Café Tacvba

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La más importante y mejor banda latina del momento cumple ¡20 años de historia!. Y además siguen siendo los mismos Rubén, Quique, Joselo y Meme, cuatro estudiantes que montaron una banda para divertirse.

¿Qué grupos con ese bagaje aún siguen sorprendiendo con cada nuevo disco?. Para celebrarlo se embarcaron en la gira 2020, “20 años 20 ciudades”, que tuvo su actuación final en Barcelona el pasado 25 de julio.

Han pasado estos dos últimos años presentando por medio mundo su espectacular disco Sino (Universal, 2007) y además de la gira, están preparando un documental y dos libros sobre la banda. Pero mejor que Ixaya Mazatzin Tleyotl, también conocido como Rubén Albarrán “el cantante de nombre cambiante”, nos lo explique:

 

¿Hay bandas de rock en Sudamérica que lleven aún 20 años?

Están los mexicanos de El Tri, pero solo queda el cantante.

 

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¿Se puede preguntar el por qué han “aguantado” estos 20 años?

Hasta ahora disfrutamos de lo que hacemos juntos, de los discos y los directos. Hemos tenido, no sé como llamarlo, quizá la sensibilidad de darnos espacio, de ser tolerantes y respetuosos hacia las visiones de los demás, hacia sus trabajos, hacia los momentos que cada uno de nosotros ha ido viviendo como persona más allá del grupo. Casi desde el principio, cada vez que terminamos un ciclo de disco y gira, nos damos el tiempo de un año, así cada uno puede involucrarse en otros proyectos y trabajar con otras personas. Así, cuando regresamos, volvemos fresquitos, con ideas nuevas y con ganas de tocar nuevamente.

 

¿Por qué motivos sigue cada uno de vosotros? ¿Por uno mismo, por la familia, por el público?

En estos 20 años si que hemos generado una inercia que vamos cargando cada vez que nos juntamos y parar así de golpe es muy difícil. Hay todo un equipo de personas que trabajan con nosotros y que esperan que grabemos un disco y que salgamos a tocar para que se ponga en marcha la maquina. Sin embargo para nosotros siempre es importante acordarnos de que estamos en esto por una necesidad propia, una necesidad creativa de sacar fuera unas ideas que son canciones. Ese fue el motivo principal. Pero también están esas partes como la familia o el público que también pesan.



Si tienes que guardar un solo recuerdo de esos 20 años…

Quizá cuando tocamos en la Plaza del Zócalo de la Ciudad de México. Se juntaron unas 170.000 personas y fue muy emocionante. Quizá eso representa el momento culminante de nuestra carrera. Ver a todas esas personas cantando y bailando con nuestra música fue muy apasionante. También se me ocurre ahora cuando hicimos el disco instrumental Reves. Fue un disco bien especial, la sensación al hacerlo fue como terapéutico y medicinal y el salir a defenderlo frente a nuestra compañía, fue algo duro también y un momento critico, pero eso nos unió más como grupo.

¿Hasta que punto estos 20 años y estos 20 conciertos son una celebración o un trabajo?

Tiene las dos partes. La de trabajo está siempre, porque te despegas de tu familia, de tu lugar, de todo lo que significa tu vida, hay que hacer promoción y estar repitiendo lo mismo una y otra vez, y es hasta dañino para el cerebro. Pero tocar en si, no es un trabajo, es un placer, todo el cansancio que se acumula de viajar, de la logística, los problemas que surgen, las largas esperas… todo eso se recompensa en el momento en que sales a tocar, ves el público disfrutando y se establece una comunicación directa. Y lo más importante para mi, es que como persona desapareces y nada más está la música. Es un momento de libertad. Eso a su vez te aporta de nuevo energía para seguir al día siguiente y volver a aguantar los problemas. Y lo mismo ocurre cuando hacemos un disco, en el momento que haces las canciones, ese es un momento de energía.

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¿Fue difícil elegir las ciudades?

No. Hemos querido hacer una gira compacta porque ya llevábamos dos años de gira con Sino y ahora deberíamos estar de descanso. Pero surgió lo de la celebración y pensamos en hacerlo ahora, para no dejarlo pasar. ¡Vayámonos de corrido, celebremos los 20 años y después nos damos el descanso!.
Escogimos las ciudades donde mejor nos han acogido y algunas ciudades que significan algo simbólicamente para nosotros. En España seguimos en un proceso de enamoramiento y estamos reanudando esos encuentros. Son puntos neurálgicos para nosotros.

Para celebrar esos 20 años también estáis haciendo un documental.

Todo empezó por que íbamos a visitar Japón por primera vez y justo allí estaba Ernesto Contreras, un director joven mexicano que es buen amigo. Le dijimos que si quería coger las cámaras y hacer un pequeño documental de nuestra visita. Lo hizo y quedó genial, así que decidimos alargarlo a toda la gira. Ahora también lo completaremos con las presentaciones de este año y será un compendio de todo.

¿Y editáis dos libros, no?

Sí. Uno de entrevistas con Enrique Blanc, un gran periodista. Y el otro es la historia grafica de la banda que estamos haciendo Tomás Martínez, un amigo diseñador, y yo. Esperamos que esté listo para fin de año.

 

Y ya que es un tema de actualidad ¿Qué crees que se puede sacar de bueno de esa gripe mediática?.

Lo bueno es que, como se llama la fiebre porcina, lo mismo la gente deja de comer cerdo y eso está bien (risas). Por otro lado los hábitos de limpieza en México se han depurado y la gente se lava las manos constantemente. Eso también está bien. Lo que si es terrible es como los gobiernos nos aplican la cultura del miedo y del terror, cuando ellos son en verdad los verdaderos terroristas. Casualmente cuando se anunció la propagación de la gripe, yo estaba en Londres, porque me invitaron a un tributo latino a The Clash que por cierto estuvo increíble, los periódicos anunciaban que podían morir 100.000 londinenses al día siguiente. Y a los mexicanos nos miraban mal. Se trataba de  implantar el caos como sistema.

Y ¿Crees que cada grupo tiene su momento en la historia?

Indudablemente. El otro día recordaba que cuando era jovencito no escuchaba ni a The Beatles, ni a Led Zeppelin, ni a los Stones, yo decía que eran grupos para viejos. Además nunca pude seguir a un grupo por más de dos discos, porque veía que no evolucionaban, que se repetían. El primer elemento que me aburría era el vocalista. (risas). Soy muy conciente de esa forma que tenía de pensar cuando era joven, pero ahora de “viejo”, pienso que estoy en todo mi derecho de seguir tocando, porque es mi placer, es mi forma de vivir y no puedo dejar de subir a un escenario, echarles madre, y cantar y brincar. Es una necesidad. Pero si que es cierto que cada grupo tiene su momento y todo evoluciona. // Miguel Amorós.