Ciutat Flamenco

ciutatflamenco 2 2
Ciutat Flamenco

Barcelona. Del 19 al 24 de mayo de 2015

Este año el festival más importante de flamenco de la ciudad de Barcelona empezaba en la sala Sandarú sede de la SFB El Dorado y lo hacía con uno de los mejores guitarristas actuales. Rafael Riqueni, ojala cunda el ejemplo y el Taller de Músics y El Dorado puedan seguir colaborando en beneficio de los aficionados. Como era de esperar una sala llena esperaba ansiosa al maestro sevillano. Nos presentó un nuevo trabajo que tiene por tema el Parque de María Luisa y fue recordando antiguos temas y presentando otros de nuevos. Mezclo una taranta con una solea. Ataco por alegrías y rondeñas. Dedicó un fandango a su admirado Niño Miguel que ya estaba en su primer disco, aquel Juego de niños, 1986. No pudo faltar el recuerdo a Manuel Molina, fallecido aquella misma mañana. Nos deleito con un maravilloso Trinos, que recoge los cantos de los pájaros del parque, y cerró con Nostalgia. Un concierto donde dejó claro que no sólo es uno de los mejores con la guitarra flamenca, sino uno de los músicos más interesantes a la hora de transmitir sensaciones, este hombre ahora mismo ya no es sólo patrimonio del flamenco, su música ya no puede, quizás nunca ha podido  delimitarse en estilos. Esto era el martes día 19, saltamos al jueves 21 y vamos al Mercat de les Flors, sede oficial del certamen. A las 20 horas, se presentaba en la sala Pina Baush el joven Pol Jiménez, a sus 20 años ya estuvo en otras ediciones del certamen y ahora presentaba Nu, con Javier Luque a la guitarra flamenca  y Martín Meléndez al violonchelo. Un espectáculo sorprendente con un abanico de músicas que empezaba con el Bolero de Ravel, seguía con el Cant dels Ocells, flamenqueaba con El paño moruno y llegaba a Asturias, aquí  Jiménez descubre las castañuelas que le caen del cielo y nos ofrece el mejor trabajo con castañuelas que haya visto nunca.  Una seguiriya terrible ira enmarcando el cuerpo del bailaor, danzas, casi prehistóricas, unos tangos de Fuego. hay que buscar refugio y ya con el escenario vacío suena Mahler. Impresionante, no sólo por como baila este joven de 20 años, como expresa con su cuerpo pasiones, miedos, alegría, en fin un abanico enorme de sensaciones, sino que además Javier Luque demostró porque estábamos en un festival de flamenco y Martín Meléndez sacó de su violonchelo no solo la voz tradicional de las coplas sino el quejío más puro que puedas imaginar. Una maravilla. Después a les 21’30 en la sala grande Belén Maya nos traía otro estreno, Los Invitados. Cuatro grandes cantaores Gema Caballero, José Anillo, José Valencia y Tomás de Perrate. Yo esperaba que fuese Valencia el que liderará la noche pero fueron Gema y Anillo los que se más cantes hicieron. A Gema le traicionó el micro, tenía que regularlo continuamente y era demasiado fuerte el sonido para que se pudiese apreciar bien su voz. Anillo cantó bien, pero seguro que la noche anterior en el Mediterraneo a media distancia convencía más. Aun que hay que salvar unas seguirillas que me gustaron mucho. Y Valencia tuvo un papel más escaso. Perrate estuvo bien en esos cantes más cercanos a la rumba de Bambino y dio cierto colorido a la escenografía. A la guitarra un Javier Patino que estuvo correcto y un Rafael Rodríguez como siempre extraordinario. Un actor Javier Centeno que no acabé de entender mucho su papel, creía que al coger la trompeta la cosa cambiaría pero no fue así. Y eso sí, el baile de Belén Maya fenomenal, y el momento en que se unen las dos bailaoras Belén y Patricia Guerrero con esa fusión de rojo y blanco es un momento para recordar . Pero en general el espectáculo no tiene un ritmo musical ni una continuidad de historia por mucho que intenten ligarlo con algunas repeticiones como el cantar   A la puerta llaman , no sé quien será… El sábado no pude acercarme al Festival pero se de buenas fuentes que El Salao estuvo enrome y dicen que su seguirilla fue de lo mejorcito del certamen, no me cabe la menor duda. El domingo volvía a llenar la sala grande para Bodas de Sangre. El maestro Enric Palomar a la batuta y treinta personas en escena. Cantando los poemas de Lorca, Pere Martínez y Eva Fernández (esta mujer se desenvuelve igual en el flamenco que en el jazz) a su izquierda los flamencos, guitarra, palmas y jaleos, a su derecha la orquesta de jazz del taller y en escena cuatro bailaores representando la tragedia Lorquiana. Nacho Blanco, Eli Ayala, Belén Cabanes y Maxime Lannarelli. Como siempre Enric Palomar ha sabido recrear musicalmente esa manera que tuvo Federico de acercarse al flamenco, sabiendo que siempre podría escupirle como El Amargo, pero definiendo como nadie la tragedia de un pueblo romántico. La pareja de novios siempre vestidos de ceremonia empiezan con bailes sencillos y poco a poco van ganando en libertad. La madre, la más flamenca, la más tradicional, en el vestir y en el baile, apasionada y señora. Leonardo, la pasión que tiene que luchar desesperadamente para recuperar a su amor. No necesita traje, no necesita ningún adorno que lo identifique con nada, su insignia es la libertad del pueblo gitano y su lucha está perdida de antemano. + Info | relacionados | Candido Querol