CruïllaBCN 09

lapegatina.jpg CruïllaBCN
Parc del Forum, Barcelona
5 Septiembre 2009

Obstinados son aquellos que desean con fervor la llegada de las fechas marcadas en todos los calendarios donde por tradición reina el descanso, el desahogo y la desintoxicación de la rutina, pero que de costumbre se topa con compromisos familiares, fiestas patronales, viajes a la playa, montaña o al destino exótico/cultural de turno, con sus correspondientes excesos culinarios y los más diversos licores de conveniencia. Entonces, las jornadas se convierten en atracones, resacas y cuerpos de piel chamuscada entre otro tipo de malestares auspiciados por dichos excesos. Y a su fin, el ánimo a muchos consume, al toparse de golpe con la cruda realidad de los menesteres rutinarios, trabajos y demás tareas pendientes que quedaron en el olvido ¿Terapias postvacacionales? Para que si ya tenemos el ¡CruïllesBCN!

Después de las rutas del pasado mes de Julio, visitando el Congo más low-fi con los Konono Nº1, la tradición sonora Jamaicana de la mano de The Wailers, la escuela de percusión Ibérica de Coetus o las tradiciones rumberas de ayer y de hoy, Cruïlles de Cultures nos cautiva con su segunda presencia en la ciudad condal. Rumba, drink.jpg

reggae, dub, folk, las interpretaciones acústicas de la más Mala del barrio y algún que otro Bicho más, contrarestaran los efectos negativos de pensar que al calendario ya no le quedan más días marcados hasta que cambie de año.

Encargados de abrir fuego, no dejan nunca de sorprenderme estos siempre bebedores marchantes. El motivo del asombro se fundamenta en la calidad de sus múltiples formatos. Y es que a la Always Drinking te los puedes encontrar amplificados sobre un escenario, desenchufados en una esquina megáfono en ristre, o recorriendo calles con un gentío, de todas las edades, pegado a su sombra. Incluso tienen el superpoder
de desdoblarse, dándote la oportunidad de encontrarlos en varios puntos de la geografía con sus múltiples propuestas. De una manera u otra, bolos siempre redondos. De los que te arrancan una sonrisa y te hacen mover el culo a base de tremendísimas y eclécticas versiones. De Las Grecas a Rage Against The Machine. En el caso del Cruïlla, en su concierto sobre el escenario, pues posteriormente hicieron pasacalles, me deleitaron al clásico estilo big band. Todo muy cuidado, en su sitio y sonido excelente. Reconozco ser más seguidor callejero, pero sin duda destacar el nivelón. Para un roto y un descosido. Desgraciadamente poco público a esas cinco (!!) de la tarde, pero bailongo a más no poder.

Dub Inc brilló como nuestro único astro lo hizo durante el resto de la noche. Su fórmula muestra el porque los grupos reggae franceses son una referencia. Partiendo de técnicas dub, nutren su sonido de hiphop, rock y tradición argelina mostrando un equilibrio y fuerza desde las primeras melodías y frases. Encuentro de absoluta complicidad con el público, entregado a losdubinc.jpg Jump Up o el For all di Youth de su último trabajo Afrikya. Letras que demandando atención y un alto grado de maestría mostrado en las tablas, hacen que hasta el público más reacio a los ritmos jamaicanos se deje el alma saltando.

Con el sol cayendo, a las 19:50 en punto, una gratamente ampliada Troba Kung-Fú, pone sobre la lumbre su puchero. La olla, con sus buenas viandas locales o de ultramar, inicia un lento pero imparable proceso de cocción. Los comensales estamos a la expectativa. Hora y media por delante, el cocido, ya se sabe, es cuestión de tiempo. Muchacho tiene ciertos problemas con los monitores, y surge también algún que otro acople en la P.A. (sonido exterior, me sale la vertiente laboral). Aún así, qué diferencia, en estos aspectos electroacústicos, respecto a la última actuación en que los vi. En el Sziget, Budapest, Hungría, el 14 del pasado mes de agosto. ¿Quién dice que no se trabaja bien aquí? Treinta minutos y de repente, rompe a hervir. Se traba el caldo y se suelta la banda mientras uno de los invitados, Sam Mosquetón, maestro del ventilador, se baila una cumbia al estilo rumbero. De ahí para adelante, todo buenísimo. A Joan Garriga se le pasa el frío. El diatónico hecha “foc”. El Muchacho de Hostafrancs junto a Sam, fuertes a la máquina. Flor se abre con una sonrisa de oreja a oreja dándole a las tumbadoras. La guitarra eléctrica de Luís Arcos a destacar desde el principio y, la batería de Pep Terricabres,cruilla2.jpg

junto al bajo de Marià Roch, clavando el ritmo. Mención especial para el poderío rom invitado y a Nando Lumbalú. Todo el Clavell Morenet (K Industria, 2006) y alguna mirada atrás en el pasado de Joan. Ovación generalizada. 


Y llegó la Mala. Reconozco que el concierto partía con un handycap: mi especial interés, extrema curiosidad y, no lo niego, grandes expectativas. Sí lectores. En absoluto lo desmiento. No soy un gran consumidor de hip hop, sea nacional, comunitario o extracomunitario. Pero tengo los discos de La Mala, originales y pagados de mi bolsillo. Me gusta su estilo, sus letras, su flow o como quieran llamarlo. Me enseñaron a comer y escuchar de todo. Gracias papá y mamá. O sea que si coges a la gaditana y la juntas con la OJO, la Original Jazz Orquestra del taller de músics, de la mano de un tipo con clase como Refree, para realizar una aproximación de dos estilos, jazz e hip hop, la cosa es como para no perdérsela. Adelanto mi conclusión final: tengo que repetir la experiencia. Hacía tiempo que no pasaba por sensaciones tan diferentes ante un concierto. Para hacerle fotos a mi careto. Desde el ceño fruncido a boquita de piñón y ojos cerrados, a leve cara de interés o sonrisa y afirmación craneal. Al igual que La Troba, la cosa fue cogiendo color con el tiempo. La imponente María parecía desaparecer ante la dinámica de los metales, pero al siguiente tema los mecanismos engranaban y el resultado era más que interesante. Una auténtica montaña rusa que se estabilizó en la última parte del espectáculo. La Mala ganó en confianza, reapareciendo una voz adaptada a los sutiles y elegantes cambios melódicos realizados en sus temas, moviéndose con más soltura entre los arreglos de Raúl Fernández, alias Refree. Flexibilidad, ductilidad obligada ante la OJO, alejándose del marcado tempo hiphopero. Discúlpenme los expertos pero, ¿no consiste en eso el flow? La jefa respondió. Reconocer que para atreverse ante un proyecto así, hacen falta muchos ovarios. Público disperso, dándole en excesivo al palique y paseándose en busca de no sé qué. ¿Tal vez no era el lugar? Yo por mi parte, me reitero: si puede ser, repetiré para mirarme a La Mala con OJO.


De bichos los hay de todos los colores, pero ni el mismísimo Félix Rodríguez de la Fuente saldría de su asombro ante la presencia de semejante ejemplar y su camada. Existen especímenes similares y de gran exotismo, valga de ejemplo Ojos de Brujo. ¿Pero sería suficiente para la madre naturaleza? Del poder natural del flamenco y de las llamas del rock, surge una nueva estirpe, que con una impecable presentación en el escenario, una perfecta conjunción sonora, atrapa con su belleza y poderío a los presentes.cruilla1.jpg

La actuación del Bicho podría llamar la atención por la docena de malabarismos o por ciertos excesos en la presentación escénica, pero lo que no cabe duda, es que si después de cuatro conciertos en cinco horas, este grupo consigue que no pestañee ni un segundo, cierto poder sobrenatural segrega a un presente.

Del lejano Este, llegó Gentleman y su banda,

The Far East Band. Venían precedidos por una buena crítica internacional y lo más llamativo, un reconocimiento en la propia escena Jamaicana. Complicada tarea para un rostro pálido ¿tozudez alemana? que le ha permitido participar en festivales importantes de la isla caribeña y Europa y colaborar con grandes nombres del reggae. Sin duda salieron a por todas. Poderío de la voz ¿quién, con los ojos cerrados, se atrevería a decir que este cantante es blanco? y enérgica banda, demostraron como el sonido de la recóndita isla sigue expandiendose por el mundo. Quedaron patentes las actuales lineas del reggae en la actualidad donde el dancehall y los roots reggae marcan la tendencia.

Un acierto cerrar el CruïllaBCN de este año con La Pegatina. No cabe duda de que el público de este festival, hermano menor del de Mataró, puede considerarse alegremente fiestero. Y que mejor que La Pegatina para pretensiones festivas. Se les puede acusar de muchas cosas, pero sin duda son cien por cien efectivos. Una cosa curiosa: entre el respetable bailongo apareció un sector de edad superior a los 40 que no había observado hasta entonces. Ojo al dato. Al baile sin excepción. Se lo curran los muchachos. Con alegre frescura crean un espacio común, dónde banda y público se fusionan.

Si alguno de los lectores aun tiene alguna duda de los beneficios que supone ponerse en las manos de las terapias aquí relatadas, tendrá que esperar hasta la próxima edición del Cruïlles de Cultura para comprobarlo ¡Hasta el año que viene!/

Juanjo Peña y Pablo Castro.