Carlos Cano. Granadino Universal

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Carlos Cano

Granadino Universal

Carlos Cano hubiera cumplido 70 años el 28 de enero de este año 2016. El inolvidable autor de temas tan populares como María la Portuguesa, Habaneras de Cádiz, Luna de abril, Alacena de las monjas, Tango de las madres locas, La murga de los currelantes o la emblemática Verde, blanca y verde, se fue a finales del año 2000 a causa de una patología cardíaca. Ese corazón suyo tan grande y con tanta capacidad de amar, según aquellos que lo conocieron y que lo quieren, decidió pararse un día de diciembre, dejándonos huérfanos de un cantante y autor irrepetible. De hecho, la historia de la música de este país y de la canción de autor en general no se entiende sin la aportación de este granadino que se ha convertido por méritos propios en el segundo granadino más universal, después del querido poeta Federico García Lorca.

Carlos Cano nació en el barrio de El Realejo, en un hogar humilde marcado por el fusilamiento a principios de la Guerra Civil, el 15 de octubre de 1936, de su abuelo Emilio Fernández Adarve, republicano y capitán químico de la fábrica de pólvora de El Fargue. La trágica muerte del padre de su madre Dolores marcó para siempre el destino de su familia y el del propio Carlos, que junto a su hermano y su hermana fue criado por su madre y su abuela, dos mujeres valientes y luchadoras que sacaron adelante a su familia sin ayuda de nadie.

Cartel CarlosCano70Dicen que el niño Carlos era espabilado y curioso, a la vez que tímido e introvertido. Tan inquieto que en plena adolescencia decidió salir del ambiente opresivo y provinciano de aquella Granada franquista de los años 1960 y viajar a Suiza y Alemania como un emigrante más. Pero como escribió el poeta Kavafis, “la ciudad irá en ti siempre”. Y en el caso de Carlos Cano, Andalucía le latía en las venas. No podía olvidar la precaria situación de los jornaleros de su tierra, de la gente del pueblo, de su gente. La miseria del campo andaluz de aquella época y la miseria en la que vivían los emigrantes con los que convivió en sus viajes por Europa le marcaron para siempre, así como también a su obra. Temas como El Salustiano, La miseria, La morralla o Con permiso reflejan su decisión de convertirse en un cronista de esa realidad dura y amarga que él vivía de primera mano. Y esa dirección la mantuvo siempre.

Si hay algo que distinga la obra de Carlos Cano, además de la belleza y la poesía de sus textos y sus melodías, es la crítica constante a las desigualdades y la denuncia de las injusticias cometidas con el pueblo andaluz y más allá. Carlos Cano ha puesto el dedo en la llaga en más de una ocasión, ganándose la etiqueta de cantante maldito que tantos sinsabores le ocasionó durante la transición y, por ende, las antipatías del PSOE, partido al que criticó duramente.

La murga de los currelantes o Política, no seas saboría podrían ser perfectamente temas escritos actualmente. Lo asombroso es que fueron publicados en su disco A la luz de los cantares en 1977. O la caústica Rota oriental, Spain (con letra del poeta Rafael Albertí), crítica feroz al establecimiento de bases militares norteamericanas en Andalucía. O la impagable La especulación, publicada en el mismo disco, y cuyo título no deja lugar a dudas.

A pesar de su gran amor por Andalucía (fue el primer cantante en grabar el himno de la comunidad y llegó a componer su propio homenaje, Verde, blanca y verde, que el pueblo andaluz convirtió en himno popular, tan importante como el oficial, aunque de otra manera), eso no le impidió ser a la vez una de las voces más críticas con Andalucía y con su ciudad, Granada, con la que mantenía una historia de amor / odio que culminó con la bellísima y desgarradora Habanera imposible.

Tal era su nivel de compromiso con sus ideas y su sentido de la ética que la historia oficial casi lo convierte en “Carlos Cano, el cantante de coplas”. Pero incluso ahí, el cantautor se desmarcó del poder y reivindicó la copla como una canción republicana, alejada del tufillo franquista y folklórico posterior a su creación, y de la peineta y la bata de cola que tan popular la hicieron. Como señalan artistas de la talla de Martirio o la cantautora madrileña Elisa Serna (otra luchadora de fondo), la mejor aportación de Cano a la copla es “su hombría”. Esa forma de cantar e interpretar aleja a este género del franquismo definitivamente y le da una nueva dimensión. En este campo, Carlos Cano aporta sus propias coplas, sirvan de ejemplo María la Portuguesa (que nos recuperó a la gran Amália Rodrigues), Alacena de las monjas o Dormido entre rosas (dedicada al genial Miguel de Molina).

Imaginamos que, sin proponérselo, Carlos Cano cerró el círculo de su andadura musical con una gran obra, que parece la culminación de un gran autor: Diván del Tamarit, una obra de García Lorca, recopilación de poemas bajo la denominación de casidas y gacelas que son un homenaje a los poetas árabes de Granada. Los dos granadinos universales se encuentran en el no-tiempo para unir su arte, uno con la letra, otro con la melodía, en una obra exquisita que Carlos Cano publicó en 1998 (año de la conmemoración del centenario del nacimiento del poeta) y que parecía haber sido escrita para que el cantautor la musicara.

La trayectoria de Carlos Cano es de tal envergadura y su aportación al arte, tan indiscutible que, con motivo de el septuagésimo aniversario de su nacimiento y recordando los quince años de su desaparición, se ha nombrado este 2016 como “Año Carlos Cano” y se preparan diferentes actos que recuerden su figura y nos lo devuelvan al presente más inmediato en todo su esplendor y de la manera más inmortal posible; a través de sus canciones. Así que el sábado, 12 de marzo, se celebrará un concierto homenaje en el Palacio de Deportes de Granada en el que artistas de la talla de Miguel Ríos, Estrella Morente, Mísia, Pasión Vega, Luis Pastor o Kiko Veneno, entre otros, harán versiones de algunos de sus temas.

Por otro lado, se está gestando una gran exposición temática que se inaugurará en el Palacio de Carlos V, también en Granada, en la que se hará una retrospectiva de su vida profesional y en la que se expondrán todo tipo de objetos personales relacionados con su trayectoria artística. A su vez, también se está preparando una foto-biografía de Carlos Cano que verá la luz este mismo año. El libro será un recorrido fotográfico y de texto por los escenarios y personajes que desfilaron por la vida del cantautor.

Todos estos homenajes están plenamente justificados por la vigencia de su obra, aún quince años después de su muerte. Es inevitable escuchar sus canciones y comprobar cómo su voz crítica sigue siendo totalmente vigente; cómo su canto contra la guerra, contra el racismo, a favor de la justicia social, de la dignidad del ser humano y la realización de los sueños es, por desgracia, de rabiosa actualidad y absolutamente necesario. // Relacionados Omar Jurado (texto) – Máximo Moreno (foto)