David Regueiro Swingtet

DavidRegueiro OnStage
David Regueiro Swingtet
“… On stage”, Freecode 2014

Por si el Swingtet del título no ofrecía suficiente información, ya desde el primer tema How high the moon, el clarinete de Sarunas Pupelis te echa encima todo el swing que puedes necesitar para bailar en la pista improvisada de tu sala de estar. Detrás el contrabajo de Juyma Estévez marcando el tempo preciso que suele definir el jazz manouche, a su lado algunas guitarras que iremos conociendo a lo largo de este disco. All of me, inicia la voz de Javier Marcos, pero está claro que la voz no es lo importante, ahí está ese juego de guitarras que esperabas, dos rítmicas Manuel Méndez y Iago Reigosa y la acústica del líder, David Regueiro. Conocíamos a David por su liderazgo en Jazzeros Inoxidables “Roots” autoeditado 2012. Si entonces lo etiquetamos como “groove“, ahora siguiendo ese camino tan estrechamente ligado con el movimiento el adjetivo sin lugar a dudas es “manouche“, esa música que definiera Django Reinhardt, según cuentan por la malformación de su mano, y que tan bien defiende este septeto. Son nueve versiones que se mueven entre Swing 48 del mismo Reinhardt o Viper’s dream que popularizó el quinteto Hot Club de France con Reinhardt a la cabeza, hasta baladas como Out of nowhere, que cantó Bing Crosby, atento a ese maravilloso violín de Ismael Cabaleiro. What is this thing, no podía faltar Cole Porter, compositor ideal para aquellos que usan la música para trasmitir felicidad. Para cerrar el disco There will never be another you, de acuerdo no es Chet Baker pero debo reconocer que en este tema es donde más me gusta la voz de Javier Marcos, sobre todo cuando la usa sin palabras en ese juego vocal tan cercano a las voces inolvidables del Libro de la Selva, cuando ya el disco parecía estar acabado después de unos segundos en silencio te cae encima Night and Day, otro Porter que sirve para que de nuevo se luzca Javier Marcos.  David Regueiro y su Swingtet han hecho un muy buen trabajo, su guitarra suena alegre y dicharachera, ideal para escuchar en esos pequeños clubes de donde el jazz no debería haber salido nunca. Felicidades. + info | relacionados | Candido Querol