Chucho Valdes & The afro-Cuban Messengers

chuchos-stepChucho Valdes & The afro-Cuban Messengers
“Chucho´s Steps”
World Village/ Harmonia Mundi, 2010

Nuevo trabajo del enorme compositor y uno de los mejores pianistas del mundo sin lugar a dudas. Antes de iniciar incluso la escucha del disco, uno ya se percata de por dónde pueden ir los tiros, ya que en un claro guiño a los Jazz Messengers, nombre de la banda del batería Art Blakey, el músico cubano ha bautizado a sus nuevos compañeros de viaje como los Afro-Cuban Messengers.

Chucho´s Steps supone un pequeño cambio de rumbo en la grandiosa trayectoria del pianista. Esto no implica en absoluto ni incoherencia, ni que el disco no esté ligado a sus anteriores trabajos. Es una vuelta de tuerca de un artista ya septuagenario, que sigue manteniendo toda lachuchos-step-pic inquietud y creatividad que de un músico de su talla se espera. Muchos a su edad se dedican a vivir de los réditos obtenidos y a grabar refritos de sus temas, best of, standarts o versiones, pero no es el caso de un Chucho, que está casi más vivo que nunca. El nuevo álbum que nos entrega el señor Valdes, además de contar con material totalmente nuevo, es una intersección de las tradiciones jazzísticas, tanto americana como afrocubana. Esas que una vez se dieron la manos en la década de los 60 y ya nunca más se soltaron.

Chucho’s Steps aborda con un estilo vertiginoso y una hermosa complejidad  diversas formas del jazz contemporáneo: hard bop, free jazz o jazz modal, a la que hay que incluir música ritual afrocubana y hasta de Nueva Orleáns, en una canción que homenajea a la familia Marsalis, una de las más influyentes del jazz actual. Pero como no, todo ello bañado con el ritmo, la cadencia y la sabrosura que sólo los cubanos son capaces de imprimir en cualquier estilo que toquen. En definitiva, que Chucho Valdes sigue revolucionando el llamado latin jazz, treinta y tantos años después de que ya lo hiciera con los míticos Irakere. Lección de clase, estilo, virtuosismo y grandeza. Web. Relacionados.// Bruno Freire León