negocios, era un tándem muy fuerte, sentían mucho cariño el uno por el otro”. Bromeaba incluso con los periodistas. “Hablaba de lo que quería independientemente de lo que le preguntaran”.

El documental no pretende dar una imagen concreta del genio. “Cada uno tiene su propia experiencia con las canciones, su background, la interpretación es libre”. En ningún momento salen rótulos para identificar a los artistas. “Lo importante son las canciones, por eso pusimos los nombres y los títulos al final, para que cada uno pudiera recordar el que le había emocionado más”.

El elenco de artistas invitados es descomunal: aparte de Frank Sinatra y Elis Regina aparecen Gal Costa, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Carlinhos Brown, Dizzy Gillespie, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Sammy Davis Jr, Diana Krall, Adriana Calcanhotto, Oscar Peterson… Imágenes de actuaciones musicales de todo el mundo: Francia, Alemania, Japón, del Carnegie Hall de Nueva York o de la Expo 92 de Sevilla. La música que compuso Antonio Carlos Jobim ha trascendido tiempos y fronteras, es universal. Eso sí, “nunca llegó a vender tanto como Michel Tello con su Ai se eu te pego”, bromea Dora. “Si supiéramos la clave del éxito, todo el mundo lo haría”. Relacionados | Manuel Recio