Concierto “Como un Corazón”

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Concierto “Como un Corazón”

Jovenes flamencas cantan a poetas del rock

El próximo 15 de marzo la Sala Apolo, dentro de esos siempre recomendables “Caprichos del Apolo”, acogerá el concierto colectivo Como un corazón, en el que jóvenes flamencas cantarán a poetas del rock. El día siguiente se trasladarán a la Sala de Columnas en el Circulo de Bellas Artes de Madrid.
Bajo la idea y dirección artística del escritor y poeta Alberto Manzano se unirán como nunca canción, poesía y flamenco. Será la puesta en directo del disco del mismo nombre donde jóvenes pero experimentadas cantaoras como Argentina, Rocío Bazán, Sandra Carrasco, Paula Domínguez, Rosario “La Tremendita”, Maria de Marujita y Rocío Segura cantan textos traducidos de poetas del rock como Jackson Browne, Leonard Cohen, Bob Dylan, Elliot Murphy, Suzanne Vega, Hank Williams y poemas de Federico García Lorca, Antonio Machado, Alberto Manzano y Jacques Prevert.
Para esos conciertos habrá una banda compuesta expresamente para la ocasión, que contará con Conrad Setó a los teclados, Rubio a la guitarra española y guitarra eléctrica, Carles Ródenas al bajo, Jordi Rallo a las tablas y percusión, Sergio Ramos a la batería, Mohamed Soulimane al violín y Moulay Sherif a la mandolina, laud y karkabas. Ellos acompañarán a cuatro de esas
voces femeninas, que serán Argentina, Rocío Bazán, Paula Domínguez y Rocío Segura .
Para explicarnos el origen y desarrollo del disco y espectáculo, tuvimos la suerte de poder hacerle unas preguntas al “ideólogo” del proyecto, Alberto Manzano. Y os recomendamos encarecidamente que leáis todo lo que dice, porque no solo encontrareis su admirable explicación, sino también verdades como puños.

Cómo surge el proyecto?
En Acordes con Leonard Cohen, el homenaje que produje en 2007, había participado un elenco de artistas del mundo del flamenco: Enrique Morente, Duquende, Mayte Martín, Son de la Frontera, y, de un modo transversal, Kiko Veneno, Pasión Vega y Toti Soler. Toti hizo una versión aflamencada de Suzanne, que había rescatado de su disco Lisbeslied, una joya de los años 70. Porque, para mí, era muy importante que el mundo del flamenco estuviera representado en ese homenaje, sobre todo porque yo conocía en primera persona la profunda admiración que Leonard Cohen sentía por el flamenco. Además, mi colaboración con Morente en el disco Omega en 1996, para el que adapté varias canciones de Cohen, me había llevado a iniciar una especie de cruzada personal, guiada por el sentimiento de que no había nada tan poderoso como la voz del flamenco para cantar a los grandes poetas del rock.

¿Cómo llegas a ese enfoque de aproximar el flamenco a la poesía?
Bueno, ya sabes que me he dedicado toda la vida a transportar la gran poesía del rock a la lengua castellana. Y es lo que te decía antes. Tras esas experiencias musicales, llegó un momento en que sentí que todos esos elementos confluían en mi idea de que nuestra aportación más valiosa al mundo poético del rock solo podía proceder desde la profundidad del flamenco, nuestra música de mayor arraigo y poderío, y, a la vez, nuestra música más universal, porque su origen está en el Punjab, pero se funde con muchas otras músicas de Oriente, del norte de África, del Magreb, del Mediterráneo y países del Este de Europa, en aquel peregrinaje errático de los gitanos saliendo de la India y Pakistán en torno al siglo XI. Pero no quiero hablar de las conexiones que hay entre el flamenco y otras músicas de raíces, como el blues, que es lo que más nos aproxima ahora mismo a esta aventura que tengo entre manos, ya que el blues es la madre del cordero del rock, porque, si lo hiciera, no habría espacio suficiente en esta entrevista, pero creo que todo el mundo entiende de lo que hablo. La expresión del sufrimiento, del dolor, del “quejío”, de lo personal que toca lo universal, está en todas las músicas de raíces en todas las culturas, y ahí hay una hermandad universal. De modo que estoy convencido que, desde aquí, desde esta orilla, no puede haber nada más poderoso y profundo que el flamenco para expresar nuestra identidad, nuestros sentimientos. Es nuestra gran aportación al mundo de la música, y cuando eso se une a la gran poesía del rock, su resultado puede erizarte los pelos de la nuca, detener el tiempo, y entonces sientes un estremecimiento en las tripas que te conecta con algo tan íntimo que todo tu ser da un vuelco, y ya no sabes quién eres ni dónde estás, porque has intimidado con la verdad de la vida, del origen de todo, del alma.

¿Los textos elegidos tienen una línea argumental?
No. En absoluto. Para mí, es mucho más difícil la elección de los temas que la de los poetas. Los poetas están claros. Aunque, por supuesto, hay grandes ausencias. No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Y no porque no lo intentara. Pero el mundo de las editoriales musicales es muy cruel. Se llama “business”. En realidad, les importa una mierda el arte, la poesía, la cultura de la gente. No siempre te dan lo que pides, por derecho, si no les das a cambio lingotes de oro. Y las personas que manejan todo eso suelen ser unos ineptos. Y ocurre igual en las compañías discográficas. Nos han convertido en esclavos, sumisos. Así que no muerdas la mano que te da de comer… Apenas unas migajas, del gran pastel. De modo que, bajo esas circunstancias, tuve que prescindir de otros poetas que quería tener en este matrimonio del flamenco y la poesía del rock: Tom Waits, George Harrison, y otras vacas sagradas, como el tándem Rodgers-Hart, me fueron negadas. Por otro lado, te aseguro, por experiencia propia, que a veces uno debe resignarse a la evidencia de que muchas letras de canciones se niegan a ser adaptadas a otro idioma. Hablo de una traducción para ser cantada, no para ser leída. Eso es algo que determina el repertorio. Yo no puedo defender una adaptación que no sea fiel al original. Evidentemente, puede ser fiel a su espíritu, que no a la letra, pero eso significa muchas concesiones, muchos sacrificios, que a veces debes aceptar.

De alguna manera lejana (o cercana), y tal como dices, Como un Corazón tiene lazos en común con el trabajo que hiciste con Enrique Morente, Lorca y Leonard Cohen, pero también parece recoger el legado de tu trabajo con Duquende. ¿Es así?
En realidad todo parte de lo mismo. Mi cruzada por llevar la gran poesía del rock al mundo del flamenco, como te decía al principio. Morente fue el inicio, el primer paso, la primera victoria, pero lo de Duquende fue un tropezón, una caída, una derrota, de la que todavía no me he recuperado. Es verdad que quise hacer con Duquende lo mismo que me planteé con Morente, aunque, por supuesto, desde otro punto de vista, más amplio, menos conceptual. No se pueden repetir los milagros. Y Omega fue un milagro. Pero Duquende no lo vio claro, y tuvimos que enterrar el proyecto. Ahora lo hemos resucitado.

Haciendo un repaso por todas las cantantes, se aprecia que todas son jóvenes valores, pero con experiencia. Que todas tienen gran respeto por los clásicos, por los grandes nombres del flamenco, pero a su vez aportando algo nuevo y personal.
¿Ese es el criterio que habéis seguido para elegir quien participa?
Totalmente de acuerdo. Trabajé con Juanjo Zambrano y Luis Troquel en la selección de las cantantes. Ellas representan la nueva generación del flamenco. Es una nueva hornada, un pan que no se puede dejar secar. Hay que comérselo mientras esté caliente. Es el mismo pan de siempre, pero con nuevas especias, con nuevos sabores, y nuevos ingredientes frescos, que se deben guardar en secreto. Solo el que come ese pan puede apreciarlos. Despiertan un gran apetito, y llenan totalmente el alma.

¿Por qué decidís que sean todas voces femeninas?
¿Por qué mujeres? Bueno, ellas son el pan de la vida. Pero tenemos buen vino, los músicos que las acompañan, ocho pedazos de instrumentistas procedentes de diferentes culturas. Tenemos músicos magrebíes, tablas hindús, guitarra española, músicos de pop y jazz. Y un bodeguero que ahora mismo está en el sótano guardando el secreto: Camilo Pérez.
Tenemos Huelva, Sevilla, Córdoba, Cádiz, Málaga, que encarnan nuestras invitadas, pero, por otro lado, yo tenía claro que también quería artistas más transgresoras y transversales para este proyecto, como Paula Domínguez, que ahora está con el grupo Lenacay, o María de Marujita, que tiene un disco en Universal con el nombre de su banda, Marujita, y hace una especie de folk-pop cristalino aflamencado y un poco indie.

Conocemos los músicos que participarán, pero ¿cómo se ha formado la banda para el disco?
Yo tenía muy claro trabajar junto a Camilo Pérez, que ha militado, sobre todo, en la banda de Marc Parrot. Sin él no podría haberlo hecho. Hace tiempo que lo conozco, desde que produje un disco de homenaje a Jackson Browne en 1998, Cántame mis canciones. Camilo hizo una aportación en el tema que cantaba Paco León en ese disco, que, por supuesto, pasó totalmente desapercibido en este país, debido a la mala gestión de la discográfica. Y con Camilo empecé a trabajar en el disco para Duquende. De modo que era muy natural que siguiera con él en este proyecto. Los dos hemos creado un equipo muy cohesionado, con esos instrumentistas de los que te hablaba antes. Queríamos formar ese amplio abanico de matices que reuniera elementos musicales de muchas culturas. Rubio, guitarrista de Lenacay, ha sido una pieza fundamental en este engranaje colorista. Y Mohamed Soulimane, líder y violinista de la Orquesta Árabe de Barcelona. Ellos también han aportado algunos arreglos musicales al repertorio.

Imagino que habrá un gran trabajo en los arreglos y las adaptaciones de los textos para cada canción y cantante. ¿Cómo ha sido ese trabajo? ¿Habéis optado por respetar la música o cada artista ha hecho su propia versión?.
Camilo y yo hemos hecho todo. El respeto es muy importante, tan fundamental como el elemento creativo. Ambos se conjugan en este proyecto. Camilo ha hecho los arreglos musicales, y yo he hecho las adaptaciones de las letras. Las artistas solo han escogido los temas que querían hacer. Aunque, evidentemente, ha habido algunas coincidencias en su selección. Aquí he tenido que hacer un poco de malabarismo. Además, debo añadir que ha habido algunos autores de este repertorio, como Jackson Browne o Elliott Murphy, que nos han enviado sus propios arreglos para sus temas. Los consultamos, y su generosidad e implicación en el proyecto ha sido muy valiosa. Elliott, por ejemplo, compuso una música para un poema de Antonio Machado, “Buscando a Dios en la niebla”.

Y una última pregunta más personal, ¿cómo te definirías, escritor, poeta, traductor, biógrafo oficial y amigo personal de Leonard Cohen?
Todo eso me honra. Pero, en realidad, tengo el corazón partido. En una parte está la música, y en la otra, la poesía. Y a veces tiendo un puente entre ambas orillas. Así que cuando consigo juntarlas, como las palmas de las manos se unen en rezo, ¿qué puedo decir? ¡Viva el corazón único! Es mi gran pasión, y, por supuesto, mi mayor debilidad. Porque es lo mismo. La pasión te hace vulnerable. Y tienes que intentar mantener cierto equilibrio. Estar en el centro. Y saber lidiar con muchos monstruos. A mí me han destrozado muchas veces. La pasión, el corazón, te mueve, y ‘ellos’ conocen tus puntos débiles. Los utilizan para sus intereses, y pueden doblegarte. Pero uno no puede elegir. Si has elegido escuchar a tu corazón, por encima y por debajo de todos los ruidos, lo único que puedes hacer es seguir el latido. Y yo no puedo permitirme estar parado mucho tiempo. La sangre fluye, y llega hasta el cerebro. Tengo muchas ideas, la sangre bombea en mi cabeza. Pero este es un puto país donde cuesta mucho trabajo hacer realidad tus sueños. Todo son problemas, trabas, zancadillas, puñaladas, y lo que es peor, no puedes quitarte esos sueños de la cabeza. De modo que a veces tienes que aliarte con el diablo. Las cosas serían mucho más fáciles si este puto país se preocupara un poco más por la cultura, la música, la poesía, la educación de la gente. Pero les importamos una mierda. Solo somos números. Y les da igual que la gente viva o muera. Quieren la estupidez. Mentes borradas. Corazones catatónicos. No les interesa que la gente sea culta, que cultive la sabiduría. De modo que cuando no puedo tirar adelante un proyecto musical, que son todos de una envergadura colosal, y caros, tengo que ganarme la vida con mis libros. Que tampoco se venden. Como los discos. Está todo muy jodido. Nos han relegado. Solo se miran el ombligo, y los bolsillos. La gente está hacinada en sus hogares, comiendo barras de código venenoso, embobada por la tele basura y el fútbol. Nos han cogido por los huevos, volteado en el aire, y arrojado a un desierto donde el alma está sedienta. Y andamos perdidos, errantes, nos cruzamos, pero no nos miramos. Nos han aislado. Nos han dejado sin conexión entre nosotros, sin un elemento común, sin una causa común que nos una. Por eso el título de este proyecto, Como un corazón, común corazón, un corazón común, que lata al unísono. Es un guiño que me he permitido. Pero han levantado muros de acero entre nuestros corazones. Nadie oye el latido del corazón de la persona que vive al lado. Como mucho, a veces, un alarido. Enfrentan soledades. Nos han dividido. Y nos han despojado de la dignidad, la dignidad del ser humano. Nos han hecho inhumanos. Porque “esto es la guerra“, como decía Morente. Pero… “nos guía la belleza de nuestras armas“, que decía Cohen. Pero si va a haber una revolución, tiene que ser una fiesta. +Info | Relacionados | Miguel Amorós .

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