Cristina Pato

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Cristina Pato
«El poder de la gaita es mucho mayor de lo que creemos»

Siempre hay un disco en la carrera de un músico que marca un hito en su vida. En el caso de la gaiteira y pianista Cristina Pato, es muy posible que ese trabajo sea su último disco Migrations, una amalgama de sonidos puros y libres que recorren folk, jazz y world music con una fluidez que asombra. Galicia tiene una embajadora musical de élite afincada desde hace casi una década en Nueva York, ciudad con la que su música ha crecido en todos los sentidos y si no lean la entrevista y asómbrense si aún no conocían a Cristina.

Ante todo, felicitarte por tu nuevo trabajo Migrations, porque es un disco brillante. Dices que este proyecto es la síntesis de tu formación clásica, tu conexión visceral a la música popular gallega y tu carrera en la world music. ¿Ha sido largo el proceso para poder llegar a aunar todos estos caminos de tu misma carrera?
¡Muchísimas gracias! Creo que ha sido un proceso bastante natural de búsqueda de una misma y de su camino. Cuando tu carrera se basa en inventar un camino, porque sencillamente no existe, todos los pasos que vas dando suman en el proceso final. Digamos que sin quererlo, este disco comienza con mi migración a Estados Unidos en el 2005 y bebe de todo lo que he aprendido y absorbido desde que vivo en Nueva York.

Eres pianista y gaiteira, y ambos instrumentos guían tu carrera. ¿Te sientes diferente ante un piano que ante una gaita?
A veces pienso que representan dos partes muy diferentes de mi personalidad: la parte visceral y la parte cerebral. Con los años he intentado aunar estas dos Cristinas, y este disco es mi primer intento oficial de representarme tal y como soy. Pero he de confesar que hasta mi cuerpo se coloca de manera diferente cuando toco un instrumento o cuando toco el otro. No puedo escoger, los dos forman mi naturaleza, y por ello me siento orgullosa. Todos tenemos extremos en nuestra personalidad: los míos los definen mis instrumentos.

Hablando de la gaita, está claro que la tuya es cosmopolita como la ciudad que has elegido para vivir. Del tango al jazz, del folk al pop y 100% world music… Una gaita sin fronteras ni estereotipos.
Entiendo la gaita como el instrumento que me apasiona, y con el instrumento que me apasiona intento hacer la música que me apasiona. Y las pasiones cambian con los años… Galicia, el jazz, el folk o la música contemporánea son parte de las pasiones que forman mi vida musical y por ello las desarrollo con la gaita. ¿Fronteras? La gaita, como tal, es un instrumento universal, allá donde hubo un pastor hubo probablemente una gaita….

Cristina-Pato-by-Xan-PadrónTambién resulta conmovedor el hermanamiento que la gaita hace con instrumentos tan lejanos al folk gallego y que le sientan de maravilla. ¿Crees que hace falta mezclarse de muchos estilos y músicos totalmente dispares para «descontextualizar» (en el buen sentido) un instrumento y darle nuevas personalidades?
Esto es un poco la consecuencia de mi trabajo con Yo Yo Ma y el Silk Road Ensemble. Trabajar con músicos persas, chinos, coreanos, indios, palestinos o israelitas me ha enseñado que hay muchas más cosas que nos unen que cosas que nos separan. Y esto afecta a la música directamente. Todos los ritmos y músicas y sonidos del pueblo están conectados de alguna manera y la verdad es que cada pequeño descubrimiento, cada similitud entre un tema chino o un sonido persa con uno gallego son como una pequeña revelación… Disfruto mucho aprendiendo de otras culturas, mezclándome con ellas y compartiendo la mía. Llevo siete años girando con el Silk Road por Oriente Medio, Asia, Estados Unidos y Asia Central.

Asimismo destaca la mezcla entre el folklore gallego y composiciones que nos remiten a la música de cámara, como se pone de manifiesto en un tema tan lúcido como Jota de Pontevedra. ¿Como vive una músico tan completa como tú esa otra dualidad? 
Jota de Pontevedra es un tema tradicional gallego que en esta ocasión lo grabamos con cello, gaita y percusión de mano… Esta versión nace de la experimentación sonora de dos instrumentos, que gracias a Yo Yo Ma, parecen mucho más conectados de lo que muchos de nosotros creíamos. Yo fui la primera sorprendida, pero son dos sonoridades muy interesantes.

Pero también el jazz juega un papel indispensable en Migrations. ¿Es inevitable viviendo en una ciudad que respira jazz, como Nueva York?
El jazz me ha dado la libertad de expresión que necesitaba para mostrar mis dos lados, mis dos vidas. En Nueva York todos venimos de otro lugar, y traemos nuestras raíces con nosotros. Y esas raíces enraízan de nuevo y crean algo nuevo conectado con lo anterior y con lo presente… Eso es Nueva York para mí, y eso es el jazz para mí.

Como vemos, hay en Migrations, como en tu carrera, muchas caras, sendas de paz, en el tema Dindi, o de desvarío, como en Remain Alert, una composición tan inquietante como la vida misma. ¿Es una visión del mundo que nos rodea? Aunque intentemos darle a nuestra vida sosiego, parece que todo alrededor se conjuga para adentrarnos en el caos…
Has dado en el clavo. Dindi representa esa parte tranquila de mí. Es un tema fetiche en mi vida, un tema que usaba para calmarme cuando las cosas iban mal o para dormirme cuando no lo conseguía, por eso decidí grabarlo; creo que muestra esa vulnerabilidad, y por eso le presto mi voz. Remain Alert es justamente lo contrario, la locura de vivir en una ciudad en constante alerta naranja, en una ciudad viva y vibrante y llena de culturas fascinantes.

Cristina-Pato-photo-Xan-PadrónEn este disco compartes tu música con The NYC Band. ¿Qué aportan estos músicos a tu forma de entender la música?
Mi Migrations Band es la base y el colchón que me sostiene. Este proyecto no tendría sentido sin Víctor Prieto, Eric Doob, Edward Pérez, John Hadfield y Emilio Solla. Me dan la confianza que necesito para improvisar libremente.

¿Cuesta que personas que en principio son muy lejanas a Galicia sientan el folk gallego como parte suya, o el lenguaje musical es tan fuerte que derriba cualquier barrera?
El poder de la gaita es mucho mayor de lo que creemos. No he parado de sorprenderme en estos años de giras incesantes por lugares remotos de lo poderosos que son los instrumentos con raíz popular. La gaita es un instrumento universal, existe en infinidad de culturas, allá donde hubo un pastor probablemente habría una gaita; por ello tiene el poder de conectar, desde su lado más visceral y emocional, con todas las culturas que tengan cariño por la raíz. Las barreras las ponemos nosotros, no el sonido…

¿De qué forma crees que han contribuido las migraciones en el desarrollo de la música? ¿Y en tu caso en particular?
Todo está conectado y todo está en movimiento constante. Mi propia migración me ha hecho salir de mi zona de confort y buscar nuevas vías de expresión, no solo por supervivencia económica, sino por supervivencia emocional. Necesitaba cambiar y re-expresarme. Como decía, las raíces viajan con nosotros a donde quiera que vayamos, y una vez migramos, esas raíces enraízan de nuevo, y de esa raíz en tierra nueva, nace algo diferente conectado con lo anterior. Yo migré por circunstancias muy diferentes a la migración de mi familia, que como miles de gallegos marcharon a mediados del S. XX a América Latina. Mi migración fue una búsqueda personal, que ha influido, indudablemente, en la dirección que ha tomado mi carrera.

¿Salir de Galicia ayuda a comprender que la música más tradicional de una tierra no tiene por qué pertenecer sólo a ese lugar?
Ayuda a ver que hay muchas más cosas que nos unen que cosas que nos separan. Ayuda a ver que colaborando y compartiendo culturas nos ayuda a crecer y ayuda a comprender la valoración que cada uno tiene de lo suyo. Salir, de cualquier sitio, te da perspectiva, y a veces es necesaria esa perspectiva para comprenderse a uno mismo.

La tuya es una carrera a muchas bandas: gaiteira, pianista, solista, y colaboradora en muchos proyectos, pero también eres miembro oficial de la Silk Road Ensemble de Yo-Yo Ma, tal como ya has apuntado, y también eres profesora adjunta de la New Jersey City University, y además estás desarrollando un proyecto de colaboración en Harvard. ¿Cuántas horas tienen tus días?
Tengo la teoría de que cuantos más planes de vida tenga más fácil será salir adelante si uno de ellos falla. En eso heredé la capacidad de supervivencia de mi familia. Trabajar más que los demás para asegurarte algo, aunque sea incierto… Mis días tienen las mismas horas; duermo poco, simplemente porque no necesito dormir más que cinco o seis horas al día y además paso mucho tiempo sola entre viajes y viajes, con lo que utilizo el tiempo a mi manera… Me gusta poder disfrutar de mis múltiples personalidades.

Ahora que está de moda la fuga de capital humano de nuestro país, ¿crees que tu carrera hubiese alcanzado tanta reputación a todos los niveles si te hubieses quedado en España?
Pues no lo sé, porque tampoco me fugué con la idea de triunfar fuera, sino con la idea de buscarme a mí misma y dejar mis triunfos nacionales de lado… He sido afortunada y las oportunidades me han venido cuando estaba preparada para asumirlas. Lo que sí tengo claro es que cuanto más te mueves más oportunidades fortuitas aparecen, y de esas oportunidades “extrañas” es de las que más he crecido. Nueva York me ha enseñado que su refrán “The sky is the limit” (El cielo es el límite) es cierto… En esta ciudad te puedes permitir cosas insoñables en otros contextos, y eso es lo que me ha hecho crecer: la idea de que siempre hay algo más que hacer o que aprender. + Info | Relacionados | Silvia Rodríguez 
| Fotos: Xan Padrón

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