Chano Domínguez.

“Solo piano” Nuba Records, 2017

Cinco años ha tardado a ver la luz este concierto grabado en el Palau Falguera de Barcelona en el 2012. Pero la espera ha merecido la pena, desde la primera escucha me ha parecido un trabajo soberbio, 10 temas perfectamente escogidos para gozar del toque del maestro Chano. Diez temas atemporales, diez joyas que ha sabido ir puliendo para mostrar cómo las vive el de Caí. Django el tema que John Lewis le dedicó a Reinhardt, la sutileza del pianista de los Modern Jazz Quartet al servicio del gitano francés dueño del swing. Y como es normal Chano Domínguez lo viste de la alegría que destilaba la música de Django. Drume negrita (Eliseo Grenet) no es fácil versionar este tema, lo han hecho los más grandes pianistas cubanos, pero Chano lo hace suyo y la mano izquierda trabaja desde esa manera que tiene el gaditano para poder fusionar. Los agudos nos traen el tema sin florituras, pero los graves dan una jondura especial que consiguen que el tema ande de una manera muy particular. Más cercana a como lo vivió su paisano Javier Galiana que no el mismo Bola de Nieve. Evidence (Monk) a golpes le entra a Monk, para poder acercársele con respeto pero sin miedo. Evitando caer en una versión melódica y apostando por la fuerza del ritmo, ese caballo al trote que era y es la música de Monk. Gracias a la vida (Violeta Parra) nueve minutos y medio para vestir de gala la canción de la que siempre hemos oído el canto pero pocas veces escuchamos la música, y de repente este hombre le dedica nueve minutos y medio. Hay que tener muy claro el sentido del tema para poder quedarse en él tanto tiempo sin aburrirnos ni un instante, Chano Domínguez sabe estar dentro del tema sin usar machaconamente el estribillo, dejando que la libertad sea su arma principal y así el oyente durante la gran parte central puede olvidarse de “la canción” y vivir el sentimiento que la creo. Volvemos a Cuba de la mano de una de las más grandes compositoras, Marta Valdés con Hacia dónde, un tema que interpretaron en aquel fabuloso disco que compartieron ambos músicos Tu no sospechas, El Europeo, 2000. Continúa el gaditano con Los ejes de mi carreta (Atahualpa Yupanqui) ocurre lo mismo que con el tema de Violeta Parra, hay que olvidarse del estribillo para poder agarrar el padecimiento de Yupanqui des de la base, hay que crear la tensión que tiene la melodía y profundizar en ella desde las armas que tiene el piano (diferentes a la guitarra) y no hay que olvidar la profunda voz del cantor. Siguen dos temas propios, Mantreria y Marcel, el primero trabajando unas bulerías que abarcan muchos de los gustos musicales de Chano, gustos diversos pero filtrados con el mismo tamiz, sacando un licor a veces espeso, a veces diluido, pero siempre auténtico. Marcel es un tema que dedicó a su hijo, nueve minutos para explayarse con el piano, recordando a Keith Jarret  y dejando volar la imaginación en escenas que sólo el padre y el hijo tendrán la referencia, nosotros nos quedaremos con los giros sutiles, con los acordes frescos y con la imaginación desbordante del andaluz universal. Volvemos a Monk y sus sueños, Monk’s Dream, que bien le sienta Monk a Chano, quizás sea este el tema menos tratado, por supuesto que le da su visión particular, pero ya sabes que los sueños puedes soñarlos de muy diferentes maneras sin que cambie el contenido. Para cerrar el álbum el tema que le da nombre, Over the rainbow (Harold Arlen) la magia del Mago de Oz o las ganas de divertirse dejando para el final esta paleta de colores que forman el arcoíris, una manera de terminar un disco completo dónde Chano Domínguez ha paseado por un camino de recuerdos y emociones que también son nuestros recuerdos pero sólo al músico le es concedida la facultad de recrearlos a su modo sin que pierdan ni un gramo de emoción. + info | relacionados | Candido Querol

 

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