CUBA MÍA: RETRATO DE UNA ORQUESTA DE MUJERES

camerata.jpg CUBA MÍA: RETRATO DE UNA ORQUESTA DE MUJERES
I
n-Edit Beefeater
Directora: Cecilia Domeyko
30 de noviembre de 2008
Cuba rodada sin morbo, sin visiones dobles, sin nada de lo siempre. Sólo música y gente en su realidad cotidiana pero enfocada sólo y exclusivamente a la música. Únicamente por eso, el documental de la chilena Cecilia Domeyko, ya se merece un premio, como el que recibió el pasado año en el In-Edit de Chile. Si a ello se le une que las protagonistas no son salseras, ni timberas, ni hiphoperas, sino las integrantes de una camerata clásica y todas ellas mujeres, la cosa aún gana más en interés. Descubrí a Camerata Romeu en 1994, gracias a un recopilatorio que en aquel entonces un visionario catalán sin aires de Ry Cooder hizo callejeando por los rincones cubanos y “pescando” sus sonidos. Fue el tema “Guanguancó” –elegido por Domeyko para abrir y cerrar esta película- que entonces me dejó fascinada. Hoy, en la sala de cine, descubro que la Camerata se fundó en 1993, así que ¡lo que oí acababa de salir del horno! Pero lo que no podía imaginar entonces, es que después de 14 años vería las caras de las componentes de esta soberbia formación y conocería a través de la gran pantalla, el perfil de cada una de ellas, su forma de ensayar, de prepararse y la exigencia y el mérito de su directora, Zenaida Romeu. La vida te da sorpresas y, a veces, tan gratas como ésta. El documental es hermoso, humilde y sencillo. Es el reflejo de un proyecto hecho con pasión, un ejemplo de vivir la música desde dentro, sin necesidad de convertirse en un snob o un bohemio… Música, junto al termómetro de un hijo que pilla una gripe en vísperas del gran concierto. Música, promocionada de forma austera sin gabinetes de prensa ni ruedas espectaculares. Música ensayada cada día en la cama antes incluso del desayuno. Música con muchas horas de escuela, mucho sacrificio, pero aún más pasión. Música a la que no le importa si se editará en los estudios X de Nueva York o si se venderán miles de copias de su cd. MÚSICA, en mayúsculas. Aún así, y una vez finalizado el pase, en la sala las únicas angustias de los periodistas y simpatizantes cineastas allí presentes era saber en boca de la directora, si tuvo muchos problemas con las infraestructuras del país, si el gobierno “le dio” un guión”, si la película no correspondía a la “situación de penuria” de Cuba… Cecilia Domeyko, que demostró ser una dama de pies a cabeza, mantuvo la compostura y respondió al absurdo. Yo, en cambio, sólo les hubiera dicho: “he hecho un documental sobre 9 mujeres que han conseguido hacer una orquesta de música de cámara en plena época de los dèja vu musicales, que luchan por ella y que viven por y para la música y, elegí Cuba, porque parece ser que sólo allí pueden realizarse todavía quimeras como esta… Ah, y el guión es mio”. //MariaJo López Vilalta (La Morocha)